EN la jornada de descanso en la que Euskaltel-Euskadi se prepara para degustar con paciencia uno de los momentos cumbre de su historia, cae como un jarro de agua fría la noticia de la muerte de Xavier Tondo. "En un día tan triste como el de hoy solo nos queda dar el pésame a la familia", dice recién aterrizado en Italia Igor González de Galdeano, manager del equipo, antes de reunirse con todos los demás en la cafetería del hotel de San Fior donde recargan las pilas los ciclistas antes de afrontar los últimos seis días de un Giro de Italia que ha encumbrado al conjunto vasco. De eso charlan todos, sentados en grupo como si hicieran terapia. Del éxito.

Mikel Nieve: Estamos todavía en una nube. Yo al menos no he podido parar aún para darme cuenta de lo que estamos viviendo. Después de la etapa vinimos al hotel, cenamos tarde y nos fuimos directos a la cama, así que apenas tuve tiempo de pensar en lo que estaba pasando. Ya me estoy haciendo a una idea pero todavía no del todo.

Igor Antón: Cuando te metiste en la fuga, viendo los corredores que había, sabía que tenías posibilidades. Es que en el Zoncolan fuiste séptimo. Cada día ibas mejor. No tenía dudas de que podías repetir lo de la Vuelta. Luego, además, le oía a Cavallo cómo te animaba y veía que lo conseguías. Tienes un gran motor para tres semanas. Ya lo has demostrado dos veces.

M. N.: Solo sé que lo de ayer -por el domingo- fue una agonía muy larga. Me acuerdo sobre todo de la confianza que tenía. Sabía que si seguía a mi ritmo y aguantaba hasta el final iba a tener mi oportunidad. Aquel final fue increíble. Miraba todo el rato para arriba buscando la pancarta de meta. Quería llegar cuanto antes. Y me costaba un mundo avanzar.

I. A.: Escuchaba todo lo que pasaba, pero no podía decirte nada. Estaba muerto. Le pregunté también a Álvaro cuando fui a buscar el chubasquero en la bajada. De todas maneras, estaba tranquilo porque contigo tenías a Cavallo.

M. N.: Fue todo tan agónico que cuando llegué solo quería tirarme en el suelo. No podía más. Al final me sentaron en una silla y ahí estuve un buen rato para recuperar un poco. Estaba feliz, pero cansadísimo. Fue la etapa más dura de mi vida. Nunca me había dado una paliza así.

I.A.: Es que no era que unos iban mejor que otros, sino que todos, del primero al último, llegábamos muertos.

M. N.: Fueron muchas horas en la bici. Casi ocho.

I.A.: Cuando bajaba en bici al autobús vi caras que nunca antes había visto, desencajadas. Es que no solo era la etapa, sino también los días previos y los desplazamientos larguísimos. Esa mañana nos habíamos levantado a las siete. Y la víspera creo que no nos fuimos a la cama hasta las 00.30 horas. Fue una paliza. Yo sufrí mucho. Me dejé tiempo en la etapa, no pude seguir el ritmo, pero para cómo llegué pienso que podía haber perdido más aún. En el Giau todavía iba bien. Pero en la Marmolada empecé a notar que iba justito y decidí poner mi ritmo. Me quedé prácticamente solo. Simplemente quería llegar. Simplemente, también, no tuve mi mejor día. Pagué el éxito del Zoncolan. Incluso esa mañana me había levantado antes de lo que debía.

M. N.: La cosa es que no esto no es solo un éxito mío o de Igor, sino de todos. Por ejemplo, en la escapada del domingo estaba conmigo Aramendia. Siempre ayuda tener un compañero porque entre tanta gente siempre hay alguien que se escaquea y hace falta mantener la velocidad constante para que la ventaja no baje.

Javier Aramendia: El objetivo era que la diferencia no bajase de los diez minutos.

M. N.: Cuando se fue Hoogerland le dije a Javi que se pusiera a tope hasta donde pudiera.

J. A.: Aguanté hasta las rampas duras de Giau.

M. N.: Javi hizo un trabajo fenomenal.

I. A.: Mikel y yo compartimos habitación y por la noche, antes de dormir, le pedí que me hiciese un resumen de lo que había pasado. Quería saber cómo lo había vivido. A mí la subida al Zoncolan se me hizo larguísima y me imaginaba que a Mikel aún más, por el día tan largo que fue el de ayer -por el domingo-. Todo lo que sufres en esos momentos se convierte en el doble, el triple o yo que sé cuánto de felicidad que sientes luego.

M. N.: Imagínate cuánto sufrí que se me escapó alguna lagrimilla en meta. Aquí cada 25 metros hay un cartel que te dice cuánto queda. Los pasé todos. Los iba mirando todos. De uno a otro pasaba mucho tiempo. Se me hizo muy largo.

I. A.: No tengo recuerdo de haber vivido nunca la victoria de un compañero de habitación. Ha sido todo tan de golpe, las dos seguidas, que te coge todo de sorpresa. Pero se disfruta, claro, se disfruta.

M. N.: Llevamos toda la temporada durmiendo juntos. Compartimos habitación en las carreras y en algunos entrenamientos.

I. A.: Así que no solo hemos vivido esto de las dos victorias, sino también momentos no tan buenos cuando no acabábamos de coger el punto bueno, ¿verdad?

M. N.: Sí, y quizás por eso ha sido tan bonito compartir esta alegría.

Alguien en la charla le recuerda el enorme abrazo que Nieve le dio a Antón, bajo el granizo y la lluvia, en el Zoncolan. En Gardeccia, Antón, que llegaba muerto, se lo devolvió. Fue igual de intenso.

I. A.: Encontré unas poquitas energías para ir hasta donde él. Allí le encontré, con cara de alegría.

M. N.: Sí, pero estaba medio muerto.

Álvaro González de Galdeano: Igor y Mikel son dos caracteres diferentes, pero se complementan de maravilla.

M .N.: ¿Diferentes? Yo creo que los dos somos muy tranquilos.

I. A.: Estamos tanto tiempo juntos este año que al final nos vamos a coger manía.

M. N.: Ja, ja. Puede ser. Lo que es cierto es que nos conocemos mejor que antes.

I. A.: Sí, y ninguno de los dos roncamos. Al menos yo no oigo nada. Me quedó siempre como un tronco.

Iñaki Isasi: Todo esto que hemos vivido ha sido muy intenso. Ha llegado todo muy de repente. Y mira en qué escenario. Igor y Mikel han ganado las dos etapas más duras del Giro. Casi nada. No sé si este es el mejor momento de la historia del equipo porque ha habido muchos buenos momentos, pero es cierto que es el más reciente y el que mejor se recuerda.

Miguel Mínguez: A mí, en mi primera grande, todo me está llegando de sorpresa. Es que me acuerdo todavía de que en la crono por equipos fuimos últimos y perdimos bastante tiempo y ahora, solo dos semanas después, mira dónde estamos. Sabíamos todos que Igor y Mikel estaban bien, pero es que esto… Lo del Zoncolan no acababa de creérmelo. Alucinaba. Y ya lo de ayer fue exagerado. Qué etapón. Me siento afortunado por estar viviendo un momento histórico desde dentro.

J. A.: Formar parte de ello, saber que has aportado tu granito de arena, le hace a uno sentirse muy bien. Es bonito que te digan que una pequeña parte de esas victorias es también tuya.

I. A.: Y lo es. El equipo lo somos todos. Y todos somos fundamentales.

Igor González de Galdeano: Todos los que venían a este Giro habían trabajado muy bien. Se había hablado de ganar una etapa, ese era el objetivo. Y han sido dos. Igor y Mikel se han hecho grandes en la montaña y han hecho grande al equipo. Se han contagiado todos de ese positivismo que ambos irradian. La clarividencia de Álvaro -González de Galdeano- y la experiencia de Domenico -Cavallo- han hecho el resto. Yo siempre hablé de que Igor era el futuro del equipo y ahora es el presente; sobre quién era Mikel le preguntaron una vez a Madariaga y este respondió que no sabía qué, pero que tenía algo. Ese algo es esto, lo que hizo ayer. Yo lo que he intentado es hacer un equipo. Valoro mucho a gente como Isasi. Lo que aplaudo es la involucración. Hubo un momento hace unos años que el equipo giró y cambio la mentalidad. Cosas como la de Aramendia ayer creo que reflejan mejor que nada lo que digo. Y los de las dos etapas… No sé si alguien será capaz algún día de valorar lo que han hecho estos corredores.

M. N.: Todavía queda Giro. No se ha acabado. Apenas he mirado la clasificación. Veo que voy quinto. Bueno, hay que hacer la cronoescalada y a ver qué sale. A partir de ahí ya veremos cómo actuamos. Luchar, claro, lucharemos.

I. G. G.: Pero todo esto nos da mucha tranquilidad para el mes de julio, el Tour, y para la Vuelta.

I. A.: Te da tranquilidad porque hemos cumplido el objetivo, que era ganar la etapa. Sé que en agosto, en la Vuelta, será distinto. Habrá mucha presión. Intentaré llegar todavía mejor que a este Giro.

I. G. G.: Allí, en la Vuelta, Igor será el líder. Mikel es un gran corredor, y él lo sabe. Igor puede estar tranquilo de tener al lado en Vuelta a un ciclista como él.

M. N.: Ahora yo estoy mejor en el Giro, pero en la Vuelta Igor será el líder. Él es mucho más ciclista que yo. Sube más, contrarrelojea más. Es más completo. Tengo muy claro que le tengo que ayudar. Y lo haré encantado.