Fito Cabrales: "La música no son unas olimpiadas donde hay primeros y segundos"

Fito Cabrales calienta motores para el concierto que ofrecerá en San Mamés el 11 de junio durante las citas previas de su gira, 'Cada vez Cadáver Tour'

22.04.2022 | 19:43
El músico Fito Cabrales posando en una calle de Bilbao.

El músico Fito Cabrales (Bilbao, 1966), de Fito y Fitipaldis, reivindica con su nuevo álbum, Cada vez cadáver, que "la música no son unas olimpiadas donde hay primeros y segundos" porque "siempre es lo que une" y "son galaxias". Una unión que se repite en este tour, con el que ayer recaló en Zaragoza, después de siete años, que compartió con la banda Morgan y que le va a llevar por toda el Estado para cantar y contar sus nuevas letras que, aunque a veces son como un zapping, hablan de sentimientos espirituales y se alejan de la injusticia y la violencia, a las que señala como los "verdaderos cadáveres del mundo". En el caso del concierto que ofrecerán en Bilbao, además, contarán con el grupo vizcaino Gatibu como teloneros en una cita en la que Carlos Tarque, Dani Martín, Iñaki Uoho y Leiva también se subirán al escenario.

Lleva más de 20 años en la música, ¿cómo lo celebra?

—Lo celebramos en los escenarios, saliendo de gira. Es lo que más nos gusta hacer y, todavía más, después de la pandemia porque no sabíamos si íbamos a poder salir de la misma forma que conocíamos en pabellones sin mascarilla. Zaragoza es el primero. Yo lo hablo con toda la gente de la gira y todos estamos alucinando. Lo único que puedo pensar es en la felicidad, en esa que sentimos cuando estamos tocando y la gente canta nuestras canciones. Es una bendición. Todas las giras son para celebrar, pero a esta le tenemos especial cariño.

Regresa con 'Cada vez cadáver' después de siete años. ¿Cómo ha sido esta vuelta a los escenarios y a la carretera?

—No tengo plan de jubilación y a lo que más sentido le encuentro en mi vida es a la música, a hacer canciones y a tocar. Me he tomado un lapsus de tiempo bastante prolongado, pero siempre trato de pensar y explicar que eso es parte del proceso de crear otro disco. Hay que estar parado y no estar con la inercia del anterior trabajo. Si antes ya era para celebrar grabar un disco, ahora es el no va más. Incluso a veces tengo la sensación de que me voy a despertar de este sueño y que todo es mentira. Lo hemos visto tan difícil que solamente el hecho de que tengamos conciertos por toda España y que compartamos esas canciones es motivo de estar feliz. Además, esta gira la estamos haciendo en compañía de Morgan, que es una maravilla. Somos super fan y muy amigos, y es parte de la celebración de esta gira, el compartir esta experiencia con ellos.

¿Cómo es compartir música en un momento en el que parece que hay rivalidad entre géneros y artistas?

—Yo nunca he tenido esa visión porque la música es lo que une. No creo que pueda separarnos. La música no es una olimpiada donde hay primeros y segundos. No hay podios. La música solo es música. Admiro a casi toda la gente con la que me voy encontrando y no entiendo ese planteamiento de rivalidad. No es una competición, sino al revés. Yo necesito músicos diferentes para escuchar y crear mis propias canciones. Quizás es la visión que yo tengo, pero es cierto que en las redes hay otra movida. Si a alguien le va bien y hace un disco increíble, se lo voy a decir. Me parece maravilloso. La música es enorme, inmensa y son galaxias. Todo el mundo está deseando escuchar y descubrir a bandas, y compartirlo.

¿Qué es lo que quería contar con este álbum y estas letras?

—Casi nunca tengo claro lo que quiero escribir y decir. Va surgiendo todo, aunque en el 99% de las veces hablo de mí o de mis sentimientos espirituales. Tengo claro que quiero contar cosas que puedan conmover, ayudar, hacer pensar o decir 'es lo que creo yo'. Son personales, así que no hablo de los agujeros negros ni de la física cuántica. Parto de frases que voy apuntando y, aunque puedo saber cómo empieza una canción, a veces es como el zapping. Se empieza hablando de algo, pero termina de otra forma.

En 'Quiero gritar' habla de que hay sinvergüenzas con una estricta moral. ¿Ahora hay más sinvergüenzas que antes?

—Sí, suelen tener una estricta moral como bandera, pero no como ética y como forma de vivir. Siempre los ha habido. Yo no creo que lo que sucede ahora sea algo que digamos "hostia hay una guerra, una crisis o alguien intenta que le vaya bien a costa de que les vaya mal a muchos". No es nada nuevo. Si algo quieres entender, hay una historia detrás y para esto simplemente hay que quererlo bien. La injusticia ha estado ahí en todo momento, aunque ahora se saque más punta a ese tipo de política. Siempre van a tener más los que más tienen y menos los que menos. No hay más.

'Cada vez cadáver' no deja de ser un juego de palabras. Pero, cuénteme, ¿qué es cada vez más cadáver hoy en día?

—Es un juego de palabras que a mí me hacía mucha gracia porque yo lo usaba hace muchos años para cosas mías. Incluso quise hacer una banda que se llamara así. No me sonaba algo tétrico, sino algo simpático. No sé qué es cada vez más cadáver, pero la injusticia y la violencia son los verdaderos cadáveres del mundo.

Y este disco, además, está acompañado del DVD '20 años y una noche'. ¿Cómo resume estos 20 años y esa noche de la que habla?

—Creo que se enfocó en cómo lo hemos vivido nosotros. No está pensando como un directo porque tenemos millones de discos en directo ya. Está enfocado en la vida, las peripecias y lo que se le ha ocurrido a una banda que no estaba encaminada en ir a tocar a sitios como el Royal Albert Hall. No estaba en el mapa. Es como un largo trayecto de una banda que empieza tocando en bares y salas chiquitinas, y con el tiempo, casi sin pensarlo, llega a espacios más grandes.

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