Proyecto 'Mahaia 2020'

Bilbao, Iruñea y Baiona se unen desde mañana en la 'mesa de la concordia'

La Sala Rekalde acoge el proyecto 'Mahaia 2020', en el que varios artistas convergen buscando un punto en común

24.06.2020 | 01:29
El proyecto 'Mahaia 2020' nace con una mesa de ocho metros de diámetro que fue expuesta en Sare.

Una mesa gigante apareció el pasado 19 de mayo en Sare, a unos pasos del Collado de Lizarrieta, la frontera física entre Iparralde y Hegoalde, que en ese momento estaba cerrada por el estado de alarma. Una mesa, un lugar de encuentro, convertido en muga, en un punto de unión y de concordia. Era la semilla del proyecto Mahaia 2020, del artista Yves Chaudouët y los comisarios Alexandra Baurès & François Loustau, al que se han sumado, además, los artistas residentes Alizée Armet, Carolina Otamendi, Sandra Cadenas y Eriz Moreno. Desde mañana y hasta el 30 de agosto podrá ser visitada en la Sala Rekalde, que da cobijo en realidad a un tercio de la obra, ya que las otras dos partes se exhiben simultáneamente en el Muelle de Lesseps, frente al cine L'Atalante, de Baiona, y en El Horno, de Iruñea.

Esta iniciativa cuenta con el apoyo de la Diputación Foral de Bizkaia, así como de la Eurorregión Euskadi-Nafarroa-Nueva Aquitania y la colaboración del Ayuntamiento de Iruñea, la Fundación Caja Navarra, el Centro Huarte, el Institut Français de Bilbao, la Región 64, el Ayuntamiento de Baiona y el Cine L'Atalante.

La gran mesa, que simboliza el encuentro, cuenta con un diámetro de ocho metros y ha sido dividida en tres partes que hacen de eje principal de cada una de las tres exposiciones. A principios de año, los cuatro artistas residentes recibieron el encargo de pensar cómo unir las tres partes de la mesa esparcidas en el territorio. "La idea fue encontrar el cruce de caminos entre las tres ciudades", explica el bilbaino Eriz Moreno, "teníamos que trabajar con otras personas y la primera labor era poner en común lo que queríamos hacer. Cada uno íbamos con nuestras ideas y estuvimos conviviendo varios días en una residencia de arte de Pamplona, en la que, a partir de todas las ideas diferentes, sacamos las que luego se convertirían en la obra de las tres exposiciones". Los artistas, unidos y separados a la vez por una mesa seccionada, pensaron en cómo buscar un punto en común para tres espacios diferentes. "Dibujamos en el mapa un triángulo que uniese las tres ciudades y dentro de ese triángulo, un círculo", explica el artista vizcaino. "El centro de ese círculo resultó estar en Gipuzkoa, algo que nos gustaba, porque era una de las provincias que se había quedado sin exposición". Concretamente, ese punto era un bosque y los artistas coincidieron en que tenían que visitarlo para que allí eclosionara su obra Mahaia 2020. "Quisimos ir allí para ver lo que hay".

El pasado 3 de febrero organizaron una excursión en la que todos convergieron en Gipuzkoa. Documentaron su expedición con fotos y vídeos. "Hicimos una excursión en la que recopilamos fotografías y vídeos que luego se trasladarían a la exposición", recuerda Eriz. "No fue el punto inicial del proyecto, pero sí de lo que luego sería la exposición. Fue el trabajo de campo".

Forma al proyecto
Del 17 al 21 de febrero se instalaron en el Centro Huarte para dar forma a su proyecto y llevar a cabo parte de la producción. Dentro del archivo de materiales que generaron durante el viaje, seleccionaron imágenes y grabaciones y produjeron las piezas para cada una de las tres salas: "Para no repetir la exposición tres veces, dividimos la experiencia en tres partes. La Sala Rekalde se centra en lo que es nuestra experiencia personal del viaje. Pamplona lo hemos dedicado a lo que sería la experiencia objetiva, lo que hay allí, con fotografías más neutras. Y en Baiona se hace la exposición a partir de la dimensión del tiempo. Se ha hecho a partir de vídeos con las instrucciones del GPS de cómo llegar, vídeos de un río con el agua corriendo... Parece una foto fija, pero las cosas se van moviendo".

Mahaia 2020 deja una gran mesa que no necesita estar completa para cumplir con su función. En cada arista que surge al seccionarla hay hueco para sentarse. "Lo importante es el mensaje de unión o, como dicen los franceses, la concordia", confiesa Eriz Moreno. "Son proyectos que han salido de tres puntos de vista diferentes, de artistas que trabajamos diferentes disciplinas. Mahaia 2020 es un espacio en el que poner en común o de unión entre diferentes lugares", concluye.

"Hicimos una excursión en la que recopilar fotos y vídeos que luego se trasladarían a la exposición"

"El mensaje final es la unión; son proyectos que han salido de tres puntos de vista diferentes"

eriz moreno

Artista bilbaino


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