Son imprescindibles para la movilidad de las personas y las mercancías, pero las carreteras entrañan un importante impacto medioambiental tanto a la hora de construirse como para mantenerlas en servicio. Los taludes que se generan al atravesar una ladera, la electricidad que consumen sus farolas, el asfalto que se utiliza para hormigonarlas... Minimizar esas afecciones es el objetivo de las medidas que está llevando a cabo la Diputación, como sustituir las luminarias por tecnología LED o construir calzadas materiales reutilizados: el año pasado se recuperaron para ello 91.300 toneladas de neumáticos, escorias siderúrgicas o material de construcción, y se prevé que para 2027 se alcancen las 250.000 toneladas.

Según explicó ayer el diputado de Infraestructuras y Desarrollo Territorial, Carlos Alzaga, las medidas medioambientales son un "eje transversal" en todas las actuaciones que desarrolla el departamento, enmarcadas en el Plan de Innovación y Sostenibilidad en Infraestructuras Viarias de Bizkaia 2024-2027. "No solo se trata de construir carreteras sino también de construir futuro, y para ello hay que tener en cuenta la sostenibilidad y el bienestar de todas las personas que vivimos aquí", ha destacado.

Alzaga ilustró con un ejemplo esa estrategia: un talud, que normalmente se estabiliza con mortero, se cubre ahora con plantas, raíces y materiales naturales que proporcionan una estabilidad inmediata. "No solo queda mejor estéticamente sino que se convierte en un ecosistema vivo que respira, crece y ayuda a frenar la erosión", explicó. Técnicamente se denomina bioingeniería del paisaje y se ha utilizado ya en proyectos como el bidegorri entre Basauri y Bolueta, rotondas como las de Maruri y Traslaviña, o la variante de Markina. "Demuestra cómo la naturaleza puede ser nuestra mejor aliada en la construcción", apuntó el diputado foral.

Referente internacional

La técnica es el resultado conjunto de ingenieros y biólogos, y se ha plasmado en un manual escrito por Paola Sangalli y Guillermo Tardío. El primero publicado por una Administración pública de carreteras, busca convertirse en referente internacional para que se puedan aplicar medidas sostenibles en los trabajos, "soluciones basadas en la naturaleza".

Otro ámbito en el que se está incidiendo es en el de reutilizar materiales en la construcción de las carreteras. "Lo que antes se consideraba residuo se convierte en materia prima. Es un nuevo paso en la economía circular, en el que cada piedra tiene una segunda vida", señaló Alzaga. Las cantidades son importantes: solo el año pasado se reutilizaron 91.300 toneladas de neumáticos, escorias siderúrgicas, material de construcción o asfalto viejo, y la aspiración es que en 2027 se alcancen las 250.00 toneladas.

La portavoz foral, Leixuri Arrizabalga, y el diputado de Infraestructuras y Desarrollo Territorial, Carlos Alzaga BFA

Pequeños gestos, gran diferencia

Todas las obras que se ejecutan, además, en las carreteras de pago del territorio –la autopista AP-8, la Supersur y los túneles de Artxanda– incluyen cláusulas medioambientales, medidas compensatorias y acciones concretas. "Hablamos, por ejemplo, de cajas nido, refugios para polinizadores o la permeabilización de pasos de fauna. Son pequeños gestos que, sumados, marcan una gran diferencia", puso en valor el diputado foral Carlos Alzaga.

Para facilitar esa labor, la institución foral ha elaborado otra guía sobre el uso de estos materiales reciclados, identificando los materiales a reciclar, los destinos propuestos, la normativa vigente y los requisitos técnicos y ambientales de cada uno de ellos. Se trata de la primera guía de estas características en Bizkaia, en la que destaca "su concisión y practicidad. Establece criterios comunes para todos los agentes implicados –Administración, ingenierías y empresas constructoras–, promoviendo la reutilización y reducción de residuos". De carácter "vivo", se irá actualizando a medida que nuevos materiales sean aptos para su uso en carreteras.

"Es un nuevo paso en la economía circular, en el que cada piedra tiene una segunda vida"

Carlos Alzaga - Diputado de Infraestructuras y Desarrollo Territorial

Tecnología led

Te puede interesar:

La iluminación eficiente es otra de las líneas destacadas. En las carreteras forales se ha renovado el 90% de los puntos de luz con tecnología led y el objetivo es tener todas ellas sustituidas en 2030, lo que supondrá reducir el consumo a menos de la mitad. En los túneles, por su parte, se ha sustituido el 20% de la iluminación, con una inversión de más de dos millones de euros y un ahorro de más del 60% de la energía que se consumía previamente. En los de Alonsotegi y Zengoitia, además, se han instalado paneles solares que genera la mitad de su consumo eléctrico, y se estudia ahora extenderlos al resto de túneles. Por de pronto, ya se han comenzado a instalar en los de Trabakua y La Avanzada.

En este apartado, se está llevando a cabo un proyecto piloto para colocar sensores de movimiento en las carreteras, de tal forma que la iluminación de los viales se adapte al tráfico real que tienen en cada momento del día. "Durante la noche no hay el mismo tráfico que durante el día, e incluso a lo largo de este hay horas punta; tener la misma intensidad lumínica no tiene mucho sentido. Estamos viendo cómo se puede ajustar en base al tráfico que preveas, porque no se pueden encender de repente y cegar al conductor", avanzó Alzaga.