Amurrio y Laudio se suman a la red de vecinos compasivos

La idea es prestar un apoyo social y ciudadano en el proceso final de la vida

22.07.2020 | 00:19
El alcalde de Laudio, a la izquierda, y la alcaldesa de Amurrio, a la derecha, antes de la reunión.

Laudio y Amurrio han decidido adherirse a la red de vecindarios compasivos que está empezando a tejer la Diputación Foral de Araba para el acompañamiento a las personas en situación de final de la vida, cuidados paliativos y duelo. Así quedó constatado tras la reunión mantenida esta semana por los alcaldes de estas dos localidades, Ander Añibarro y Josune Irabien, con el diputado de Asuntos Sociales, Emilio Sola. El objetivo de esta iniciativa, a la que también se ha sumadoAgurain, es lograr que "nadie muera en soledad", explicó el dirigente foral.

Para lograrlo, será fundamental el papel de la ciudadanía comprometida con el prójimo, que debe entenderse como ayuda entre iguales, solidaridad y no como intervención guiada por la pena, la lástima o la caridad. El mecanismo que se propone articular desde la Diputación y los ayuntamientos que participaron en el encuentro tiene que ver con la idea principal de involucrar a la sociedad para que participe activamente en el proceso final de vida ofreciendo apoyo, consuelo y cariño, desde la solidaridad y el trabajo cooperativo.

Vecindario compasivo El proyecto denominado Araba vecindario compasivo retoma ahora su camino tras la situación generada por la pandemia del covid-19 con la incorporación de entidades locales a una red en la que ya se han ido involucrando agentes y entidades sociales de toda Euskadi que están trabajando en este ámbito en varias localidades vascas. "Ahora más que nunca es un momento óptimo para comenzar a tejer la red de acompañamiento de abajo arriba, desde el vecindario y la ciudadanía comprometidos con el prójimo", afirmó al respecto Emilio Sola.

Este proyecto de vecindarios compasivos pretende crear dinámicas de cambio social y cultural, con el objetivo de involucrar a la sociedad para que participe activamente en el proceso final de vida y conseguir que nadie muera en soledad. Se trata, sobre todo, de fortalecer la vinculación familiar en la recta final de la vida y, al mismo tiempo, contar con una red comunitaria de apoyo compasiva además de con profesionales con una actitud centrada en la persona y no en el servicio y atender a la persona en sus necesidades y respetando sus decisiones. El programa está dando sus primeros pasos y se enmarca dentro de las políticas sociales dirigidas a prestar especial atención al envejecimiento.

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