Seguro que le ha pasado alguna vez: va conduciendo, sobre todo por la noche, y como esté lloviendo apenas ve las marcas de la carretera que separan su carril con el de al lado o el arcén. Para evitar esta falta de visibilidad, la Diputación va a testar una nueva pintura que mejora la visibilidad con pruebas piloto en cuatro tramos de carretera diferentes: una autovía, un enlace, una carretera de montaña y una convencional. Si los resultados son positivos, la intención es aplicarla en toda la red foral.
Las marcas viales son un elemento esencial para canalizar el tránsito, advertir de peligros y guiar a los conductores en cualquier condición climática. Sin embargo, durante los episodios de lluvias intensas se produce una pérdida significativa de visibilidad. "Sobre todo de noche", apunta el director foral de Innovación y Gestión Viaria, Jon Larrea, "lo que hace que acabes yendo muy inseguro". La razón se encuentra en la película de agua que se forma sobre el pavimento: la pintura con la que están marcadas las líneas, que por el día se ven a simple vista, está compuesta por microesferas de vidrio que, por la noche, reflejan la luz de las farolas o de los focos de los vehículos, para ser visibles. La capa de agua reduce esa reflectividad, lo que disminuye la percepción de las marcas.
Pese a la inversión de 1,5 millones de euros que todos los años realiza el servicio de Conservación para repintado y mantenimiento de estas marcas, se mantienen las quejas por parte de los conductores. Para encontrar una solución, el departamento de Infraestructuras y Desarrollo Territorial ha recurrido al reto Biok, un "laboratorio vivo" que impulsa la sociedad foral BEAZ, dependiente del área de Promoción Económica, para facilitar la colaboración entre entidades públicas y privadas de Bizkaia, y el ecosistema innovador de startups, pymes, emprendedores, centros tecnológicos y universidades. A través de este mecanismo, empresas o administraciones de Bizkaia lanzan desafíos a ese ecosistema para que desarrollen soluciones innovadoras que resuelvan las necesidades que detecten.
Cinco propuestas
Lanzado el reto a principios de año, se presentaron cinco propuestas. El objetivo era avanzar hacia una señalización que mantenga su capacidad de guiado y reflectancia cuando más se necesita -en situaciones de lluvia, baja iluminación y meteorología adversa-, reforzando la seguridad con soluciones que cumplan la normativa y que sean económicamente sostenibles. En cualquier tipo de vía y situación: en una autovía, de noche, en un momento de lluvia intensa en la que el conductor pueda ver sin dificultad la marca vial de separación de carriles, pero también en una carretera de montaña, ante la aparición de niebla cerrada, para que pueda percibir los límites de la carretera. También se establecieron condicionantes: por ejemplo, que la solución tenga una duración de entre uno y dos años, dependiendo del tráfico de la vía; un coste anual de 1,5 millones de euros, entre dos y ocho euros por metro lineal; ser de fácil aplicación o instalación, y compatible con los materiales con los que se construyen las carreteras y las actividades propias de su conservación.
Finalmente, la solución elegida ha sido la presentada por API Innovación, una empresa líder a nivel estatal en el ámbito de la seguridad vial y la conservación de infraestructuras con más de 40 años de trayectoria. La propuesta se basa en la termoextrusión de relieves irregulares. "Se trata de una pintura más densa y con más microesferas. Es una planteamiento innovador, no está maduro comercialmente", explica Larrea. La pintura, o material termoplástico para ser exactos, se deja caer en forma de gotas sobre el pavimento: las partes superiores de las gotas permanecen sin cubrir por el agua incluso durante tormentas fuertes, lo que permite que las microesferas sigan reflectando la luz. Al ser puntos aislados, el agua fluye entre ellos sin cubrir la marca por completo. Además, al pisarlas se genera un efecto similar al de las bandas sonoras, alertando al conductor si se desvía del carril, lo que resulta muy útil en casos de niebla.
Prueba piloto
Seleccionada la solución, ahora se abre la fase para testarla en entornos reales a través de una prueba piloto, "para ver si funciona y hay una mejora". Se llevará a cabo, este mismo mes, en tramos de entre uno y dos kilómetros de cuatro carreteras: la BI-636, el corredor del Kadagua; un enlace de la BI-637, entre el corredor de Uribe Kosta y La Avanzada; la BI-623, entre Gasteiz y Durango, para ver su eficacia en una carretera de montaña, y la BI-2731, entre el campus de Leioa de la EHU y Akarlanda. "Haremos el seguimiento durante un año y, si los resultados son positivos, nos plantearíamos implementarlo en toda la red", avanza el responsable foral.