El Gobierno vasco y Atitlan pusieron el lunes de la semana pasada en marcha el proyecto de piscifactoría que regenerará las instalaciones de la fallida central nuclear de Lemoiz. La compañía privada pone sobre la mesa 110 millones de euros y el Ejecutivo 60 para la adecuación del entorno.

La iniciativa nace con la intención de comercializar los primeros lenguados en 2031 y ya tiene un importante cliente en cartera. Es Mercadona, el gigante de la distribución alimentaria de Juan Roig, que tiene en Sea Eight, la división de acuicultura del grupo inversor valenciano, uno de sus principales suministradores de pescado.

Un negocio familiar que se ha convertido en un giante

Se da la circunstancia además de que el cofundador de Atitlan es Roberto Centeno, casado con Carolina Roig, hija del propietario de Mercadona. Juan Roig y su mujer Hortensia Herrero (vicepresidenta del grupo de distribución) son uno de los matrimonios más sólidos del mundo de la empresa estatal.

Los propietarios de Mercadona se conocieron en la Universidad, donde ambos cursaron Económicas y Empresariales, y son parte activa del negocio familiar desde su lanzamiento en Valencia hasta la dimensión actual de gigante.

Cuatro hijas volcadas en el grupo

Tienen otras tres hijas, Hortensia (melliza de Carolina), Amparo y Juana. Todas ellas tienen relación con el grupo familiar a través de su presencia en el consejo de administración, en la gestión de filiales del grupo como el brazo inversor o, en el caso de Amparo, socia fundadora de un estudio de arquitectura, en el diseño del museo que reúne las obras que colecciona su madre.

Las cuatro participan en fundaciones benéficas y tienen además otras actividades profesionales paralelas al negocio familiar que ha llevado a sus padres a ser la cuarta y octava fortuna en el ránking Forbes. Un listado que lideran año tras año Amancio Ortega y su hija Sandra.

La raíz bilbaina de Atitlan

En la presentación en Lemoiz del proyecto participó Aritza Rodero, licenciado en Administración y Dirección de Empresas por Deusto Business School y que concluyó su formación en Boston College.

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Rodero y Centeno se conocieron en Londres, trabajando para Goldman Sachs & Merrill Lynch, banca de inversión y decidieron poner en marcha su propio vehículo de inversión.

Atitlan está especializado en el mundo de la agricultura y acuicultura, pero también tiene activos en el sector inmobiliario, la industria y los servicios. Su modelo es el de crear empresas y añadir posteriormente inversores en la fase de crecimiento. No es un fondo tradicional que toma participaciones en compañías y luego rentabiliza la inversión con una venta.