Bilbao, en la biografía de Bad Bunny: actuación por 15 euros
El 23 de abril de 2017, en su primera gira por el Estado, enlazó tres conciertos en una sola noche y sin haber publicado aún su primer disco
El 23 de abril de 2017, en plena ebullición del nuevo reguetón que emergía desde Puerto Rico, Bad Bunny actuó en Bilbao dentro de su primera gira en el Estado.
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La cita tuvo lugar en la sala Santana 27, uno de los principales espacios de música en directo del territorio, ubicado en el polígono industrial de Bolueta, y formó parte del Euro Tour 2017, cuando el artista todavía no había publicado su álbum debut, X 100pre —que vería la luz un año después—, pero ya comenzaba a despuntar con varios temas. Lejos quedaba aún el fenómeno mediático mundial que hoy llena estadios y protagoniza actuaciones históricas como la de la Super Bowl.
Aquel concierto bilbaino, programado a las 22.00 horas, abrió una noche maratoniana para el artista. Las entradas reflejan hoy, con perspectiva histórica, la dimensión aún incipiente del fenómeno: las más baratas en compra anticipada costaban 15 euros, mientras que las supervip alcanzaban los 50 euros en taquilla. Poco hacía presagiar que, pocos años después, el artista que ya estaba sonando con temas como Diles, Soy Peor, Tú No Vive Así o La Vida llenaría estadios y encabezaría festivales internacionales.
Santana 27 era entonces (y sigue siendo) un espacio clave en la agenda musical de Bilbao, con capacidad para varios miles de personas según el formato. Aquella noche acogió a un público que empezaba a conectar con la nueva ola del trap latino y el reguetón renovado que comenzaba a dominar las plataformas digitales.
Tres ciudades en una noche
La logística de aquella jornada resume bien el momento que atravesaba el cantante. El concierto de Bilbao fue el primero de los tres que ofreció en apenas unas horas el 23 de abril de 2017: tras actuar en Bilbao a las 22.00, se desplazó a Barañain (Navarra), donde actuó a las 00.30 en la entonces Jet Set Music Club, y culminó la noche en Zaragoza, en el pabellón municipal de Casetas, a las 02.30. Cada actuación tenía una duración de poco más de media hora.
El itinerario obliga a imaginar una noche contrarreloj, con desplazamientos rápidos entre ciudades y un equipo técnico ajustando tiempos para cumplir con tres compromisos consecutivos. Era la lógica de las giras de club, lejos todavía de los grandes montajes y producciones que caracterizarían sus espectáculos años más tarde.
En 2017, Bad Bunny era ya una figura emergente del trap latino y del reguetón renovado que empezaba a dominar las plataformas digitales. Soy Peor, publicado en 2016, se había convertido en un himno generacional dentro de la escena urbana, mientras que colaboraciones con otros artistas del momento ampliaban su alcance. Sin embargo, su carrera discográfica en solitario aún estaba por consolidarse.
De promesa del trap a icono global
El punto de inflexión llegaría en diciembre de 2018 con X 100pre, su primer álbum de estudio. El disco confirmó que no se trataba de un fenómeno pasajero y mostró una identidad artística definida, combinando reguetón, trap, pop alternativo y referencias al rock latino. A partir de ahí, su ascenso fue sostenido y de alcance internacional.
En 2020 publicó YHLQMDLG, un trabajo que reforzó su vínculo con el reguetón clásico y lo consolidó como figura central de la música urbana en español. Ese mismo año lanzó El Último Tour del Mundo, que se convirtió en el primer álbum íntegramente en español en alcanzar el número uno en la lista Billboard 200 en Estados Unidos, un hito histórico para la música latina.
En 2022, Un Verano Sin Ti amplió todavía más su impacto global. El álbum fue uno de los más escuchados del año en plataformas de streaming y reafirmó su capacidad para trascender el mercado latino y competir en igualdad de condiciones en la industria anglosajona. Su propuesta sonora —que integra reguetón, dembow, house, pop y ritmos caribeños— consolidó una estética propia y reconocible.
A lo largo de su trayectoria ha recibido múltiples premios internacionales, incluidos Grammy y Latin Grammy, y en 2023 se convirtió en el primer artista latino en encabezar en solitario el festival Coachella, un símbolo del reconocimiento global de la música urbana en español que se confirmó el pasado domingo en el espectáculo de la Super Bowl.
La relación con Euskadi y España
Euskadi formó parte de ese primer desembarco en salas en 2017. Lo que entonces fue un concierto en formato club en Bilbao se ha transformado, con el paso de los años, en giras de gran formato en recintos multitudinarios.
España también ha ocupado un lugar relevante en su expansión internacional. Tras aquella primera gira de salas en 2017, el artista regresó en varias ocasiones con formatos cada vez más ambiciosos. Sus giras posteriores incluyeron conciertos multitudinarios en grandes recintos y estadios, evidenciando la transformación de aquel intérprete que actuaba en clubes de aforo reducido en 2017 en una superestrella capaz de movilizar a decenas de miles de personas.
Recientemente ha anunciado una nueva gira mundial con paradas en España, confirmando la solidez de un vínculo que comenzó, en parte, en escenarios como el de Barañáin. Bad Bunny actuará en España entre finales de mayo y mediados de junio de 2026. El inicio tendrá lugar en Barcelona, con dos conciertos consecutivos los días 22 y 23 de mayo. Posteriormente, la gira se trasladará a Madrid, donde ofrecerá varios shows el 30 y 31 de mayo y 2, 3, 6, 7, 10, 11, 14 y 15 de junio. Las entradas van desde los 83 euros las más baratas hasta los más de 600 que cuestan algunos paquetes VIP.
La noche que hoy parece prehistoria
Mirado con perspectiva, el concierto del 23 de abril de 2017 en la Sala Jet Set Music Club forma parte de esa “prehistoria” de los grandes artistas: actuaciones breves, entradas asequibles, recintos industriales reconvertidos en pistas de baile y una audiencia que intuía estar ante algo distinto.
Aquella noche en Santana 27 no fue un espectáculo masivo ni una producción de estadio. Fue, más bien, el testimonio de un momento fundacional: el de un artista joven, sin álbum debut publicado, que esa misma madrugada enlazó tres ciudades. Menos de una década después, Bad Bunny se convertiría en uno de los nombres más influyentes de la música global. Y en esa historia, Bilbao ocupa uno de esos capítulos tempranos que hoy, vistos desde la distancia, adquieren un valor casi simbólico.
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