La línea ferroviaria Bilbao-Donostia se prepara para una importante modernización a su paso por Bizkaia. Euskal Trenbide Sarea (ETS), ente público dependiente del departamento de Movilidad Sostenible del Gobierno Vasco, ha sacado a licitación la redacción del estudio informativo para la nueva variante de trazado que unirá la estación de Ermua y la de Unibertsitatea, en Eibar.
El proyecto, que sale a concurso con un presupuesto de 700.000 euros y un plazo de ejecución de 15 meses, surge para dar respuesta a las reiteradas peticiones del Ayuntamiento de Ermua y tiene como objetivo principal flexibilizar y hacer más eficiente la explotación de la red. Actualmente, este tramo se encuentra muy condicionado por la limitación que supone la vía única, la presencia de pasos a nivel y la cercanía de las paradas, lo que lastra la capacidad y la integración urbana del tren.
Las claves de la futura variante
El estudio informativo sentará las bases para transformar radicalmente la infraestructura en la zona. Entre los trabajos e intervenciones principales que se contemplan destacan, por un parte, el desdoblamiento de la red. Se construirán 2 kilómetros de nueva variante en vía doble, lo que permitirá corregir las curvas actuales y aumentar notablemente la capacidad y frecuencia de la línea. Por otra, los actuales apeaderos de Errotabarri y San Lorentzo serán clausurados para ser sustituidos por una única estación nueva. En este sentido, el estudio evaluará la mejor ubicación para garantizar su idoneidad funcional, operativa y urbana.
Además, se prevé eliminar los pasos a nivel, algo que se enmarca como uno de los "objetivos prioritarios" de ETS por criterios de seguridad y mejora de la permeabilidad urbana. Desaparecerán el paso a nivel automatizado de San Lorentzo (destinado al tráfico rodado) y el paso peatonal de Errotabarri.
Un reto orográfico y urbano
El corredor actual presenta importantes condicionantes geométricos y geotécnicos. La compleja orografía de la zona, sumada a la fuerte densificación urbana de Ermua, obliga a que el nuevo trazado se estudie al milímetro. Las alternativas que se pongan sobre la mesa en estos próximos 15 meses deberán garantizar no solo una mejora ferroviaria en condiciones técnicas y operativas, sino también un estricto respeto ambiental y una integración amable que mejore el día a día de los vecinos de Ermua.