“Con lo que he pasado ya no me asusta casi nada”, explica resiliente el vizcaino Iñaki ‘Uoho’ Antón, exExtremoduro y ex Platero y Tú, que acaba de debutar con el grupo Rebrote, con el andaluz Jaime Moreno a la voz. Alude en esa respuesta a los múltiples problemas de salud que ha sufrido en el último lustro, de una covid persistente que le mantuvo en cama y sin tocar la guitarra más de dos años a operaciones recientes de corazón y riñón. “Ahora estoy en la gloria”, explica en esta entrevista.

La conversación se realizó en su casa de Sopela, que cuenta con un estudio propio donde se grabó el debut homónimo de Rebrote, entre una colección de 50 guitarras y bajos, y con la compañía de su perro y un gato, y ante una de las múltiples estanterías en las que peleaban por el espacio libros de Escotado, Azaña, Shakespeare, Vargas Llosa, García Márquez, Stendall y el bombardeo de Gernika. “No he oído a Bad Bunny en mi vida, nosotros hacemos rock a la vieja usanza”, explica Uoho en esta entrevista, a escasas fechas de iniciar una gira que incluye dos citas en el Kafe Antzokia de Bilbao, el 1 y 3 de mayo, con entradas disponibles solo para la segunda fecha.

¿Cómo está, para empezar?

Iñaki Uoho: Muy bien, sobre todo comparativamente con los últimos años. Estoy en la gloria, sin queja alguna.

Es lo que tiene pasar por el taller tantas veces: chapa y pintura.

I. U.: Me han recauchutado para 15.000 kilómetros. Llegué a temer que se iba a tener que retrasar la gira cuando me colapsó el pulmón. Sufrí un neumotórax espontáneo el día que se publicó el disco, y me tuvieron que intervenir varias veces más después. Es que me removieron una pieza, la uretra… yo qué sé. Un descojono.

Y antes, en diciembre, se operó del corazón el día que murió Robe.

I. U.: El mismo, sí. Cosas de la vida, casualidades increíbles. Y ahora ya no siento los restos del covid persistente, no sé si se ha ido asustado. Lo iremos viendo. Aquella fue otro tipo de dureza que me dejó inoperativo casi dos años y medio. No me funcionaba el cuerpo, ya que tenía que estar tumbado, ni la cabeza. No podía conversar ni escuchar música, me mareaba. Ya no digo tocar la guitarra. Fue una prueba de resistencia a largo plazo de aguante mental.

¿Cómo lo logró?

I. U.: No lo sé, yo lo que hice fue ir a todos los médicos posibles y tomar lo que me recetaban, pero sigue sin saberse la causa real de la enfermedad. Solo me quedaba aguantar. Me fijé en Happy, mi perro (nos acompaña en la entrevista), al que una vez le dio de refilón un coche y estuvo sin moverse dos días y casi ni comía. Estuve como él, quieto, esperando hasta que se pasase.

¿Cuánto tiempo estuvo sin tocar la guitarra?

I. U.: El último concierto lo di en junio de 2023 y ya iba cuesta abajo desde principios de año. Y la cogí para tratar de hacer algo con Jaime, una canción ya de Rebrote. Estuve mucho más de un año, sí, y sin leer un libro.

¿Cómo surgió Rebrote?

I. U.: De un amigo común de ambos, que me habló de Jaime. Tenía su contacto de una vez que tocó en Bilbao, necesitó algo y me dio su e–mail. Le dije que me gustaba cómo cantaba y que cómo se le ocurría vivir en Cádiz (risas). Hablamos y nos empezamos a mandar cosas, música, canciones… Fue hace casi tres años y yo estaba todavía malo.

¿Y usted cómo vivió esa llamada?

Jaime Moreno: Pues asombrado, no la esperaba. Seguía a Iñaki, pero sabía que estaba en un momento vital cabrón. Lo recibí alucinado y con los e–mails nos fuimos mandando cosas, y yo animándolo. A los tres días del primero ya recibí un mensaje con una música que había hecho y una cosa llevó a la otra... aunque con tiempo porque él trabajaba según el día.

¿Con Jaime empezó todo, que diría Piqué?

I. U.: (Risas). Su voz tiene todas las posibilidades, es como si fuera una guitarra de 25.000 pavos manejada por un buen guitarrista. De ella pueden salir un montón de cosas. Tiene un timbre que me convence mucho para el rock, me flipa. Con él he vuelto a comenzar un proyecto nuevo con proyección y posibilidades. Y no solo por su voz, sino por su cerebro y las ideas que maneja.

Iñaki 'Uoho' Antón y el cantante de su banda "Rebrote" Jaime Moreno Pankra Nieto

Se le notan las ganas de reactivarse, algo importante para alguien veterano con su bagaje.

I. U.: Al estar casi tres años en la cama llegué a pensar que no iba a volver a tocar. Miedo no tuve, ya que contaba con mi familia y estaba vivo. Los médicos me decían que podía quedarme en plan geranio, pero no morir… Es un alivio, cabrones (risas). Contaba con una vida más allá de la música, así que más que miedo sentí incertidumbre y dudas.

Ahora ve que todavía hay espacio en su vida para la música.

I. U.: Claro, ahora soy muy feliz, razonablemente feliz; o me sirve perfectamente lo feliz que soy. Si pensamos qué necesitamos para ser felices todo el rato, igual necesitamos estar bobos (risas).

¿Cuánto tiempo duró ese trabajo previo hasta que surgió el grupo y se inició la grabación?

J. M.: Mi primer viaje de Cádiz a Sopela fue hace más de dos años. Todo fue lento porque él no estaba bien. Trabajaba cuatro o cinco días, y solo podía unas horas.

I. U.: Fuimos cogiendo ritmo de trabajo, todo fue muy progresivo y ahora estamos a tope con los ensayos. Empezamos a grabar siendo cinco miembros –no seis como ahora– en verano del año pasado hasta inicios de otoño. Primero lo maquetamos y preparamos todas las pistas. Hubo pocos cambios después en el estudio.

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Lo grabaron aquí, en el estudio de su casa, en Sopela.

I. U.: Sí, poco a poco, al tener disponibilidad total no hubo problemas.

Refleja muy bien el pasado y de dónde viene usted.

I. U.: Refleja lo que somos, este y espero que los siguientes. Tenemos una trayectoria y se tiene que notar. Pero también hay cosas nuevas.

¿Y de la de Jaime?

J. M.: No lo sé, no me he parado a analizarlo. Las canciones vienen del mismo sitio, el nexo somos ambos como compositores, tanto de letras como de música.

I. U.: Uno iba a la compra y traía unas letras, el otro una música o unos acordes, y luego lo cocinábamos.

Se podría hablar de rock a la vieja usanza.

I. U.: Sí, el enfoque de la grabación y la mezcla fue por ahí. No grabamos en vivo, sino por pistas, pero el sonido, el equipo, las mezclas o la manera de microfonear es muy analógica y orgánica, muy de los años 70. No están todas las frecuencias en la cara, es todo más suave y tienes que subir el volumen del reproductor. Luego, puedes ponerlo a toda hostia sin que te canse. Y es rock, sí, es nuestra manera de expresión. Iba a decir que es atemporal, pero suena a fantasmada. Hemos dado más tiempo al oído que a la pantalla.

¿Se ha hecho viejo el rock?

I. U.: El rock no sé, nosotros sí. Tengo la impresión que los estilos musicales del siglo XX van por ciclos: el blues, el rock clásico, el hard, el punk, regresa el blues… Y cada vez son ciclos más cortos porque el ser humano va con mucha prisa. En algún momento los gustos generales podrían volver al rock, pero no soy astrólogo (risas).

¿Entiende lo de Bad Bunny?

I. U.: ¿Lo de quién? No puedo opinar porque no lo he oído en mi puta vida. Sí que he oído hablar de él y sé que la lió hace unas semanas en la Super Bowl. No veo la televisión desde hace más de 30 años, no tengo redes sociales y escucho y veo lo que me comentan los amigos. Y a este no me lo han puesto. Procuro protegerme del bombardeo exterior, en la medida posible, a que nos someten estos tiempos.

El disco está gustando y los conciertos están funcionando muy bien.

J. M.: Muy guay, sí. Al disco hay que darle tiempo, el mismo que nosotros le hemos dado para que lo contamos llegara a la gente. La escucha tiene que ser calmada aunque la mayoría de la gente no tiene demasiado tiempo.

I. U.: El disco está gustando y las entradas se están vendiendo, aunque tenemos en cuanta que no somos nadie, un grupo nuevo que ha sacado un disco y que está diciendo hola.

Bueno, usted tiene un buen colchón detrás.

I. U.: Claro, ayuda, pero no dejamos de ser un grupo nuevo. Y vamos sin prisas, por eso hemos elegido una docena de presentaciones con salas de aforo modestas. Haremos algún festival, más fechas en otoño, alguna Aste Nagusia multitudinaria (risas). Sería muy divertida porque llevamos un rock guapo y bueno para conciertos, así como recuerdos muy bilbainos.

¿Qué repertorio harán?

I. U.: El disco de Rebrote completo, que serán unos 45 minutos, y el otro tanto con canciones de mi trayectoria, de Platero, Inconscientes…

¿Y de Extremoduro? Quizá no sea el momento.

I. U.: No me apetece, tienes razón, también veo que no es el momento. No me sale, aunque también sería extraño no tocar nada del grupo. Lo que haré es darle un toquecito y ya está. Hoy por hoy, es suficiente.

¿Todavía le siguen preguntando por la reunificación de los Platero?

I. U: Algunos me siguen preguntando cuando voy a Madrid. Yo estoy en esto y sin problemas voy a tocar con Fito algunas canciones en sus conciertos. A Juantxu y a estos (la sección rítmica) les gustaría más, pero no me gustan que le culpen a Fito y lo pongan en sus manos.