Viene a contar Samuel Sánchez, el líder de Euskaltel-Euskadi en el Tour que arranca ya mismo, el próximo 2 de julio, que en los tacos de salida todos los campeones piensan en lo mismo, en lo único: en ganar. A nada más que eso sale, explica, Rafa Nadal en Wimbledon, y en cualquier torneo, antes de pisar la verde alfombra londinense; y su amigo Alonso corre tras el laurel mundialista cada vez que el campeonato abre la persiana; y en cada pretemporada el Madrid y el Barça de fútbol hacen hueco en la vitrina para el triplete, o todos los títulos que haya en juego en el año futbolístico. Por eso, tras descubrir la nueva camiseta que la Marea Naranja lucirá este año en el Tour y ser invitado a descubrir también sus pretensiones en la carrera francesa, Samuel no pudo decir otra cosa que su ambición era la máxima, pero que ese era un sentimiento que compartía con no menos de una docena de ciclistas que, como él y salvo Alberto Contador, el único de los favoritos que se ha exprimido en el Giro, llevan meses malviviendo por llegar finos, preparados y mentalizados para que el sueño del Tour no se torne pesadilla. "Desde casa todo el mundo parte con el objetivo más elevado", reflexionó el ovetense; "lo que pasa es que luego la carretera es la que te coloca en tu lugar y esa es la única verdad del ciclismo". En 2010 la ruta francesa le colocó segundo en la etapa alpina de Avoriaz y cuarto bajo el Arco del Triunfo de París. Ahora aspira a más. "No hay un solo deportista en el mundo que no se sacrifique por mejorar".

Es lo que ha hecho durante toda su carrera. En las grandes, por ejemplo, su trayectoria ha sido siempre ascendente. 15º, 10º, 7º, 3º y 2º en la general de la Vuelta; fuera de control (dos veces consecutivas), 6º y 4º en el Tour de Francia. Siguiendo esa lógica, el podio en París -"la foto que a todo ciclista le gustaría tener en el salón de su casa para mirarla cuando los años vayan pasando"- es el próximo peldaño.

Obligado a elegir, agarra una etapa y sueña con el podio Igor González de Galdeano, que, de todas maneras, hace tiempo que comprendió que la lógica -el año pasado Samuel fue tercero detrás de Menchov, ausente este año, por lo que su sitio debería ser para el ovetense- no ocupa butaca preferencial en el ciclismo. "Esto no funciona así". Hace tiempo, también, que al gasteiztarra no le inquieta la aparente falta de forma con la que Samuel afronta la última carrera antes de una gran cita -hace unos días, en el Dauphiné, volvió a estar lejos de los mejores-. El ovetense es un maestro de la preparación. "Llego como siempre", dijo ayer. Eso tranquiliza. Y hace tiempo también que en el ciclismo todo el mundo asume que el éxito en el Tour rara vez va unido al del Dauphiné o Vuelta a Suiza. Lo piensa Galdeano, que comparte con Samuel el temor de la crono por equipos -21 kilómetros rectos y llanos en la segunda etapa-. Por eso, el bloque del Tour rodará durante la mañana de hoy por la Rioja Alavesa tratando de pulir algunos detalles de la especialidad.

Por otro lado, Saxo Bank, principal patrocinador del equipo de Bjarne Riis y Contador, anunció ayer la ampliación del contrato hasta finales de 2012.