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La Escuela de Hostelería de Leioa recibe un reconocimiento gastronómico: “Es un orgullo para el alumnado y el profesorado”

La Guía Repsol premia a Lukitxene, el restaurante-aula de la Escuela de Hostelería de Leioa, centro de Formación Profesional de Euskadi, con un ‘Solete‘ por su propuesta apetecible y asequible que combina formación y servicio

La Escuela de Hostelería de Leioa recibe un reconocimiento gastronómico: “Es un orgullo para el alumnado y el profesorado”Pankra Nieto

Lo habitual en el entorno universitario es hablar de exámenes, becas o trabajos. Sin embargo, en el campus de Leioa de la UPV/EHU han demostrado que también se puede sacar un sobresaliente entre fogones.La Guía Repsol ha distinguido recientemente con el sello ‘Solete‘ a Lukitxene, restaurante de la Escuela de Hostelería, reconociendo así un modelo formativo que combina el aprendizaje teórico con un servicio de restauración abierto al público.

Detrás de este galardón hay cerca de medio millar de alumnos que, cada jornada, elaboran menús para estudiantes, docentes y personal de administración del campus, además de visitantes particulares. Se trata de un trabajo coral en el que resulta clave la labor de coordinación del profesorado y del equipo directivo. “Que te premien por los frutos del trabajo de cada día es una gozada”, resume Iñigo Sanz, secretario de dirección de la escuela, quien pone en valor el esfuerzo que supone mantener un estándar de calidad alto mientras se enseña el oficio desde cero.

Un aula que funciona como un restaurante

El espacio donde se desarrolla esta actividad está lejos de ser una cocina tradicional; es, ante todo, un aula de aprendizaje práctico. Iñigo detalla la organización interna, diseñada para que el alumno pase por todas las etapas de la producción:una zona destinada a la preparación de entremeses y ensaladas, otra para platos calientes, un área específica para los segundos platos y una sección de pastelería donde se elaboran postres tanto fríos como calientes de forma artesanal.

“Aquí entran los alumnos de segundo curso y van rotando por todas las partidas para completar su formación”, explica el secretario. El objetivo es que, al finalizar el ciclo, el estudiante domine tanto la gestión de los tiempos como el manejo de las materias primas. El establecimiento cuenta con varios comedores con diferentes capacidades, una cafetería y diversas instalaciones específicas para la formación práctica, donde el alumnado trabaja con equipamiento profesional de última generación adaptado a las exigencias actuales del sector hostelero.

La jornada en Lukitxene arranca temprano, pero el momento crítico empieza en torno a las 11.00 horas. Es entonces cuando los estudiantes comienzan a preparar cada una de las elaboraciones antes de que se abran las puertas del comedor. Este sistema, que mezcla el aprendizaje académico con una dinámica profesional real, convierte la experiencia en un valor diferencial para su futuro laboral.

"La mejor manera de aprender"

“Es la mejor manera de aprender, porque te enfrentas a lo que hay fuera de verdad", afirma Gorka Mato, alumno de segundo curso, mientras ultima una crema de bacon y patata que forma parte del menú del día. Para los alumnos, el hecho de que personas ajenas a la facultad juzguen su trabajo diariamente supone un incentivo de responsabilidad extra que no se encuentra en otros grados universitarios.

En la zona de repostería, entre moldes y hornos profesionales, Aitor de la Fuente comparte una visión similar mientras prepara una tarta de queso. “Estoy muy a gusto en la escuela. Aprendes muchísimo, sobre todo cuando tienes que salir a servir a la gente y ves su reacción”, explica. Aitor ya tiene la mirada puesta en el futuro: “Quiero seguir formándome y hacer el grado superior para continuar aprendiendo y especializarme más”.

Alumnos redactando el briefing para los comensales

Pero la formación en la Escuela de Hostelería de Leioa va mucho más allá de los fogones y las sartenes. El centro entiende la hostelería como un conjunto, por lo que la sala y la bodega tienen un peso fundamental en el currículo.La escuela cuenta con una cuidada selección de vinos, que abarca desde referencias más básicas y comerciales hasta etiquetas de alta calidad y denominaciones de origen locales. “Tenemos de todo tipo para que los alumnos aprendan a distinguir las propiedades de cada caldo y sepan aconsejar al cliente”, apunta Iñigo.

Además, el centro dispone de un espacio específico dedicado a las bebidas y la coctelería. En esta área, los alumnos amplían su formación técnica elaborando, entre otras cosas, su propia cerveza artesanal. Este proyecto permite a los estudiantes entender los procesos de fermentación y embotellado, añadiendo un valor añadido a su perfil profesional.

Experiencia completa

La experiencia para el comensal que acude a Lukitxene también forma parte esencial del proceso de aprendizaje de los alumnos. En una zona más reservada, alejada del bullicio del comedor principal de la facultad, se ofrece un servicio más pausado. Allí, algunos estudiantes realizan un briefing previo a los clientes, explicando con detalle la composición del menú, los ingredientes principales y el desarrollo del servicio que van a recibir.

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Este trato directo con el público es lo que termina de curtir a los futuros profesionales. No se trata solo de cocinar bien, sino de saber comunicar y gestionar las expectativas de quien se sienta a la mesa. El reconocimiento de la Guía Repsol con el sello ‘Solete’ no solo pone en valor la calidad gastronómica y los precios ajustados de Lukitxene, sino también un modelo educativo público que apuesta por la inmersión total en el oficio desde el primer momento.

Es, en definitiva, un aula abierta al público donde cada servicio diario funciona, al mismo tiempo, como un examen práctico y como una oportunidad laboral. En estas instalaciones del campus de Leioa, el talento joven de la hostelería vasca se cocina, literalmente, cada día con la vista puesta en un mercado laboral que demanda profesionales cada vez más preparados y polivalentes.