El tercer regreso de Samuel a Zalla
En la misma crono de hoy, 24 kilómetros por Avellaneda y Beci, perdió el líder de Euskaltel-Euskadi la Vuelta de 2006 y se subió al podio en 2009
zalla. Cuentan que el ciclismo moderno lo manejan los veteranos porque estos tienen fosilizados los recuerdos. Así saben, suele argumentar Haimar Zubeldia, cuándo, cómo y dónde moverse. Conocen las curvas, las cuestas, cada recodo del camino. Nunca antes Danilo di Luca había tenido la certeza de saber si iba a ganar una carrera, o no, como ahora, con 35 años. El ciclista se completa con las experiencias. Las buenas y las malas.
A Samuel Sánchez, que va para los 33 y lleva los cinco últimos pedaleando en la cúspide del ciclismo, le agrada comprimir en una frase la manera en la que lo ha alcanzado todo en la vida: "Muriendo y aprendiendo". Las vivencias, ha asimilado Samuel tras una juventud marcada por la trágica pérdida de su madre y su abuela y la lucha descomunal por alcanzar su sueño del estrellato ciclista, entran a formar parte del carácter de las personas. Ocurre que una misma situación genera reacciones opuestas. Puede ser un ancla o una vela a favor del viento. El filtro es uno mismo. El ovetense exprime la tragedia como nadie.
"Las cosas suceden, pasas el mal trago, reflexionas sobre las razones que te han llevado a ese destino, rescatas la lección y a otra cosa", dice Samuel. Si no hubiese aplicado esa fórmula en 2006, el líder de Euskaltel-Euskadi seguiría atornillado al pavimento de Zalla, pues allí, a un palmo de Güeñes y el hogar de los Amezaga, la familia que le acogió de manera fraternal en su etapa de aficionado, su segunda casa, perdió la primera Vuelta al País Vasco que tuvo al alcance de la mano. Ganó dos etapas, en Segura y Lerín, se pegó durante toda la semana con un tal Alberto Contador en la montaña, y llegó a de amarillo a Zalla. Allí, se desmoronó. "Perdí la Vuelta es cierto", reconoce el líder de Euskaltel-Euskadi, "pero no se me aparecen los fantasmas del pasado en esa crono".
"ERa mucho más niño" "El pasado no corre", dice Igor González de Galdeano, que estaba junto a Samuel aquel día. Su hombro se llenó del sudor y las lágrimas del ciclista de amarillo que lo había perdido todo en 24 kilómetros. Samuel era, bajo la carpa blanca de la organización, un chiquillo inconsolable. "Era mucho más niño entonces. De joven eres más vulnerable, en el momento te lo tomas todo peor , pero ahora aquello no me duele".
Samuel volvió a dejarse la Vuelta al País Vasco en la carretera en 2007, aunque de otra manera. "Aquella sí que fue mi gran oportunidad". Ganó la crono de Oiartzun, un segundo mejor que Contador, pero le apartó de la victoria una tremenda pájara la víspera en una etapa dantesca, por las montañas que borraban la niebla, bajo la lluvia. Acabó tercero. En 2008 no corrió porque preparó el Tour. En 2009, regresó a Zalla.
"Y, prueba de que lo de 2006 no me pesa, hice una buena crono y acabé tercero en la general", apunta el ovetense, que hoy vuelve a posarse por tercera vez en el tapiz de 24 kilómetros que sube y baja Avellaneda y Beci.
Klöden, el favorito La última referencia, hace dos semanas, 7 kilómetros en el Criterium Internacional, Samuel acabó 14º, por detrás de algunos de los rivales de hoy. Klöden, que ganó, Kiryienka, que hizo segundo, incluso Frank Schleck, que corrió con el polémico Camelback en el pecho y cuajó la mejor crono de su vida. "Pero aquello ya no cuenta", alega Galdeano; "la cosa ha cambiado mucho en quince días. Samuel ya no es el mismo de entonces. Es mucho más fuerte. La misma crono es diferente a cualquier otra porque es dura y porque la semana ha llevado a los ciclistas al límite. Sus cuerpos, sus organismos, no son los del primer día. Eso influye porque quiere decir que más que las dotes de contrarrelojista primará la fuerza, como ocurre en las últimas cronos de las grandes".
La fuerza y las dotes, todo, coinciden la mayoría, las poseen los ciclistas del RadioShack. Horner y Klöden. "Son los favoritos, pero hay más". Nueve de los diez primeros, todos menos el líder Purito, pequeño, escalador y tremendamente frágil sobre la cabra. "Vinokourov está muy fuerte y es muy peligroso. Y los Movistar también. Beñat ya hizo una crono muy buena en 2010 y Tondo va muy bien en este tipo de recorridos", vaticina Galdeano.
Si la crono de Zalla es como dicen para los hombres fuertes y no para los virtuosos de la especialidad, lo que podría deducirse de los resultados de 2006 -ganó José Ángel Gómez Marchante, buen escalador- y 2009 -Contador, este sí, el mejor en todo, subiendo y contra el crono-, Samuel, que en los primeros años de su carrera deportiva no marchaba con la cabra hasta que se destapó ganando la última etapa de la Vuelta de 2007, 21 kilómetros en Madrid, alberga esperanzas de plantar cara a los especialistas. Tipos como Andreas Klöden, que en 14 años ha ganado 23 carreras y todas menos la que le levantó a Samuel hace unas semanas en la París-Niza, las ha conseguido contrarreloj. La última, hace dos semanas en al Criterium Internacional. Una de las primeras, la cronoescalada de la Vuelta al País Vasco de 2000 que luego gobernó de forma imponente.
"No hay secretos, es un recorrido que conozco como la palma de mi mano y habrá que dar el 100% y un poquito más", simplifica Samuel, que parte en el mismo tiempo que Purito, líder, y Klöden. Horner está a un segundo; Hesjedal, Tondo, López y Gesink, a seis; Intxausti, a nueve y Vinokourov, a diez.