Los ayuntamientos de Bizkaia tienen ya luz verde para tramitar el impuesto turístico que regirán en sus municipios. Las Juntas Generales han aprobado este miércoles la norma foral que regula este nuevo tributo, que ahora cada consistorio deberá adaptar a su realidad mediante ordenanza para su entrada en vigor el próximo 1 de enero.
Tras su aprobación en Gipuzkoa y Araba, el territorio vizcaino dispone ya de un marco regulatorio para un impuesto que entrará en vigor en todos los municipios, de forma obligatoria, el próximo año. Con cobros que pueden alcanzar los 10,5 euros por persona y día, el tributo se cobrará las primeras seis noches de estancia en cualquier alojamiento turístico de Bizkaia, siendo más alto en viviendas turísticas y cruceros, y pudiéndose establecer recargos o bonificaciones en función de la presión de cada municipio. La norma foral establece una horquilla de entre 0,50 euros y 7 euros, en función de la clase de establecimiento, que cada ayuntamiento podrá incrementar o disminuir dependiendo de su realidad turística de localidad. La norma ha salido adelante tras el acuerdo alcanzado entre los partidos que sustentan al Gobierno foral, PNV y PSE, con Elkarrekin Bizkaia, al que se ha sumado también EH Bildu. Solo el PP ha votado en contra de establecer estas tarifas.
La aprobación de ese impuesto llega en un momento en el que el turismo se ha convertido en un elemento "importante" para la economía vizcaina -supone ya el 5,8% del PIB-, ya que "crea empleo, dinamiza sectores y ayuda a proyectar nuestro territorio", según ha señalado la diputada de Hacienda y Finanzas, Itxaso Berrojalbiz, pero también supone un gasto extraordinario en servicios públicos como la seguridad o la limpieza para los ayuntamientos. "Este impuesto pretende contribuir al desarrollo turístico sostenible garantizando que los municipios dispongan de las herramientas convenientes para gestionar su impacto, respetando la autonomía y la suficiencia financiera de los ayuntamientos", ha apuntado la responsable foral. Berrojalbiz ha destacado asimismo el "proceso de escucha" al sector que se ha llevado a cabo a lo largo de su tramitación y su coordinación con el Gobierno Vasco y el resto de diputaciones forales.
"Este impuesto garantiza a los municipios herramientas para gestionar el impacto del turismo"
Para el PNV, es "incuestionable" que el turismo ha experimentado un "crecimiento importante" en los últimos años en Bizkaia, menor que en otros territorios y traccionado, principalmente, por el efecto llamada de Bilbao. Pese a negar que exista una "saturación" turística en el conjunto del territorio, Unai Lerma sí ha advertido de que "hay municipios que están sufriendo efectos negativos no deseados" ante la llegada de visitantes, como un "déficit" de ingresos suficientes para hacer frente a los servicios públicos e infraestructuras que necesita esa población flotante. "Esta norma ayuda a estos ayuntamientos a financiar esos servicios", ha resaltado, con un impuesto que ya existe en otras zonas del Estado y de Europa, y que, pese a su carácter obligatorio, no tendrá una aplicación homogénea ya que deja en manos de los ayuntamientos decidir la cuantía a cobrar.
Por su parte, el portavoz del PSE, Goyo Zurro, ha rechazado que el nuevo impuesto pretenda "limitar" el turismo, sino "gestionarlo mejor" y ha considerado "lógico" que las personas que visitan Bizkaia y "disfrutan de sus servicios público contribuyan con una pequeña parte a mantenerlos". Asimismo, ha acusado al PP de pretender "vaciar la norma" con sus enmiendas porque "no quiere impuestos".
"Llega tarde"
EH Bildu ha dado la bienvenida a un impuesto que consideran que "llega tarde", pese a que, como le ha recordado el PNV, cuando en 2011 gobernaron la Diputación de Gipuzkoa no lo impulsaron en un territorio con mayor presión turística que Bizkaia. Arantza Sarasola ha considerado que el turismo "puede generar valor social y económico" pero solo si "los ciudadanos pueden seguir viviendo a gusto en sus municipios y en condiciones para mantener una vida digna". Pese a que la presión turística no está tan "descontrolada" como Barcelona o Amsterdam, la apoderada ha advertido de que en algunos municipios la cantidad de turistas afecta al día a día de sus vecinos, "siendo lo más grave el incremento de los precios de la vivienda por la proliferación de pisos turísticos".
La portavoz de Elkarrekin Bizkaia, Eneritz de Madariaga, ha reivindicado que el impuesto sobre estancias turísticas va a ser "una herramienta útil" que permitirá a los ayuntamientos disponer de "más recursos" para hacer frente a los efectos de la actividad turística y ha advertido de que ahora los municipios tendrán "la responsabilidad de garantizar que revierta en la mejora de servicios públicos".
Finalmente, el PP, el único partido que ha votado en contra de este impuesto, ha defendido que sus enmiendas buscaban dar "sensatez, proporcionalidad y mayor justicia social y económica", según ha subrayado Diego Pagadigorria, y ha advertido de que "añadir más presión fiscal no es la solución automática a los retos del turismo". Entre otras propuestas, planteaban la exclusión de campings, agroturismos y casas rurales; ampliar las exenciones hasta los 25 años; rebajar el grado de discapacidad requerido para no tener la obligación de pagar el impuesto, y "blindar" las estancias por motivos de salud, estudios o personal investigador.