La línea entre Muskiz y Portugalete estrena el sistema antiatropellos de Bizkaibus
La previsión es que para junio otras diez unidades incorporen este sistema
Bizkaibus afrontará durante los próximos años una profunda y progresiva transformación en su operativa diaria. Más allá de los cambios y refuerzos que vaya a haber en determinadas rutas y momentos del día, y de la renovación de la flota, dará un paso más en su servicio. Esta vez en materia de seguridad con la incorporación de sistemas antiatropellos en sus unidades, tal y como adelantó DEIA. El estreno será en la A3321 entre Muskiz y Portugalete, una línea que cubre buena parte de su recorrido por zonas urbanas.
La previsión es que para junio otros diez autobuses lo tengan instalado. Y si los plazos se cumplen, el 1 enero de 2029 “tendríamos los nuevos autobuses con todo este sistema”. Esa es, al menos, lo que tienen en mente desde el Departamento de Transportes, Movilidad y Turismo de la Diputación Foral de Bizkaia. Para esa fecha, este servicio de transporte público dispondría de alrededor de 400 autobuses frente a los 368 de la actualidad. La inversión de cada uno de estos dispositivos, cercana a los 20.000 euros, ya está contemplada en los nuevos anteproyectos para las seis concesiones.
Tramos urbanos
La instalación es relativamente sencilla, pero luego es necesario pasar un periodo de pruebas para asegurarse del correcto funcionamiento del sistema. En este caso, el de la línea que conecta Ezkerraldea y Meatzaldea, han sido dos meses. Los test realizados han confirmado la utilidad y validez de este sistema de seguridad para tratar de minimizar los escenarios de riesgo que habitualmente se generan en tramos urbanos; sobre todo en las paradas, los pasos de peatones y cruces, donde la visibilidad está más comprometida. También la atención y el respeto a las normas tienen su peso en estos sustos y accidentes.
La propia diputada de Transportes, Movilidad Sostenible y Turismo ha querido insistir en este aspecto cuando ha indicado que muchos atropellos se producen por esa falta de visibilidad, ya que el tamaño del autobús crea ángulos muertos. Para evitar estas situaciones de peligro, este sistema antiatropellos -Bizkaibus es la primera operadora del Estado en incorporarlo a su flota- emite un pitido para alertar al peatón de la presencia de un turismo en el lateral del autobús que no puede ver en un cruce y, al mismo tiempo, al conductor de la existencia de un peatón cruzando.
Naranja o rojo en función de la velocidad
Además, en función de la velocidad del vehículo se emiten señales lumínicas de color naranja si el coche circula a menos de 30 kilómetros por hora o de color rojo si supera esa velocidad. De este modo, explicaba Sonia Pérez Ezquerra, se añade "una capa adicional de seguridad que no depende únicamente de la actuación del conductor, sino que influye también en el comportamiento del resto de vehículos y peatones” durante la presentación oficial del sistema.
Además, tal y como ha indicado, la implantación del mismo no es obligatoria por ley, “pero hemos querido asumir este compromiso y es único y pionero en todo el Estado. Bizkaibus siempre ha ido por delante de la propia obligación en la implantación de medidas en materia de seguridad, siempre hemos sido pioneros", ha subrayado.
Se trata de un dispositivo instalado en el exterior de la unidad, en el lateral del conductor, que amplía la protección más allá del propio vehículo, actuando directamente sobre su entorno inmediato. La diputada también ha querido insistir en la importancia de “concienciar a la sociedad y formarla para que sea consciente de que cuando vamos por la calle convivimos con muchos agentes, vehículos, peatones, motos, patinetes...".
'Usuarios vulnerables'
En esta línea se ha expresado también el consejero delegado de Alsa, Francisco Iglesias, presente en el acto, quien ha señalado que “en un contexto en el que las nuevas formas de movilidad en las ciudades están incrementando el número de peatones, bicicletas y patinetes y, por tanto, la siniestralidad vinculada a estos llamados ‘usuarios vulnerables’, se hace necesario tomar medidas para prevenir que estos índices sigan creciendo y para facilitar una convivencia pacífica con el transporte público”.
Iglesias ha puesto en valor la “simplicidad del sistema y la cantidad de problemas que nos va a resolver”, en materia de movilidad urbana e interurbana y zonas rurales ya que, según ha dicho “ahora tenemos que ir por las calles con la preocupación de las bicicletas, de los peatones, de los cruces o de los patinetes”. De hecho, en su opinión, este sistema antiatropello que hoy se ve como algo novedoso, “en tres o en cinco años lo veremos igual que el cinturón de seguridad”.
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