La lupa en dos mundos
De más de mil documentos recabados en un año de trabajo a caballo entre Bizkaia y México menos de la mitad han llegado a las vitrinas. La Encartada desvela en una visita cómo se gestó su exposición sobre Santos López de Letona
"Por uno que vemos, otros veinte no se muestran”. Más de un año de esfuerzo coordinado, empeño y, por qué no, golpes de suerte, desbrozó el camino a recopilar más de mil documentos sobre el accionista de La Encartada y el Puente Bizkaia, audaz emprendedor desde el sector textil al inmobiliario, bancario o ferroviario y figura influyente en México y Bizkaia Santos López de Letona (1842-1925) y su esposa, Josefa Gómez Rueda (1855-1925), imprescindible en la forja de su fortuna y su ascenso social. Ambos, fallecidos con diez días de diferencia, según consta en una esquela conjunta.
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¿Cómo se realiza la criba final de lo que compartir y lo que no y qué nos revela sobre los protagonistas? Lo diseccionó en una visita guiada la comisaria de la exposición que alberga hasta abril el museo de Balmaseda, la profesora de Historia del Arte de la EHU María Jesús Pacho. “El criterio es la idea, saber lo que queremos contar”, dónde colocar la lupa, deslizó para empezar poniendo en valor el desempeño “del equipo” entre bambalinas que rara vez se da a conocer al público y reivindicando “el método riguroso y contrastado de las ciencias humanísticas”, en las que “no nos inventamos; si acaso, nos arriesgamos a plantear hipótesis”.
Además, antes de depositarse en el museo, planos, fotografías, libros de cuentas, manuscritos, etc., se sometieron a un delicado proceso de restauración. “Como los cuadros, sí”, respondió María Jesús Pacho a las preguntas de las personas asistentes, que participaron activamente y siguieron las explicaciones navegando por el material compilado por el museo en un código QR.
“¿Qué leemos? ¿Cómo nos orienta? ¿Por qué recogemos algo en concreto?” Incluso la entrañable postal que un joven francés envía a su madre señalando el edificio que aloja su oficina habla del Bilbao de 1902. “¿Qué desarrollo industrial y financiero tenía? ¿Cómo se expandía la trama urbana?”, enumeró. Y, “en medio, siempre Santos”.
Con su esposa
Para la semblanza del indiano nacido en Zeanuri reactivó la conexión propiciada por los flujos migratorios hacia América. De ahí el nombre de la exposición, Vidas tejidas entre dos mundos. Santos López de Letona se asentó en Puebla, donde conoció a su mujer, perteneciente a una familia originaria de Santander que le cedió 12.000 pesos de su dote matrimonial para asentar los cimientos de su imperio. Ella firma en alguna ocasión “en el ejercicio empresarial, nada habitual” entonces.
Con su nombre bautizó dos fábricas: La Josefina de México y la Josefina de Usansolo, por cuya inauguración le felicitaron el presidente azteca Porfirio Díaz, en un telegrama extraído del archivo foral, e indirectamente, el rey Alfonso XIII.
Cuando La Encartada y la Diputación tendieron los primeros puentes para indagar, el país se hallaba inmerso en un cambio de gobierno que implicaba “el cierre de las instituciones públicas”. Meses de espera merecieron la pena gracias a la contribución del Archivo de Notarías de la Ciudad de Puebla y la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla a través de la historiadora Blanca Esthela Santibáñez Tijerina.
Los legajos de la Iglesia “son fundamentales”. Niños y niñas eran bautizados “al día siguiente de venir al mundo”, lo que “nos da pistas”, por ejemplo, de la tasa de mortalidad infantil. A veces hasta aparece “el nombre de la matrona”, valioso registro sobre las circunstancias de los alumbramientos. Lograron partidas de nacimiento “de varios hijos” del total de doce que tuvo el matrimonio. Los datos que no han podido recabar se dejaron en blanco en el árbol genealógico que complementa las biografías. Lo rematan las rúbricas de ambos, con garabatos que se asemejan a la forma del infinito.
Los testamentos, “tesoro” para los historiadores, también se obtuvieron en México. “Más que el patrimonio, nos interesan las donaciones” que dibujan un retrato de la posición de los difuntos. De su lectura se desprende el arraigo a la iglesia de San Vicente, el templo de referencia “de buena parte de la burguesía de Bilbao, que antes de la anexión veraneaba en Abando”. De la misma manera, las disposiciones para contribuir a la Santa Casa de Misericordia, el Hospital Civil, la Asociación Vizcaina de la Caridad... reflejan “un ejercicio de validación social”.
La esquela de la pareja se publicó en el ABC, “fundamentalmente monárquico y muy conservador”. En una época de incipiente convulsión “en lo político y lo social” con la pérdida de los fueros y los cambios de la industrialización, esta elección delata el “perfil ideológico de Santos López de Letona. “Todos los días el periódico se enviaba a la Sociedad Bilbaina”, donde el empresario cultivó su red de contactos.
Centros de poder
Prueba gráfica, en Balmaseda se puede contemplar un “excepcional” libro con nombres de socios y la anotación original del naviero Ramón de la Sota en una caligrafía perfectamente legible cedida por la Fundación Sabino Arana que da cuenta de la constitución de la Compañía de Vapor Kattalin, participada por Santos López de Letona, así como de la compra de tres barcos.
Los protocolos notariales “nos proporcionan una fotografía ininterrumpida de cómo se vive en cada momento” que hay que rastrear tomando en cuenta que “se almacena según el notario, no el titular de las actas”. Tirando de ese hilo localizaron la constitución del tren de La Robla que atestigua la implicación de López de Letona como “socio fundador” y la compra de dos minas.
Por primera vez, se exhibe una “reproducción fiel” de la patente del Puente Vizcaya. La inversión de López de Letona para calmar las aguas en un momento en el que el proyecto amenazaba naufragio aseguró que el primer puente transbordador del mundo y Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO llegara a buen puerto en 1893. La Oficina Nacional de Registros y Patentes “no presta el original porque si sale de su lugar de custodia se podría modificar”.
Justo encima, en el mismo espacio expositivo, una pieza puntera diseñada en la casa Platt Brothers & Co. de Manchester expresamente para el señor Santos López de Letona y la fábrica Boinas La Encartada refleja su preocupación por la innovación, reconocida desde el siglo XXI como punto de anclaje del patrimonio industrial a nivel europeo. Adelantos aplicados a la impresión técnica de planos de aquel Bilbao que se aventuraba a dar el salto más allá de las siete calles en los que se desgrana la disposición interior de una vivienda de la Gran Vía y otra en el entorno de Jardines de Albia. Más adelante, se organizará una visita guiada a la capital vizcaina para ahondar en su faceta de promotor inmobiliario que residió en un palacete de la calle Henao.
Y, por supuesto, nos encontramos cara a cara con Santos López de Letona, aunque conseguir la fotografía costó. “Llamé a la Fundación Sabino Arana, a la Academia de la Historia de Madrid. Acudimos al Archivo Histórico del BBVA y... ¡allí estaba! Intuimos que le inmortalizaron en una serie de retratos de consejeros”, conjeturó María Jesús Pacho.
De sus descendientes, a través de censos de población y los barcos que zarparon desde Veracruz, han descubierto que “dos de sus hijas estudiaron en Nueva York y otro hijo” dirigía intereses allí. Queda madeja para seguir desenredando.