Utilizar la basura orgánica para generar la energía que se necesita para encender una bombilla. Así funcionará Metabarri la futura planta de biometanización de Artigas, en Bilbao, que realizará sus primeras pruebas el próximo mes de junio y tiene previsto tratar 50.000 toneladas de este residuos al año para 2030.
Bizkaia se enfrenta a un "importante reto" en la gestión del residuo orgánico, del que actualmente se separan 12.000 toneladas al año, "lejos" de los objetivos que marca Europa, según ha reconocido este miércoles en el pleno de control de las Juntas Generales de Bizkaia la diputada de Medio Natural y Agricultura, Arantza Atutxa. En una comparecencia a petición de EH Bildu, la responsable foral ha destacado el "esfuerzo" que realiza la Diputación para reducir los residuos, mejorar la separación y reforzar las infraestructuras como BZB, Waste Lab, las plantas de compostaje y Metabarri. "La biometanización es la solución que hemos planteado para una mejor valorización del orgánico", ha subrayado la diputada, destacando el beneficio ambiental de este método, "ya que permite tratar los residuos orgánicos que en el futuro no podrían ser absorbidos por las plantas de compostaje, evitando un mayor espacio de la superficie", y el económico, ya que "una mayor separación de la materia orgánica reduce el coste del tratamiento para los municipios".
La infraestructura producirá gas renovable a partir del residuo orgánico del contenedor marrón. La construcción de la nueva planta se encuentra "en la recta final" y actualmente se están colocando las instalaciones técnicas. Toda vez que se está cumpliendo el calendario previsto, las obras concluirán a finales del próximo mes de mayo y las primeras pruebas se realizarán ya en junio. A partir de ese momento, se pondrá en marcha "lo antes posible".
Subvención de 17,1 millones
Con una inversión de 21 millones de euros, el proyecto contó en un principio con una subvención de 1,8 millones del Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico, y posteriormente logró otra de 17,1 millones del Gobierno Vasco procedente de los fondos Next. Al ser la primera incompatible con otras ayudas y ser la segunda de mayor cuantía, se optó por seleccionar esta última. Respecto a los permisos, Atutxa ha asegurado que cuenta con todas las licencias requeridas y se está a la espera de la última autorización para inyectar el gas generado a la red.
Según las previsiones, Metabarri tendrá capacidad para tratar 50.000 toneladas de residuos orgánico al año en 2030, con un objetivo claro: "transformar un problema, como son los residuos orgánicos, en una oportunidad para avanzar decididamente hacia una mejor valorización material, con mayor compostaje y generando además energía limpia". En la nueva planta se generará, por una parte, un digestato que acelera el proceso de compostaje de la cercana planta, "reduciendo así los tiempos y esfuerzo en la generación de compost", y, por otra, un gas renovable que podrá inyectarse en la red y abastecer "a miles de hogares. Estamos hablando de energía local, renovable y aprovechable, sin necesidad de grandes cambios en nuestras infraestructuras". Todo ello, ha recordado, "en un escenario en el que reducir nuestra dependencia de los combustible fósiles es más importante que nunca".
"Gestión kilómetro cero"
Desde EH Bildu, Raúl Méndez se ha mostrado crítico con esta nueva infraestructura ya que, si bien "no estamos en contra de crear una planta de biogás", ha abogado por apostar por "la gestión kilómetro cero", en forma de plantas de compostaje comarcales. "Lo mejor sería que cada zona recoja su residuo orgánico y lo trate en el lugar, sin necesidad de llevar esos residuos de un extremo a otro del territorio decenas de kilómetros. Y solo si esto no esta factible valorar una planta así pero aquí se ha hecho justo lo contrario", ha lamentado, advirtiendo además de que se ubica en una zona "que ya sufre emisiones y malos olores", que se incrementarán con su puesta en marcha.