Ane Olaeta: “En Maloste somos más fuertes"
El Lointek Gernika, asentado desde 2014 en la Liga Femenina Endesa, es hoy uno de los pilares del Gernika KESB, que cumple 30 años de historia tras crecer como club, con la capitana Ane Olaeta como una de sus referentes
Gernika KESB cumple tres décadas de trayectoria desde su creación en 1996, cuando se unificaron los dos clubes que hasta entonces sostenían el baloncesto en la villa foral, el Gernika Saski-Baloi y el I.B. Gernika. Aquella unión permitió reforzar la estructura deportiva y dar continuidad al trabajo en las categorías inferiores y en senior, con el polideportivo Maloste como principal escenario de la actividad del club, sentando las bases de un proyecto que con el paso de los años ha ido creciendo en organización, en número de equipos y también en presencia dentro del baloncesto estatal. Fruto de ese crecimiento, el primer equipo femenino se ha consolidado como uno de los pilares de la entidad y desde 2014 compite de forma estable en la Liga Femenina Endesa, la máxima categoría, bajo el nombre de Lointek Gernika.
Una de las referentes del actual primer equipo femenino es la gernikarra Ane Olaeta (26), base del equipo y una de las capitanas. Su relación con el baloncesto comenzó muy pronto: empezó a practicar este deporte con ocho años, en San Fidel Ikastola, sin imaginar que acabaría compitiendo en la élite. “También hacía fútbol y gimnasia rítmica, era bastante inquieta, pero me lo pasaba mejor jugando al baloncesto y al final me decanté por eso”, admite. El salto al club llegó en edad cadete y poco después tuvo la oportunidad de debutar con el primer equipo, siendo todavía junior. Aquel debut en la Liga Femenina Endesa sigue muy presente en su memoria. Recuerda que entró “con cara de miedo, pero con una sensación muy bonita”, al verse jugando contra rivales que hasta entonces solo había visto por televisión o desde la grada, una experiencia que, según explica, le hizo “querer seguir jugando”.
Con 18 años se marchó a Estados Unidos para estudiar magisterio con una beca deportiva, donde pasó cinco temporadas en el club californanio CBU Lancers antes de regresar a Europa. Después jugó dos años en el Maquinaria Durán Ensino de Lugo, también en la máxima categoría, antes de volver a Gernika.
Plantilla internacional
Como ocurre cada temporada, el equipo incorpora nuevas jugadoras y el grupo tiene que adaptarse a distintas procedencias. No es extraño, por tanto, que en la plantilla actual convivan jugadoras con perfiles muy diferentes, desde jugadoras llegadas de Países Bajos,Serbia o Guyana hasta otras procedentes de distintos puntos del Estado, además de las que se han formado en el propio Gernika. “La liga española es una de las mejores de Europa y viene mucha gente de fuera; eso hace que el nivel sea más alto”, señala Olaeta, aunque reconoce que la convivencia exige adaptación por el idioma y por las distintas culturas.
En ese contexto, la base gernikarra comparte la capitanía del equipo con la jugadora neerlandesa Laura Westerik, una responsabilidad que asume también con la idea de ayudar a quienes llegan nuevas al vestuario. “Cuando estás fuera agradeces mucho que alguien te ayude, y aquí intentamos que las jugadoras que llegan se sientan cómodas desde el primer día, no solo en la pista, también fuera de ella”, explica.
La evolución del Gernika KESB también se ha reflejado en el día a día del primer equipo, que con el paso de los años ha ido incorporando más recursos. “Tenemos todo lo que necesitamos, con fisios en el pabellón, el staff y médicos que nos ayudan con cualquier cosa. Yo creo que en ese sentido ha cambiado mucho”, comenta Olaeta, aunque reconoce que siempre hay margen para seguir mejorando.
Profesionalización
Ese margen está relacionado también con la situación del baloncesto femenino en general. En los últimos años se han dado avances, como la implantación de un salario mínimo, la baja por maternidad o la mejora de algunas condiciones laborales, pero la diferencia con el deporte masculino sigue siendo evidente. En ese contexto, la propia jugadora reconoce que hoy se puede vivir del baloncesto durante un tiempo, aunque no siempre permite asegurar el futuro. “Ahora mismo se puede vivir de esto, pero a corto plazo. A los treinta y pico la carrera se acaba y sabes que en algún momento tendrás que pensar en otro trabajo, porque no te da para toda la vida”, señala.
La falta de visibilidad es, en su opinión, uno de los principales problemas. Recalca que en Euskadi compiten tres equipos en la Liga Femenina Endesa, uno por cada territorio (Lointek Gernika en Bizkaia, Araski en Álava e IDK Euskotren en Gipuzkoa), y que aun así muchas veces pasan desapercibidos fuera del entorno del baloncesto. “La gente no sabe que en Euskadi hay tres equipos en la máxima categoría. En la tele se habla de fútbol o de baloncesto masculino, pero de esto casi no se habla”, lamenta, convencida de que dar más espacio en los medios de comunicación al deporte femenino ayudaría a que se valorara mejor el trabajo que se hace.
En lo deportivo, Lointek Gernika está viviendo una temporada de altibajos, ya que actualmente ocupa la decimocuarta posición en la clasificación, con un bagaje de ocho victorias en 24 partidos, con momentos buenos y otros más complicados dentro de una liga muy igualada. A falta de pocas jornadas para el final, el objetivo es seguir compitiendo y cerrar el curso con buenas sensaciones. “Estamos empatadas por abajo y necesitamos ganar, pero yo veo bien al equipo. Tenemos buenas sensaciones del último partido y queremos trabajar para sacar todos los partidos que podamos”, resume la base gernikarra. El equipo tendrá una nueva oportunidad mañana en la villa foral, donde se enfrentará al Estepona a partir de las 12.00 horas, en un partido clave para intentar escalar posiciones en la recta final de la temporada.
La grada
Y si hay un factor que puede marcar la diferencia, ese es Maloste. El pabellón, pequeño pero muy cercano, suele marcar la diferencia cuando la grada se llena. “Cuando Maloste está lleno se nota muchísimo. En casa somos más fuertes y la gente nos ayuda mucho”, asegura Olaeta, en referencia a una afición que ha acompañado al equipo durante años y que forma parte de la identidad del club.
Después de varias etapas dentro y fuera de Gernika, Olaeta reconoce que ahora vive el baloncesto de otra manera. Sus primeros años en la liga profesional no fueron sencillos y reconoce que pasó por algunos “baches”, al exigirse demasiado sin ver resultados, hasta llegar a plantearse si debía seguir jugando. Sin embargo, su regreso a Gernika cambió esa sensación. Volver a Maloste, explica, le hizo recuperar la ilusión y “volver a ser la niña que jugaba con mi familia y mis amigos en la grada animándome”. Desde entonces afronta el baloncesto con otra perspectiva y tiene claro cuál es su objetivo: disfrutar del día a día y de un deporte que le ha dado mucho. Por eso no esconde que le gustaría cerrar su carrera en casa, aunque sabe que en el deporte nunca se pueden hacer planes definitivos. “Me gustaría retirarme aquí, pero nunca se sabe. Lo que tengo claro es que Maloste siempre será mi casa”, concluye la capitana.