“Ninguna forma de consumo de tabaco es segura”, proclama Osakidetza, que desde hace dos años impulsa un proyecto en la OSI Uribe dirigido a informar y sensibilizar a las mujeres embarazadas sobre los riesgos que supone el consumo de tabaco y la exposición al humo de segunda, tercera y cuarta mano. Con motivo de la Semana Sin Humo y el Día Mundial Sin Tabaco, las profesionales sanitarias recuerdan la importancia de reducir la exposición de las gestantes y sus familias a los efectos perjudiciales derivados del consumo de tabaco. Para ello, las matronas desarrollan acciones formativas dentro de las clases grupales sobre embarazo y preparación al parto en las que explican los distintos tipos de exposición al humo y sus consecuencias sobre la salud materno-infantil.

“El objetivo es dar a conocer los diferentes tipos de exposición al humo que hay, que algunos no son tan conocidos, y concienciar a las embarazadas, sus parejas y su entorno para que eviten la exposición al humo”, explica Elena Mena, coordinadora de las matronas de la OSI Uribe. Mena, que cuenta con más de dos décadas de experiencia profesional, refleja que, por suerte, se encuentra con “pocas mujeres embarazadas que fuman”. En concreto, del centenar de mujeres gestantes que atiende actualmente en Getxo, solo una fuma, aunque reconoce que “va por épocas” y que, por ejemplo, en localidades próximas como Erandio “existen más casos”.

Cigarrillos tradicionales, vapeadores, tabaco calentado, cachimbas o tabaco de liar contienen sustancias tóxicas y adictivas que afectan tanto a quienes fuman como a las personas de su entorno. El humo del tabaco no solo perjudica a quien consume. El llamado humo de segunda mano afecta a familiares y convivientes, mientras que los residuos tóxicos permanecen en ropa, muebles y objetos, lo que se conoce como humo de tercera mano. Incluso las colillas generan contaminación ambiental, considerada ya una de las principales fuentes de basura del planeta.

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Riesgos

Sobre el riesgo que conlleva el tabaco en embarazadas, Mena subraya que puede provocar “el envejecimiento de la placenta”, puesto que las sustancias tóxicas pueden provocar abortos espontáneos, partos prematuros y bajo peso al nacer. También aumentan las probabilidades de que el bebé sufra infecciones respiratorias, asma o síndrome de muerte súbita del lactante. Durante la lactancia, la nicotina pasa directamente a la leche materna y puede reducir su producción, afectando la alimentación del recién nacido.