Dichoso rey de los flamencos
Nick Nuyens, ganador hace una semana del Tour de Flandes, acaba tercero
amorebieta. En Autzagane, Nick Nuyens pasa a la ofensiva, hace crujir las bielas y llorar a los pedales, arrolla al frágil Txurruka, corona, mira hacia atrás, ve que la diferencia es mínima y el piso está resbaladizo y se detiene. "Debí atacar antes". En el sprint, Pablo Lastras le deja cortado, se abre un hueco amplísimo que no logra cerrar y acaba tercero. "Ha sido raro, pero está bien". Nada le perturba, nada le apena. No hay nada que ensombrezca su hazaña de hace una semana: ganó el Tour de Flandes. Es el rey de los flamencos. No hay nada más grande.
"Al menos", dice dichoso en Amorebieta, "lo seré durante un año. Y también seré, esto para siempre, para toda la vida, el ganador del Tour de Flandes". Para entender el peso de lo que cuenta, de ese honor, resume Nuyens la teoría evolutiva de un flamenco. "Tu eres un niño que va a ver con su padre, como yo hice con diez años, el Tour de Flandes. Vives aquello desde la cuneta, un día de fiesta nacional, se te queda grabado en la retina, se te mete en la cabeza, y ya solo sueñas con ganar esa carrera. Hay muchos niños ese día. Algunos llegan a ser ciclistas. Y algunos ciclistas llegan a ser clasicómanos. Y un día vas y lo consigues. Lo ganas. Ya está. No hay más sueños que alcanzar. Nada supera a esto".
Nuyens, que eligió correr la Klasika Primavera antes que la París-Roubaix porque tiene mal recuerdo del infierno adoquinado y porque quiere ganar ahora la Amstel Gold Race, "que se me da mejor", siempre quiso ser Johan Musseuw, "un ciclista alucinante al que vi ganar en Flandes y al que todo el mundo admiraba. Era un locura. Íbamos todos a verle. A él y a otros flamencos. Queríamos ser ellos", relata Nuyens, que viste ahora aquella piel de león que le parecía inalcanzable tras derribar a Cancellara, "una máquina, el mejor ciclista en este tipo de carreras", lo que le hace reflexionar sobre las barreras de la mente. "Ahora comprendo que, a veces, hasta lo más difícil se hace posible", dice desde su imperturbable felicidad.