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Las Eskola Txikiak de Bizkaia se reúnen en Turtzioz

Veinte centros con más de 400 estudiantes reivindican su arraigo local

Las Eskola Txikiak de Bizkaia se reúnen en TurtziozE. CASRESANA

“No significa tanto el número, que también, sino una forma de trabajar que nos une, que no se puede dar en escuelas con mucho alumnado”. Roberto Canales, director de Turtziozko Eskola, en la que estudian 33 escolares de Infantil y Primaria, explicaba así lo que entraña pertenecer a la red Eskola Txikiak de Bizkaia, pero se entiende también contando que alrededor de ochenta niños y niñas pernoctaron el jueves en el centro. Por la noche salieron a dar una vuelta y los anfitriones mostraron orgullosos su municipio a sus nuevos amigos a modo de prólogo de la gran fiesta de ayer viernes.

Más de 400 estudiantes de los veinte centros pertenecientes a la red Eskola Txikiak de Bizkaia se divirtieron en su encuentro anual en una jornada de juegos en el jardín del palacio La Puente y exhibición de ganado en la plaza de toros. Un modelo educativo al que también quiso mostrar su apoyo la consejera de Educación del Gobierno Vasco, Begoña Pedrosa.

Sin perder de vista la carrera de sacos en la que, al igual que otros grupos, se mezcló alumnado de distintos centros para fomentar la convivencia, Álex Goitia, director de Amorotoko Eskola, resumía varios puntos clave de las Eskola Txikiak: “que existan menos de siete clases o menos de cien niños y niñas, que sea la única del pueblo, pública y un referente indispensable para la comunidad”.

Ocurre en su municipio, de “389 habitantes”, donde “los hombres mayores dicen que sin la escuela no habría ruido y sin el ruido no habría plaza” como motor de la vida local. En las calles “para nosotros el parque ejerce como patio y utilizamos el frontón”, expuso, poniendo en valor las frecuentes reuniones a nivel vizcaino para compartir avances, “necesidades propias y retos. El principal consiste en que “alumnado, familias y escuelas se reconozcan en la red”, señaló Jugatx Ormaetxe, integrante del equipo de coordinación.

Carrera de sacos en el jardín del palacio La Puente.

Se presentan otros desafíos como hacer frente a la mayor dificultad para atraer al personal docente a zonas rurales peor conectadas por transporte público y la caída de la natalidad. La bajada de matrículas “constituya una realidad común”, según el director de Turtziozko Eskola, quien añadió que “en nuestros pueblos no hay crecimiento en cuanto a vivienda, los alquileres son escasos, no se percibe movimiento que mejore.

Mezcla de edades

“¿Ventajas? Todas”, aseguró rotundo Roberto Canales sobre el día a día de una eskola txikia como la de Turtzioz o las de Artzentales y Sopuerta, “solo en etapa de Infantil”, las tres activas en Enkarterri. Por ejemplo, una visión global y no “encapsulada” por aulas o edades a la que aludieron también sus compañeros. Los pequeños “aprenden de los mayores y viceversa” cultivando “una cultura del cuidado entre los niños y las niñas” sustentada sobre una plena “confianza con las familias y una idea de comunidad educativa “con todos los agentes que la componen entrelazados”.

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Aunque, por desgracia, “no existe una formación específica basada en grupos multiedad, ni siquiera en la universidad enfocándose a los futuros docentes”. A los que quizás cueste llegar, pero una vez establecidos “se enganchan a pesar de desplazarse desde lejos” y terminan por enamorarse de las Eskola Txikiak forjando un compromiso duradero.

Ya han elegido sede para el encuentro de 2027. Munitibar recogerá el lekuko que ha fabricado “una madre de la escuela” de Turtzioz inspirado en un roble y bellotas que simbolizan las ramas educativas que confluyen en una identidad propia enraizada a la tierra.