¿Por qué es necesaria una ponencia para mejorar la calidad democrática? ¿Se trata de trazar un cordón sanitario para que no alcancen a Euskadi la desafección y el auge ultra que se están registrando en el Estado y el mundo, o también hay carencias y márgenes de mejora en Euskadi en este sentido?

Ambas cosas, seguramente. En el ámbito global estamos asistiendo a una crisis muy seria de la democracia liberal y a una emergencia de la ultraderecha, además de la desafección política y la polarización. Y lo que buscamos es una reflexión compartida entre todos los partidos en orden a fortalecer la democracia en Euskadi. Ese es el objeto fundamental. Euskadi es un país con un nivel importante de confianza institucional por parte de la ciudadanía, la polarización política no es tan grande como en nuestro entorno, y el nivel de diálogo y entendimiento en la deliberación pública y entre los partidos es importante, pero no debemos bajar la guardia en ningún momento.

¿Qué tiene que salir de esa ponencia: un catálogo de obligaciones que se imponen los partidos, una especie de código de conducta para gestionar las instituciones y también para manejarse en la relación con otros partidos?

Hemos establecido cuatro terrenos de juego: el fortalecimiento de los valores democráticos en la gestión de las políticas públicas, la profundización en la solidez democrática en la opinión pública y la cultura política en general, las mejoras que se pueden llevar a cabo en las relaciones entre las instituciones públicas y la ciudadanía, y las mejoras en el sistema de evaluación de las políticas públicas. Esperamos una deliberación rica para mejorar nuestro sistema en esos cuatro ámbitos.

¿Hay alguna intención de recuperar en el contexto de esta ponencia el pacto ético para el ejercicio ejemplar de la política que propuso el lehendakari nada más empezar la legislatura para no utilizar el insulto y no recurrir a la mentira? Esta idea se quedó sin recorrido porque otros partidos querían modificar el perímetro de esa reflexión.

El código ético que plantea el lehendakari es consustancial a la propia democracia y, por lo tanto, en una formulación o en otra, desde luego la mejora de la democracia lleva implícito profundizar y mejorar el código deontológico de relación entre los actores políticos, la deliberación pública, la relación con la ciudadanía, etc.

¿Las recomendaciones de la ponencia van a ser de carácter voluntario o se contempla algún régimen sancionador? 

Esto es una ponencia, y la ponencia hace fundamentalmente recomendaciones, para que después podamos establecer o institucionalizar normas y leyes, o también recomendaciones a nivel estratégico o a nivel de las políticas públicas. Tanto los partidos en el Parlamento como el Gobierno Vasco podrán tomar nota de las conclusiones de la ponencia y establecer líneas de trabajo, pero lo que buscamos fundamentalmente es establecer el libro blanco de la democracia.

El propio lehendakari, cuando presentó esta idea, se abrió a introducir modificaciones legales. ¿Tienen en mente alguna? La Ley de Transparencia está siguiendo ya su propio carril…

Estamos en una fase absolutamente preliminar. Vamos a empezar el 11 de febrero con las primeras comparecencias, y creo que es muy pronto para adelantar cuál va a ser el recorrido y el resultado.

Los grupos han enmendado la Ley de Transparencia. EH Bildu pidió que la presidencia de Gardena la elijan tres quintos del Parlamento y no el Gobierno porque, de lo contrario, cree que no va a tener la suficiente independencia. ¿Va a a ser un escollo para alcanzar un acuerdo?

Estamos en una fase de negociación. Hay un diálogo abierto entre los partidos para tratar de incorporar las enmiendas y fortalecer esa ley, y para que al final haya un importante nivel de acuerdo. Ni el Gobierno ni el grupo al que represento en este proceso de negociación (PNV) han establecido ninguna línea roja. Estamos siempre abiertos al diálogo y también a la posibilidad de acuerdo.

“Ni el Gobierno Vasco ni el PNV han establecido ninguna línea roja en la negociación de la Ley de Transparencia”

Los partidos han decidido acortar los tiempos de la ponencia democrática. Al principio se habló de dos años, pero han decidido que el informe esté listo en febrero de 2027, con la intención de evitar una contaminación con el periodo preelectoral de las municipales y forales. ¿Por qué lo han hecho, si justo después llegan esas municipales y forales de mayo? ¿Podrán evitar el contagio?

Creo que debemos evitar ese contagio. Hemos establecido varios trabajos: primero, las comparecencias de los expertos, que nos van a aportar luz y posibilitar la reflexión; en segundo lugar, el estudio que vamos a hacer con la Universidad del País Vasco/EHU para conocer en profundidad las actitudes, valores y comportamientos hacia la democracia en Euskadi; después vamos a tener dos jornadas importantes, y los trabajos terminarán con la entrega del informe a finales de febrero de 2027. Creo que es bueno que terminemos antes de cualquier evento electoral, entre otras cosas porque, cuando hay elecciones, aparece el lado más competitivo de los partidos políticos, absolutamente de todos y, por tanto, el diálogo siempre es un poco más complejo. Pero de aquí hasta febrero de 2027 tenemos tiempo suficiente como para profundizar y debatir en un escenario en que, más que la competición, deben prevalecer la cooperación y la reflexión compartida, porque la democracia es crucial, es de todos y está muy por encima de los partidos políticos.

PP y EH Bildu dicen que la ponencia nace con un déficit de credibilidad. EH Bildu cuestiona que el PNV hable de combatir la desafección ciudadana tras rechazar en el Parlamento dos iniciativas legislativas populares sobre las pensiones y el salario mínimo. ¿Le plantea al PNV alguna contradicción?

No voy a valorar en ningún caso las críticas legítimas que puede hacer cualquier partido político. Lo importante es la reflexión compartida y, ojalá, la capacidad para llegar a acuerdos. No solo en mis declaraciones, sino también en mi actividad en condición de presidente de esta ponencia, lo que voy a buscar siempre es el entendimiento, el acuerdo y el diálogo para poder llegar a buen puerto. A partir de ahí, cada actor político tiene absoluta legitimidad para hacer sus propias consideraciones.

El PP dio poco crédito a la ponencia porque su génesis coincidió con el estallido del ‘caso Cerdán’ de presunto cobro de comisiones del exsecretario de Organización del PSOE, y ahora ha salido a relucir la investigación a tres exediles del PNV por el derribo del palacete de Getxo…

Eso entra dentro de la dinámica política de los partidos, el debate parlamentario y la opinión pública. Nuestra ponencia se sitúa en el Parlamento, y debemos hacer todo lo posible para tener un debate sosegado, sereno, profundo y riguroso. A partir de ahí, la vida cotidiana en la política sigue, pero nosotros debemos hacer nuestro trabajo.

¿Le preocupa que se instale en Euskadi el clima de confrontación del Estado? La Mesa del Parlamento se tuvo que pronunciar cuando el PP vaticinó el exterminio político de EH Bildu. ¿Cree que estos dos partidos buscan traer la polarización a Euskadi?

Es importante señalar que la sociedad vasca no está polarizada políticamente y, por tanto, no se está produciendo en Euskadi una polarización política entre los partidos al nivel que se está produciendo en otros ámbitos. Eso redunda en una mejor comunicación entre los partidos y en una mayor confianza en el nivel institucional y la política, lo cual no significa que no haya problemas de desafección y polarización. Por supuesto que los hay. Pero si se quieren abordar las garantías democráticas para fortalecer el país, la calidad de vida, la economía y el sistema institucional, entre todos tenemos la responsabilidad de ir no en la dirección de la polarización, sino en la dirección del acuerdo y el entendimiento, una mayor comunicación con la ciudadanía, una mejora en el ámbito de las políticas públicas, la mejora del sistema de evaluación y una mayor integridad del sistema institucional. Siempre se puede mejorar, a pesar de estar en una buena posición. Ese debe ser nuestro objeto fundamental. Y la ponencia no es el lugar ni para polarizar ni para establecer una política de confrontación, sino que es un escenario que nos debe permitir el diálogo y el acuerdo.

Habrá un estudio con la Universidad del País Vasco. ¿Qué busca?

Conocer bien lo que piensa la ciudadanía sobre la democracia, las instituciones, la cultura democrática... Todo lo que tiene que ver con la cultura política. Es un factor absolutamente esencial en el fortalecimiento de la democracia. Tenemos el debate en el ámbito institucional y parlamentario, pero una de las cosas que busca esta ponencia es escuchar también a la sociedad, y esta vez lo vamos a hacer de la mano de ese estudio que nos va a permitir conocer mejor lo que piensa la sociedad vasca y también por dónde deberíamos leer.

Dicho con trazo muy grueso, ¿sería una especie de ‘sociómetro’ para ver cuál es la valoración de la ciudadanía y qué déficits detecta?

Es un estudio de cultura política donde se analizan tres cuestiones: los conocimientos; las aptitudes y valores hacia la política, la democracia, el futuro y las propuestas que se puedan hacer; y el comportamiento que la ciudadanía tiene en relación a la política más allá de los procesos electorales. Nos va a proporcionar una información sumamente valiosa para nuestra reflexión y las propuestas de futuro. La reflexión de los expertos está bien, o el conocimiento que podamos adquirir en otros ámbitos y nuestras reflexiones como actores políticos, pero la ciudadanía vasca debe estar sin duda en esta ecuación. 

¿El estudio está encargado ya? ¿Tiene un plazo para su publicación?

Este estudio estará finalizado para el 31 de enero de 2027, y estamos trabajando para ello con la Universidad del País Vasco, que lo va a hacer con absoluta independencia, con criterio académico. Vamos a aprovechar ese estudio para aprender.

Se prevén dos jornadas con la ciudadanía. ¿Se va a estudiar algún mecanismo para ampliar la participación ciudadana?

Vamos a tener en octubre una primera jornada abierta al público y la ciudadanía sobre los temas más relevantes que se van a discutir en la ponencia, y tendremos una segunda jornada en enero de 2027 que será también abierta al público para dar cuenta de los resultados del estudio de la Universidad del País Vasco.

“Tenemos que absorber el conocimiento de los países nórdicos y anglosajones, con una democracia arraigada”

¿Reforzar la opinión pública democrática tiene que ver con actuar contra las ‘fake news’, o hacer recomendaciones a los medios de comunicación es un terreno pantanoso por la libertad de expresión?

Los primeros interesados en que no haya fake news son los medios de comunicación, porque son una distorsión, una desinformación que deconstruye el material fundamental con el que está construida la democracia, que es una buena información al servicio de la ciudadanía. Y en esta ponencia también debemos reflexionar sobre cómo de manera compartida, entre todos, podemos hacer frente a las fake news y establecer una información cada vez mejor. El mejor antídoto contra las fake news es el criterio de todos: la ciudadanía, los medios de comunicación, y el criterio con el que trabaja la información el sistema institucional. Todos debemos hacer un esfuerzo para construir una cultura política crítica y con criterio.

Uno de los retos que tiene por delante el Gobierno Vasco es implementar la inteligencia artificial en sus procesos administrativos. Hará falta una intervención humana…

La inteligencia artificial constituye un reto para el conjunto de la sociedad. No podemos mirar hacia otro lado para seguir siendo un país avanzado. Dicho esto, lo esencial en democracia no está en la tecnología, sino en el comportamiento humano, los valores éticos y el código deontológico de conducta que establezcamos. La tecnología siempre debe estar al servicio de la democracia. Todo el mundo tiene un enorme reto con el control ético de la inteligencia artificial.

El PNV ha llamado como experto a Daniel Innerarity, que lleva tiempo haciendo reflexiones sobre la gobernanza algorítmica o republicanizar la monarquía. ¿Qué puede aportar?

Cada partido ha propuesto seis expertos, y no me gustaría focalizarme en uno, sino que estoy absolutamente persuadido de que todos harán su aportación y será buen material.

También van a mantener contactos con países del entorno. ¿A qué modelo miran? Se suele poner como ejemplo a los países nórdicos.

Vamos a aprender de muchísimos ámbitos. Pero es evidente que los nórdicos son países donde hay una muy arraigada cultura democrática. También los anglosajones y la propia Unión Europea. Lo importante es que seamos capaces de absorber todo el conocimiento.