único concierto vasco de la gira

Bryan Adams ‘encendió’ anoche el BEC

Unos 10.000 seguidores disfrutaron con sus éxitos y su disco ‘Shine a light’ durante más de dos horas

17.12.2019 | 20:49
Bryan Adams hizo vibrar anoche el Bizkaia Arena del BEC con su concierto, el único vasco de la gira de presentación de su disco.Foto: Oskar González

Unos 10.000 seguidores disfrutaron con sus éxitos y su disco ‘Shine a light’ durante más de dos horas

bilbao - Bryan Adams tiene 60 años y es ya parte de la historia del rock melódico de las cuatro últimas décadas tras vender 80 millones de discos, pero sigue disfrutando sobre un escenario como cuando tenía 18. Tanto como sus seguidores, los alrededor de 10.000 que anoche se desgañitaron, cantaron, bailaron y encendieron el BEC con sus móviles en el único concierto vasco de la gira de presentación de Shine a light.

El canadiense es ya un sesentón... según su DNI. No lo pareció ante los 10.000 apasionados fans de varias generaciones que se volcaron ante un tipo al que la crítica siempre le ha dado la espalda, declarándole un Springsteen de serie b, pero al que no se le puede negar oficio para componer e interpretar un rock de guitarras amable, convencional, de orientación pop y, por tanto, apto para las listas y coreos masivos.

Adams se hizo de rogar y tras un alegato ecologista apareció con una envidiable apariencia juvenil, pelo corto con tupé y fijado con gomina, vestido de negro y en plena forma física. Sin necesidad de aderezos extra, se apoderó de un escenario desnudo, jugándoselo todo al poder de una treintena de temas, consciente de que con su repertorio tiene siempre mano ganadora.

Con la única cobertura de una gran pantalla de vídeo trasera y en formato de quinteto, arrancó con The last night on Earth, un medio tiempo tan rock como pop en el que animó a vivir la velada "como si fuera la última noche en la Tierra". Su verso "no puedes pararme ahora", resumió lo que fue el concierto durante las dos largas horas siguientes, que pivotaron (listo él) sobre su disco Reckless, el de su consagración.

Bien de voz, simpático y secundado por el guitarrista Keith Scott, su eterno lugarteniente, que se lució tanto en los solos como en los riffs, el canadiense montó una fiesta con su música simple, clásica y comercial, entre la electricidad y las baladas azucaradas. Entre sus piezas más rockistas, cercanas al AOR, sonaron Can't stop this thing we started y éxitos de su etapa lampiña como Cuts like a knife y sus adolescentes y peterpanescas 18 til I Die y Summer of '69.

Rivalizaron en entrega y coros con el almíbar de Heaven, (Everything I do) do it for you o Have you ever loved a woman?, con guiño a Paco de Lucía incluido. A tumba abierta a veces, con pasajes en solitario otras, peticiones populares y una versión de I fought the law, se llegó al final con un villancico, Straight from the heart (con armónica) y All for love entre un mar de móviles, con el BEC iluminado, entregado y convertido en una karaoke masivo.

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