Niegan ser un grupo político, pero el enfrentamiento con el sistema se advierte en muchos de los versos y los guitarrazos de los suecos The Hives en su séptimo álbum, The Hives Forever Forever The Hives (PIAS), que presentarán en Barcelona y Madrid. Los de Pelle Almqvist, una de las bandas de rock más divertidas del planeta sobre un escenario, como hemos comprobado en sus bolos vascos, suenan airados y elegantes al mismo tiempo en sus andanadas eléctricas, vertiginosas y siempre melódicas. “Muchas canciones van de romper las reglas, así suena el rock´n´roll”, defiende el quinteto.

The Hives están de vuelta. Herederos del rock de garaje de los 60 caracterizado por las guitarras efervescentes y sucias, melodías infecciosas y una impactante, punk y kamikaze presencia escénica, con su vocalista Almqvist a la cabeza, han forjado ya canciones con la aureola de himnos para la parroquia rock internacional como Tick Tick Boom, A Little More for Little You, Hate to Say I Told You So, Main Offender, la espídica Come On! o Walk Idiot Walk.

Su nuevo y 7ª andanada ha llegado este fin de semana de manera sorprendente, apenas dos años después de su anterior trabajo, The Death of Randy Fizsimmons, que se editó nada menos que una década después de The Black and White Album. La impresión es que la mayoría de estas canciones actuales, grabadas entre Estocolmo y Malibú, surgieron durante las sesiones de grabación de su obra anterior.

The Hives Forever Forever The Hives parece un regreso a lo básico, a los inicios del grupo, ya que han vuelto a contar con Pelle Gunnerfeldt a la producción, con quien registraron sus tres primeros discos y a quien consideran ya como “un miembro más”. Banda minuciosa en la preparación de su repertorio antes de entrar en el estudio de grabación, registraron las canciones “de forma rápida” y con los consejos lejanos de Josh Homme, líder de Queens of The Stone Age, y los más cercanos, coros incluidos, de Mike D, exmiembro de Beastie Boys, cuyas canciones gozaron siempre de una producción espectacular en su mezcla de rock y hip hop.

Más grandioso, menos punk

The Hives estuvieron de gira con Arctic Monkeys en 2023, lo que, afirman, les curtió ante grandes audiencias y les animó a tratar de crear un repertorio más cercano al “rock de estadio”, más grandioso y ambicioso, menos punk. El grupo, que actuará el 1 de noviembre en Barcelona y al día siguiente en Madrid, cumple tres décadas de carrera con The Hives Forever Forever The Hives. “Este es nuestro mejor momento. Nadie puede decir lo mismo tras 30 años, solo nosotros”, según su vocalista.

Marca de la casa, casi cada una de las 11 canciones nuevas –más dos interludios– es un single potencial. El álbum se arranca con una intro que le hace un guiño a la Quinta Sinfonía de Beethoven antes del primer puñetazo en la cara, que llega con Enough is Enough y su riff sucio y garajero, de espíritu y letra radicalmente punk, puro grito airado de hastío en versos como “harto de las estupideces de todos, no escucho, no oigo nada, no puedo soportarlo más… marchando siempre en fila india, sigues órdenes”.

“No me di cuenta en su momento, pero muchas letras hablan de romper las reglas. Así suena el rock and roll, así que las letras también deberían hablar de eso. Es un hilo conductor en muchas de las canciones”, explica el vocalista de los suecos. Y no le falta razón, ya que en Legalize Living canta “la correa se está acortando y los muros se están cerrando”, en puro enfrentamiento con el sistema y un claro “desprecio a sus reglas”, como evidencia Born A Rebel desde su propio título.

Musicalmente, The Hives siguen en plan kamikaze en canciones como Hooray Hooray Hooray y O.C.D.O.D., un latigazo eléctrico que no llega a los dos minutos. Además, en Bad Call, un tema sobre “las malas decisiones” que solemos tomar, suenan hard rock a lo AC/DC y con palmas, y la caña y la velocidad siguen arañando en Roll Out The Red Carpet, y en Paint a Picture, con su estribillo melódico y accesible, recuerdan a Green Day.

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Al otro lado de la balanza se sitúa el ritmo más controlado y medido, de ecos glam, de Legalize Living, y la sofisticación crece, con suma de teclados incluidos y aunque las guitarras reverberen y el bajo te trepane el cerebro, con Born a Rebel, y la comercial Path Of Most Resistance, que suena casi new wave aunque su letra abogue por “el camino de la resistencia”, el de “nadar contra la corriente” para no permanecer “atrapado y sin libertad”.

Ruidoso y crítico, a la vez que sofisticado, melódico y a la búsqueda de mayores audiencias, The Hives Forever Forever The Hives concluye con el tema que le da título, otro hit potencial irresistible y tan pop y directo como rockero. En él anuncian su inmortalidad y cierran con “una sensación de liberación y alivio”. Según el grupo, el tema refleja el espíritu de los suecos. “Esto es música rock, esto es música clásica, esto es para siempre”, concluyen.