La diputada de Hacienda y Finanzas, Itxaso Berrojalbiz, se pidió ayer "cautela" ante un posible gravamen sobre los beneficios extraordinarios de las empresas energéticas, que a nivel europeo están planteando países como el Estado español, Portugal, Italia, Alemania y Austria. Advirtió, de hecho, que un impuesto de este tipo podría frenar inversiones en un sector que resulta estratégico para hacer frente al reto de la descarbonización y recordó que Bizkaia ya cuenta con instrumentos para grabar incrementos extraordinarios de las empresas.

Desde EH Bildu se lamentó en el pleno de control de las Juntas Generales celebrado en Gernika que las medidas fiscales puestas en marcha para paliar los efectos del conflicto en Oriente Medio son "meramente coyunturales y de carácter paliativo", cuando la posición que se debería adoptar es la de "estar bien preparados ante lo que pueda ocurrir", según planteó su apoderada Arantza Sarasola. En este sentido, criticó que "algunas grandes empresas están multiplicando sus beneficios" mientras la crisis golpea a miles de familias. "No basta con respuestas de acción-reacción; hay que impulsar transformaciones realmente profundas", planteó, antes de pedir a la Diputación su opinión sobre la tributación de los beneficios extraordinarios de las empresas energéticas que se está planteando en Europa.

En su respuesta, Berrojalbiz defendió la política fiscal no como un instrumento meramente recaudatorio, sino como una palanca "de orientación económica, ayudando a ordenar prioridades, movilizar inversión, proteger a la ciudadanía y a reforzar el tejido productivo". Además, advirtió de que "quien no modernice su sistema energético, quien no reduzca su dependencia de combustibles fósiles importados, quien no abarate sus costes energéticos estará en peor posición económica en el medio y largo plazo", y que los marcos fiscales deben acompañar las inversiones necesarias para lograr esa transición energética, "en lugar de frenarla". De ahí que las políticas fiscales que se impulsan en Bizkaia busquen "ayudar a mover la inversión hacia donde lo necesitamos como sociedad. Y en este momento nuestra prioridad es clara: incentivar la inversión empresarial, incluida la de las energéticas en energías renovables, eficiencias energética, tecnologías limpias...".

Bizkaia ya grava los beneficios

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Desde ese punto de vista, abogó por evitar "medidas que puedan traducirse en una penalización fiscal generalizada que acabe desincentivando la inversión necesaria para transformar el sistema energético", por lo que cualquier propuesta fiscal sobre el sector debe evaluarse "con cautela". Eso sí, descartó una posición "acrítica" ante los beneficios extraordinarios de las empresas y, de hecho, recordó que Bizkaia ya cuenta con instrumentos para gravar dichos incrementos, que implica elevar el Impuesto de Sociedades de un 24 a un 28%.

Por ello, un gravamen europeo de beneficios extraordinarios debería incorporar "condiciones muy estrictas", como una temporalidad "real y claramente delimitada", coordinación "para evitar doble imposición y distorsiones", una evaluación "rigurosa del impacto sobre la inversión" y, sobre todo, "un diseño que no penalice la reinversión en renovables, en redes, almacenamiento y eficiencia".