El callejón de las botxerías

Es tiempo de perder la cabeza y el juicio

08.02.2020 | 19:40
Alberto Ruiz de Azua, junto a la soprano Miren de Miguel y el trikitilari Xabi Aburruzaga, Zarambolas y Farolín de este año. Fotos: José Mari Martínez

EL Carnaval es justo eso: un tiempo alegre donde hay licencia para perder la cabeza y el juicio. Algunas de las gentes serias y barbudas que nos rodean dirán que no es de ley ese despendole y pérdida de la razón sin caer en la cuenta que un hombre sabio como Leonardo da Vinci ya nos lanzó la advertencia siglos atrás: nada nos engaña tanto como nuestro propio juicio. No, el juicio no lo perdieron quienes ayer fueron juzgados en la Plaza Nueva: el Farolín trikitilari Xabi Aburruzaga y la Zarambolas soprano Miren de Miguel, absueltos ambos de los mil y un pecados que cometemos a lo largo del año. Xabi, disfrazado no sé bien si de cirujano con aires de chef o de cocinero con aires quirúrgicos (en cualquier caso desprendía un aire como enloquecido...) y Miren, vestida con una boa de plumas de marabú, como si fuese una reina del cabaré burlesque de los años 30, fueron juzgados en el 35 aniversario de esta celebración que va cogiendo cuerpo de tradición en los carnavales del Bilbao moderno. En el ecuador de este Carnaval que emerge como un oasis en el desierto de los días grises todo sucedió bajo un lema: Errudun & Errugabe, culpable o inocente. El tribunal chiripitifláutico anunció que todo iba a decidirse bajo una vieja costumbre: juzgar la vida de los demás. Las carcajadas rebotaron por toda la plaza, conscientes, sus dueños y dueñas, de que aquella era una verdad como un templo. A la cita no faltaron Itizar Urtasun, Alberto Ruiz de Azua y Enrique Bosque, instigadores, entre otros, de un Bilbao en fiestas. En la plaza se encontraban, además de las autoridades y actores y actrices de toda condición, el tropel del barnaval, con Arturo Trueba y Gontzal Azkoitia a la cabeza (hablaron de la maravilla de Carnicería Vieja, recreada como el irreductible poblado de Asterix...), acompañados por Sofía Castaños, Julia Diéguez, Ana Trueba, Eugenio Behal (su conversación en gaélico con el propio Alberto Ruiz de Azua sonó prodigiosa pues ambos conocen la lengua ancestral...), Alfonso Vallejo, Juan Carlos Puente, Jordi Vinaixa y Peru Arrizabalaga entre otros. En la plaza se saludaron Jon Aldeiturriaga, la aún senadora Nerea Ahedo, Iñigo Pombo; Juan Carlos Sola, presidente de Fekoor; Beatriz Marcos, Idoia Mendia, Alfonso Gil o gente que brota del Bilbao de las comparsas como José Mari Amantes o Carlos Anton entre otros. Jon de Miguel, desde la Taberna Plaza Nueva, destilaba el viejo whisky del buen humor, vestido, según su disparatado juicio, de la mismísima Heidi. Y de arriba abajo recorrían la plaza, durante el juicio, hombres y mujeres como Alberto Madariaga, Nekane Ormaetxea, Begoña Iturriaga, Olatz Uriarte, Jon Andoni Basterretxea, Mikel Garay, Juan Carlos Martínez, Idoia Bilbao, Aitor González, Mikel Muñoz, Ainhoa García, Irune Olabarria y toda una corte de seres extraños, algunos mitológicos, otros históricos y todos disfrazados.