ORVIETO. Al término de la carrera hubo división de opiniones entre quienes disfrutaron del espectáculo de la etapa de ayer y quienes volvieron a advertir de la peligrosidad de este tipo de etapas. Alberto Contador señaló que los tramos de tierra, el sterrato, "no merece la pena" porque los corredores se arriesgan a caídas graves y el resultado de la carrera puede quedar alterado. "El sterrato no merece la pena porque nos jugamos caídas graves y el resultado de la carrera puede quedar desvirtuado", señaló Contador, que también analizó el paso por los tramos de tierra, donde se produjeron algunas caídas. "Ha sido increíble la velocidad que hemos llevado por esos caminos de tierra. Estoy contento porque los he superado sin problemas y ahora ya puedo pensar en recuperarme para mañana".
En el descenso de la Croce di Fighine atacó el italiano Vincenzo Nibali, rival número uno de Contador, pero el madrileño no llegó a verse en apuros. "Apretó mucho en la bajada, pero yo no quería arriesgar más de la cuenta. Luego le pudimos alcanzar y no hubo mayor problema", concluyó el de Pinto.
Para David Arroyo, segundo clasificado en el Giro 2010 y jefe de filas del Movistar, los tramos de tierra fueron "algo terrible porque se ha rodado muy deprisa y con muchos nervios. Hemos ido deprisa a partir de 30 kilómetros antes del primer tramo. Había miedo y los jefes de filas querían estar delante para evitar percances". Según el ciclista talaverano, el principal objetivo en la etapa era evitar percances y tener suerte la de no pinchar. "En ese sentido he salvado la etapa. Por lo menos no ha llovido, como el año pasado, que tuve problemas con los ojos por el barro", desgranó. Arroyó celebró estar ya "entre los diez primeros de la general", ya que su compañero Pablo Lastras aparece quinto a 22 segundos del líder, el danés Pieter Weening.
quejas desde la ACP Por su parte, el presidente de la Asociación de Ciclistas Profesionales españoles (ACP), José Javier Gómez, lamentó que el fallecimiento el pasado lunes del belga Wouter Weylandt demuestre "que las cosas no se están haciendo bien del todo en este Giro" y recordó que hay otras etapas de la ronda italiana "que pueden ser muy peligrosas para el ciclista". "Cuando pasan estas cosas, nos echamos las manos a la cabeza. Son imágenes duras, dramáticas y es cuando se empieza a abrir la idea, por desgracia, de que las cosas no se están haciendo del todo bien, no sólo por lo que pasó, que parece que fue inevitable, sino por lo que podría pasar", dijo el exciclista del Kelme.
hoy, etapa 'rompepiernas' La sexta etapa entre Orvieto y Fiuggi, de 216 kilómetros incluye un recorrido rompepiernas con continuas subidas y bajadas de principio a fin, sin tramo alguno de llanura, y un final ascendente típico de la Tirreno Adriático. La única cota puntuable se encuentra en el kilómetro 41, Soriano al Cimino, de cuarta categoría, con un ascenso de 4,5 kilómetros al 3,8 por ciento. Hasta meta la carretera sigue subiendo y bajando, con continuos toboganes, aunque incluye una dificultad final. En el último kilómetro hay un ligero ascenso. Puede ser una jornada más propicia para que una fuga llegue a Fiuggi.