El callejón de las botxerías

Con motivo de la exposición 'Bilbao y la pintura', el Museo Guggenheim organiza una charla con Ibis Albizu y Jon Maya

14.05.2021 | 01:04

FUE primero la fuerza de la palabra la que ayer se adueñó del auditorio del Museo Guggenheim, donde fluyeron las historias en cascada y más adelante vendrá un espectáculo coreográfico de hondo calado. Organizado con motivo de la exposición Bilbao y la pintura, la pinacoteca puso en pie el proyecto Danza vasca, diálogos en movimiento, que ayer despegó con una charla introductoria a cargo de la filósofa y especialista en teoría de la danza, Ibis Albizu, acompañada en el escenario por el bailarín y coreógrafo Jon Maya, quien capitaneará, mañana sábado, una acción coreográfica y musical con Kukai Dantza en la sala 105, la tierra donde se exhiben las obras de la muestra. Con las dos citas se destaca la relevancia de la danza vasca como proceso vivo de estilización y conexión del pasado con el presente y, por extensión, con el porvenir.

La primera mitad del encuentro vivida ayer, abordó las claves del proceso de estilización que vivieron las danzas vascas desde el siglo XIX con el cuadro Danzas suletinas, de José María Ucelay, como telón de fondo. Tuvo su porqué, claro está. Ucelay fue un artista de alta intensidad en la primera mitad del siglo XX. Al comienzo de la Guerra Civil crea e impulsa Eresoinka, una masa coral mixta, compuesta por 110 artistas vascos en el exilio, allá en Sara, (Laburdi) por encargo del lehendakari José Antonio Aguirre. Era 1937. Entre sus objetivos, según confirmaba ayer la propia Ibis en su charla, estaba "hacer la guerra por medio de la cultura".

Las Danzas suletinas, les decía. Ucelay las pintó entre 1955-56, es decir, casi seis años después de su regreso del exilio en Inglaterra mientras ilustraba la Guía del País Vasco de Baroja, momento en que percibe las posibilidades que ofrece un grupo de dantzaris de Zuberoa. Eran los tiempos en los que la etnografía y la antropología llegaban a las universidades. Y aquel cuadro estuvo envuelto en una tempestad de discusiones. El crítico Flores Kaperotxipi comentó que "sus vascos parecen aristócratas ingleses vestidos de aldeanos del País Vasco; a ellas las retrata como a duquesitas de Alba". Ucelay le dio la réplica diciéndole que "los que miran, son tan distinguidos como los que ven en el cuadro". Todo un duelo de palabras.

Ibis relató la anécdota desde la convicción de que existe una conexión entre la pintura y las artes escénicas, que las danzas populares son tambien una forma de cultura. Es más, avanzóque fue el ballet Olaeta el que subió los bailes populares de las fiestas a los escenarios. Curiosidades como la presentación de los Ballets Olaeta por Humprey Bogart y Lauren Bacall durante el crucero en uno de sus viajes a América o su relación con los actores de West Side Story aderezan sus sólidas relaciones con el mundo de la danza, como la que mantuvieron con el coreógrafo Roland Petit o con Igor Moseiev, quien llegó a inspirarse en pasos de los bailes vascos para los Ballets Rusos, tras ver actuar en privado a los Ballets Olaeta. Nureyev y Margot Fontaine ensayaban diariamente en la Academia durante su gira de 1968. Eran las dantzas sentidas como ballet. O viceversa.

De todo tuvieron ayer noticia en el auditorio del museo el presidente de Petronor, Emiliano López Atxurra, María Ángeles Páez, Iñaki Altuna Goizalde Pérez, Ana Merino, Mari Carmen Olivares, María Jesús Etxebarria, Mari Carmen Martínez, José Luis Fernández, María Eugenia Fernández García, Mari Luz González, Lorena Zabala, Pilar Entreno, María Tato, Beatriz Fuentes, Diego Díaz, Susana Somavilla, Pilar Andrés, Luis Quedo, Moisés Morales, Fidel Díaz Meza, Miguel Ángel Ortiz de Pinedo, Iñigo Luzarraga, Mónica González, José Luis Rodríguez y un buen puñado de seguidores del mundo de la dantza y sus vínculos con otras artes. El encuentro tuvo un toque entre erudito y sentimental que se enriquecerá cuando Jon Maya, mañana sábado, invoque a Kukai.

Con motivo de la exposición 'Bilbao y la pintura', el Museo Guggenheim organiza una charla con Ibis Albizu y Jon Maya

La especialista en danza y el bailarín y coreógrafo abordan las claves de la estilización de las danzas vascas desde el siglo XIX

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