El cambio de hora de verano 2026 llega en menos de un mes. En la madrugada del sábado 28 al domingo 29 de marzo, a las 02:00 horas, los relojes deberán adelantarse una hora y marcarán directamente las 03:00. El resultado es que esa noche tendrá 60 minutos menos, los amaneceres se retrasarán y los atardeceres llegarán más tarde, algo que se notará especialmente en los días siguientes al cambio.
El momento del cambio es siempre el mismo en todo el Estado: las 2 de la madrugada del último domingo de marzo. Este año ese domingo cae el 29 de marzo de 2026. Quien se vaya a dormir el sábado por la noche y no tenga el móvil o el reloj sincronizados automáticamente deberá acordarse de adelantar el reloj antes de acostarse para no perder la referencia al día siguiente.
El cuerpo tarda entre dos y siete días en adaptarse al nuevo horario, según los estudios sobre cronobiología, y ese período puede traducirse en mayor somnolencia, cambios en el estado de ánimo o dificultad para conciliar el sueño las primeras noches.
Pero, ¿cuál fue el origen de este cambio de hora?. El consumo eléctrico se reduce, ya que la mayor parte de las horas de luz coinciden con las horas de actividad. Ese fue precisamente el argumento original por el que se implantó el cambio de hora en Europa durante la crisis del petróleo de los años 70: aprovechar la luz solar para reducir la dependencia energética. Hoy el ahorro real se estima en torno al 0,5% del consumo eléctrico anual, una cifra modesta pero que aún se utiliza como justificación. Está por ver si este sistema horario sigue vigente durante muchos más años.
Cuándo se vuelve a cambiar la hora
El horario de verano durará hasta el último domingo de octubre, cuando los relojes se retrasarán de nuevo una hora. En 2026 esa fecha será el 25 de octubre, cuando a las 03:00 los relojes volverán a marcar las 02:00 y recuperaremos la hora que perdemos ahora. Esa noche, al contrario que esta, tendrá una hora más.
Consejos para adaptarse mejor
Para minimizar el impacto del cambio, los especialistas en sueño recomiendan empezar a ajustar el horario de forma progresiva los días previos, acostándose entre 15 y 20 minutos antes cada noche desde el jueves o el viernes anterior. Mantener los horarios de las comidas y exponerse a la luz natural por las mañanas también ayuda al reloj biológico a sincronizarse con el nuevo horario más rápidamente. Las personas mayores, los niños pequeños y quienes tienen trastornos del sueño son los que más pueden notar el efecto del cambio y para quienes la adaptación progresiva resulta más recomendable.