Mientras los Reyes Magos ultiman los últimos detalles de una de las noches más mágicas del año, en Bilbao la ilusión ha llegado antes de tiempo y en forma de roscón. La Plaza Nueva se ha convertido este lunes en un punto de encuentro solidario con la celebración de la XXII edición del Roscón Solidario de Cáritas Bizkaia, una cita ya clásica en el calendario navideño de la villa que ha repartido 3.000 raciones de roscón y chocolate caliente a cambio de un donativo simbólico de dos euros.
Desde primera hora de la mañana, cientos de personas han desfilado por el corazón del Casco Viejo para endulzar la jornada con un gesto sencillo pero cargado de significado. Familias, cuadrillas de amigos y vecinos de todas las edades han esperado su turno en un ambiente festivo, marcado por la solidaridad y el compromiso social. “El roscón de Reyes es lo que más me gusta de las Navidades, después de los regalos”, comentaba un niño mientras los voluntarios le servían su ración, reflejando la mezcla de ilusión infantil y conciencia colectiva que ha presidido el acto.
Más allá del ambiente festivo, el objetivo del evento es claro: “recaudar fondos para proyectos de la infancia, clave para combatir la transmisión de la pobreza”, tal y como ha informado la entidad. Cáritas Bizkaia atiende actualmente a miles de familias en el territorio, muchas de ellas con menores a su cargo, una realidad que ha situado a la infancia como una de las prioridades de su acción social.
El corte oficial del roscón, celebrado a las 12.00 horas, ha contado con la presencia de diversas personalidades del ámbito institucional, social y deportivo, en una muestra de respaldo a una iniciativa que cumple ya 22 años en Bilbao y que se ha consolidado como una cita solidaria imprescindible en estas fechas.
Como novedad, esta edición ha incorporado animaciones y actividades de dinamización durante toda la mañana, pensadas para que la espera fuera también una celebración. Risas, música y cuentos han acompañado el ir y venir de bandejas, en una Plaza Nueva convertida por unas horas en un espacio de encuentro donde la solidaridad se ha vivido con naturalidad.