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Gernikazarra: 40 años recuperando la historia de la villa foral

El grupo de historiadores gernikarra celebra cuatro décadas recuperando la historia de una villa cuyo pasado documental quedó arrasado tras el bombardeo de 1937, a través de una labor sostenida de investigación y divulgación

Gernikazarra: 40 años recuperando la historia de la villa foralArchivo Gernikazarra

Lo que comenzó a mediados de los años ochenta como un compromiso de "probar suerte durante un añito" se ha convertido, cuatro décadas después, en la base de la memoria de Gernika-Lumo. Aquel primer encuentro entre los docentes Alberto Iturriarte, Vicente del Palacio, Jabi Urrutia y Alberto Zarrabeitia nació con la intención de entender su entorno más cercano, pero ha terminado por reconstruir la identidad de una villa que el bombardeo de la Legión Cóndor alemana en 1937 dejó sin pasado documental. Hoy, los miembros de Gernikazarra Historia Taldea celebran cuarenta años de labor desinteresada demostrando que el silencio no era la única respuesta posible tras el desastre.

Esta inquietud surgió, precisamente, de una contradicción que los fundadores detectaron en sus propias aulas. Tras una conversación con el arqueólogo Luis Valdés en las excavaciones de Gastiburu, se dieron cuenta de que, más allá de los contenidos generales, el pasado de su propia localidad seguía siendo en gran medida una incógnita. A partir de ahí, lo tuvieron claro: había que empezar a investigar “lo nuestro”. El reto, sin embargo, no era sencillo, ya que el bombardeo no solo mató personas, sino que volatilizó la burocracia de siglos. Al arder los archivos municipales, eclesiásticos y notariales, Gernika se había convertido en un pueblo sin documentos.

Ante ese vacío, el grupo fue sumando fuerzas y lo que empezó como un equipo de cuatro se transformó en una “familia bien avenida”. A partir de 1990, al núcleo inicial se incorporaron figuras como Juanan Carballo, José Ángel Etxaniz “Txato”, José Luis Gavira y Toribio Beares; un crecimiento al que también contribuyeron otros colaboradores que, si bien por diversas razones dejaron el grupo, resultaron imprescindibles para su consolidación. Esta suma de aportaciones, unida a la complicidad de los ocho integrantes actuales, ha sido el motor del proyecto. Tras décadas compartiendo vivencias personales, han blindado una trayectoria marcada por la amistad. “Esa salud interna es la que nos permite seguir con la misma ilusión”, explican, subrayando que esa armonía ha sido clave para sumar apoyos sin perder la esencia original.

Un archivo vivo

Esa base ha permitido desarrollar un trabajo de investigación continuado que les ha llevado a rastrear archivos civiles y militares por todo el Estado. Desde el inicio, el bombardeo de 1937 fue el eje principal de su trabajo, aunque con el tiempo fueron ampliando el foco hacia otros ámbitos de la historia local. Si en sus inicios apenas se dedicaban “dos líneas” a Gernika en los manuales de historia, Gernikazarra ha contribuido a revertir ese vacío dotando de mayor solidez a la memoria local. Su archivo se ha convertido así en un punto de referencia para investigadores, también a nivel internacional, con materiales de muy diversa naturaleza: desde la identificación con nombre y apellidos de más de 150 víctimas del bombardeohasta la conservación de fondos como los más de 8.000 expedientes de la fábrica Astra-Unceta y Cía. Ese trabajo sostenido en el tiempo les valió en 2011 el Premio Gernika por la Paz y la Reconciliación.

Ese recorrido se ha traducido también en la recuperación de otros episodios y figuras clave de la historia local. Han rescatado nombres como el del alcalde José de Labauria o el del fundador de la villa, Don Tello, logrando incluso trasladar su catafalco desde Palencia con motivo del 650 aniversario. Además, custodian el mayor fondo fotográfico de la localidad, con miles de imágenes que documentan la vida antes y después de la guerra. Un trabajo que ha permitido que Gernika deje de ser, en gran medida, un pueblo sin pasado.

Entrega del Premio Gernika por la Paz y la Reconciliación 2011.

Pero Gernikazarra no se ha limitado a investigar, sino que ha volcado su esfuerzo en ladivulgación a través de libros, charlas y exposiciones, muchas de ellas en colaboración con voluntarios locales. Ese trabajo también ha tenido reflejo en la organización de homenajes vinculados al bombardeo o en la recuperación de efemérides locales, iniciativas que con el tiempo han ido ganando presencia en la agenda institucional local.

Esa evolución ha dado lugar a una “pequeña divergencia” en la relación con el Ayuntamiento foral, en la medida en que ambas partes han acabado desarrollando actos en paralelo. “En un principio trabajábamos conjuntamente, pero con el tiempo cada uno ha seguido su camino”, explican desde el grupo, que reconoce que la situación se gestiona “como se puede”. Con todo, los miembros ponen el acento en la coordinación y plantean la conveniencia de abrir una mesa de diálogo con el consistorio que permita articular un programa común. “Lo mejor sería sentarse y organizarlo entre todos”, apuntan.

Mirada al 2027

Lejos de detenerse, los ocho miembros de Gernikazarra ya trabajan en el 90º aniversario del bombardeo, previsto para 2027. Su nueva línea de investigación se sumerge en un periodo oscuro y plagado de “lagunas considerables” que abarcan desde 1937 hasta 1945. Es la era de la supervivencia más cruda, del hambre y de la reconstrucción sobre las ruinas, un tiempo en el que interesa indagar en cómo sobrevivieron las familias sin vivienda o cómo las fábricas mantuvieron la producción entre los escombros.  “Queremos investigar una etapa de la que apenas se conserva documentación”, explican, con el objetivo de entender “cómo sale adelante el pueblo y cómo consigue sobrevivir a tanta miseria”.

El sarcófago de Don Tello localizado en Palencia en el año 2000.

A pesar del prestigio acumulado y de que su archivo es consultado por académicos de distintos países, el grupo afronta el futuro con una preocupación realista: la falta de relevo generacional. El diagnóstico de los integrantes es claro y algo amargo. "Hoy día la gente se acerca para pedir ayuda en sus tesis o buscar datos de un antepasado, pero nadie viene con la intención de integrarse para trabajar sin ánimo de lucro", lamentan. Advierten que, si no llega savia nueva, el colectivo podría estar condenado a desaparecer con el tiempo.

A pesar de ello, Gernikazarra mantiene intacta la idea que impulsó su nacimiento: recuperar y compartir la historia de Gernika-Lumo. Un trabajo discreto, sostenido durante 40 años, que ha permitido reconstruir parte de un pasado que estuvo a punto de desaparecer y que, todavía hoy, sigue ofreciendo nuevas preguntas.