Por el complejo de Loiu pasaron el pasado año 7,06 millones de clientes, lo que se traduce en una subida del 4,2% con respecto a 2024, cuando hubo 6,77. Un récord histórico para 'La Paloma' al superar la barrera de una cifra nada desdeñable –tercer registro anual consecutivo que se logra romper–, y que obliga también al aeropuerto a adecuarse mediante una ampliación que neutralice la saturación que pueda originarse en algunos servicios. Su director, Iván Grande (Madrid, 1978), desbroza este crecimiento, el atractivo que supone esta plaza para las compañías, los nuevos destinos y la focalización de las obras.

Siete millones de pasajeros en 2025. ¿Qué implica este cifra récord para el aeropuerto de Bilbao? 

Significa que el aeropuerto está creciendo y eso es bueno para los pasajeros porque supone que detrás hay nuevos destinos y rutas que crecen. Y, por lo tanto, que mejore la conectividad. Es bueno para las personas y para el territorio, evidenciado que el aeropuerto de Bilbao es uno de sus motores económicos. Además de ser muy buenos datos, también es un reto en la medida en que hay que seguir mejorando los servicios y su calidad.

¿Obedece ello principalmente a la desestacionalización?

Lo que se ha visto después de la pandemia es que hay muchas ganas de viajar. Y eso da lugar a que globalmente los viajes, los movimientos aeroportuarios, esén creciendo. Sí que hemos observado dos fenómenos. Uno, lo que comentaba, la desestacionalización de los viajes, de tal manera que los meses de verano han seguido creciendo pero menos que otros en los que teníamos menos pasajeros como noviembre o febrero, que tienen cada vez más peso. Eso, en sí, es una muy buena noticia porque el aeropuerto puede desarrollar una mejor gestión de los pasajeros, y a nivel territorial porque beneficia a lo hoteles y al turismo en general. Por otra parte, también se ve una tendencia de cambio en la caracterización de los pasajeros: cada vez son menos lo que llamamos los pasajeros nacionales, que son aquellos que vienen o conectan con aeropuertos del conjunto del Estado, frente a un crecimiento cada vez mayor de los pasajeros internacionales. Antes ese porcentaje estaba en un 60%-40%, y ahora los clientes de vuelos domésticos y de los internacionales se han colocado en una cifras casi parejas.

¿Y hacia dónde apunta el dato para este año 2026?

Esperamos un crecimiento positivo. Ocurre que después de la pandemia ha habido años con crecimiento de dos cifras y ahora iremos a cifras más usuales, previas a la crisis sanitaria. También es bueno de cara a gestionarlas a nivel de la calidad que se presta a las compañías aéreas y a los pasajeros. En invierno aproximadamente las rutas se mueven en torno a las 60-65 y en verano estamos por encima de las 90 rutas y conectando con unas 65 ciudades.

Aparecen además nuevas localizaciones en el mapa de destinos.

Al margen de la ruta a Nueva York, que resultó un hito muy importante, hemos tenido la buena noticia de empezar a operar con Pegasus a primeros de diciembre, que conecta con Estambul a través de otro aeropuerto distinto con el que lo está haciendo Turkish Airlines; Volotea puso un vuelo a Verona en diciembre; en marzo arrancamos con Cracovia y con Londres-Luton por parte de Wieser, a Viena con Smartwings... Y ya para verano tenemos confirmadas las rutas a Luxemburgo por parte de Luxair, la de Viena con Austrian Airlines, Smartwings va a volar a Praga, y Vuelina ha confirmado Edimburgo y Split, dos ciudades que teníamos en el radar.

Y mantendrán el idilio con Nueva York tras una acogida notable plasmada en una ocupación del 90%, si bien les ha salido competencia.

La calidad que ha prestado United y la puntualidad que ha dado el aeropuerto han sido muy buenas. Siguen apostando por el Estado apareciendo una ruta nueva con Santiago de Compostela, pero eso significa que United está viendo que están funcionando sus rutas con Estados Unidos. En cuanto a lo de competencia... Puede haber cierta rivalidad de una ruta aquí o allá, pero los aeropuertos de Aena funcionan en común, como una red, con un interés común en beneficio del conjunto. Es muy positivo que Santander, Donostia o Gasteiz también crezcan.

¿Hay sobre la mesa alguna otra posibilidad de destino transoceánico?

Una vez que ya se pone en marcha la ruta de Nueva York y existe una ruta intercontinental, pasas a un plano en el que otras compañías pueden intentar volar. No hay nada muy avanzado, pero sí estamos en contacto y en conversaciones con otras compañías.

Escenario que obliga al aeropuerto de Bilbao a una ampliación en la que ya se está trabajando en el área industrial, de logística y de carga.

Nuestro plan director marca las líneas generales, las directrices por las que el aeropuerto puede crecer. Una de ellas es el área de terminal y la plataforma asociada o los aparcamientos, por ejemplo la zona norte. Pero hay otras dos líneas de actuación: una es la ampliación de la zona de carga y la otra es la posibilidad de retomar o potenciar el antiguo terminal de Sondika o, en definitiva, la zona sur del aeropuerto para vuelos de aviación general o actividades aeronáuticas, como hangares, oficinas de compañías que forman a los pilotos o cualquier actividad de mantenimiento.

¿Manejan plazos concretos?

Estamos con la primera fase, la que llamamos estudio funcional, donde se van estudiando cada uno de los subsistemas que hay en la terminal, ya sea el sistema de facturación, el filtro, las pasaderas, las dimensiones de la sala de embarque, zonas de restauración... Ahora es ahí justo donde estamos tratando de definir un marco de referencia para que cuando pasemos a la siguiente fase, que es la del proyecto constructivo, de modo que el estudio de arquitectura o el estudio de ingeniería tengan las directrices más o menos claras para ya vestir y realizar un proyecto de construcción. 

Supongo que en este proceso preservarán el espíritu fundacional de quien levantó ‘La Paloma’, el arquitecto Santiago Calatrava.

La idea es que cuando ya pasemos a la fase del proyecto constructivo, el espíritu de la terminal se conserve porque, arquitectónicamente hablando, es un icono, una referencia desde ese punto de vista, por lo que debemos tratar de sostener ese carisma.

La pista seguirá como hasta ahora.

Sí, la pista no se toca. Aquí estaríamos hablando de la zona terminal, la zona de accesos, los aparcamientos y esa plataforma norte que aumentaría en tamaño para albergar más puestos de estacionamiento.