Si el gran Jonathan Richman tuvo a sus Modern Lovers, Santiago Delgado, uno de nuestros músicos vizcainos favoritos, tiene a sus Runaway Lovers para molar mazo con su fusión de rock, duduá, twist, punk acústico, surf y charlestón. El bilbaino acaba de rescatar las canciones de un proyecto anterior, Elvis de Goma, en un compacto que se divide entre originales y versiones facturadas con un buen rosario de músicos underground del herrialde. Su repertorio mitómano y ecléctico suena tan divertido y encantador como siempre. “¿Que por qué Elvis? Cada uno elige a sus deidades”, explica Santi a DEIA.

Elvis de Goma es un grupo que actualmente forman Santi Delgado (voz y guitarra) y Sergio Marín Vozza, batería argentino afincado en Bilbao, pero su génesis viene de lejos, ya que es “un proyecto personal mío” previo a los Runaway Lovers, indica Santi. “Se podría decir que empezó en el año 1999 cuando empecé a grabar tres maquetas como Santiago Delgado”, aclara.

“Para mí todo empezó con Elvis y con The Beatles, luego conocí a todos los demás”, indica Santi cuando se le pregunta por el nombre del antiguo proyecto, ahora recuperado. El nombre de Elvis de Goma nació porque la canción homónima “surgió como una adaptación a mi manera de la canción Plastic Jesús que Paul Newman cantaba en aquella vieja película en la que se comía 50 huevos duros, La leyenda del indomable”, prosigue. “Ahí cambié a Jesús por Elvis, cada cual elige a sus deidades. Luego la canción ha dado nombre al grupo”, concluye su relato.

Líder de Runaway Lovers, combo mitómano que ha dedicado canciones a leyendas como Johnny Ramone, Link Wray, Madonna, Mick Love, Johnny Cash, Nick Curran, Juan de Pablos o el citado Richman, edita ahora el primer trabajo discográfico de su (digamos) precuela, un Elvis de Goma disponible en compacto y en bandcamp que resalta por su sencillez amateur, enriquecida con el combustible de la pasión y, por tanto, alejada de la profesionalidad y radicalmente ecléctica, donde conviven armónicamente Ramones, Richman, Kaka de Luxe, Parálisis Permanente, el pop italiano, el rock original, el duduá, el boogaloo, el twist, la música surf y de chicas de los 60 o lo yeyé.

Temas propios y versiones

Al igual que en Runaway Lovers, en Elvis de Goma Santi vuelve a proyectar una manera de ser y estar, con la música y su mitología como motor de la existencia y expresada citando a múltiples géneros y épocas brillantes de la música popular. Son en total 15 canciones, divididas entre temas propios y esas versiones de favoritos que siempre ha ido desperdigando en su discografía. A esas viejas canciones, la mayoría regrabadas en 2025 en Sweet Saul Music y El Submarino Records, se unen cuatro canciones recuperadas con el sonido original y más maquetero.

Elvis de goma

No es un disco coherente ni homogéneo estilísticamente, pero creo que a estas alturas del partido eso importa poco, ¿verdad? Como decían en el Un, dos, tres, aquí hemos venido a pasarlo bien”, indica Santi. ¡Y qué razón tiene! Ese componente lúdico se advierte desde el arranque con el tema titular del grupo y del disco, en el que rescata el rock pionero de Chuck Berry para narrar, con un sentido del humor que se desparrama como las noticias falsas en las redes sociales, la aventura de una figura del Elvis –“de goma y de pega”– que mueve sus caderas en su Cadillac y que le protege de la mala suerte… hasta que huye y desaparece.

Vaivén estilístico

El resto del repertorio – que “ya ha sonado en directo incluso antes de 1999” y lo hizo como Elvis de Goma, solo con Santi, en el “bar amigo Café Residence en 2014” por vez primera– salta de la versión de Piccola de su amado Celentano, a ritmo de charlestón, a las cadencias jazz de En París, la crónica de un viaje real a la capital francesa con su familia en la que acabó solo, perdiendo el tren y sintiéndose tan estúpido como Mr Bean.

Y hay más, mucho más. De la electricidad pop de Solo me gustas tú, vía Los Locos del Ritmo, al blues lento de El blues del azote con armónica; sendos tributos a Tarantino, otro divertidísimo a la vez que crítico a Tom Waits, en clave duduá, y a Django Reinhardt, con guiños al tango; una adaptación de un tema de Malcolm Scarpa, Otra como tú, que suena preciosa con aires entre sesenteros, folk rock y psicodelia; otro tributo a Pedro Picapiedra, entre el surf, el garaje y el duduá, que supera al de The B–52s; una versión instrumental y ralentizada de The Leader of The Pack, de Sangri–Las…

Al final, en los temas de la vieja maqueta rescatada suena la percusión de Borja Barrueta en dos incursiones en la música brasileira y un guiño a los todavía en gran forma 091 de Debajo de las piedras con el tema Solo hago sonar mi guitarra. En su versión y en el agur con No quiero más se resume el espíritu de Santi y de quienes contemplan la música como afición, movidos por el deseo y “las ganas de cantar desafinao”.

El disco de Elvis de Goma, que surge de “mi deuda con unas canciones compuestas hace mucho tiempo y que han estado a punto de quedarse escondidas en un cajón”, incorpora a muchos y buenos músicos del underground vizcaino, de Alfredo Niharra y Juan López a miembros de Dr Maha´s Miracle Toni, Blues Morning Sisters, los propios Runaway Lovers… Y como colofón, el diseño de arte es obra de “otro amigo, Charlee Mito, para mi Carlos de Los Plomos y de los Villapellejos y de mil historias más”. Según Santi, “estaba muy ocupado pero tenía que ser él, no había dudas; un poco de su arte, que es mucho, está en este disco”.