noche más corta del año

Espíritus y llamas de San Juan

Cientos de hogueras iluminaron barrios, pueblos y ciudades vascas en la noche más corta del año para desear buenos augurios y disfrutar de una tradición que perdura

09.02.2020 | 07:01
El parque Etxebarria aglutinó fuego y diversión.Foto: Oskar González

Cientos de hogueras iluminaron barrios, pueblos y ciudades vascas para desear buenos augurios

Bilbao - A pesar de Instagram, el big data, el nuevo 5G y el Internet de las cosas ayer miles de vascos siguieron saltando las llamas y pidiendo a los espíritus buena nueva para el verano que comienza con el solsticio.

La tradición de aventar el fuego durante la noche más corta del año se retrotrae incluso a antes del cristianismo y todavía sigue estando de actualidad. Sino que se lo pregunten a todos los participantes en los actos y festejos que se celebraron ayer por la noche en barrios, pueblos y ciudades de toda Euskadi.

El clima acompañó a los festejos que se aglutinan en torno al encendido de las piras y en la gran mayoría no faltó el reparto del tradicional chocolate con bizcochos y sin desembolsar un euro para sorpresa de muchos.

Aunque la esencia de la celebración es idéntica en todas las comarcas y zonas de Euskalherria, en muchas cuentan con características particulares que se enraízan en costumbres seculares como ocurre en el entorno de Zugarramurdi y sus akelarres, el cachimorro que desfila en frente de los danzantes en la localidad alavesa de Laguardia o las celebraciones diversas en muchos pueblos vizcainos que celebran también las fiestas de San Juan.

Quizás una de las fiestas que más personal atrajo en este territorio fue la organizada ayer en torno a la hoguera del parque de Etxebarria de Bilbao. Las comparsas de la villa prepararon un gran programa con diferentes citas que comenzaron a las siete de la tarde y dieron ambiente y jolgorio hasta bien entrada la madrugada.

Fueron muchos los que dejaron el móvil apartado, aunque amigos y familiares les sacaran fotos con los propios, y saltaron un mínimo de tres veces sobre la hoguera para tener un buen año. Los más místicos incluso esperaron a que las cenizas se enfriaran para llevárselas a casa y utilizarlas para curar las enfermedades de la piel como dice la tradición.

Quienes siempre temen la llegada de esta fecha son los bomberos que les toca guardia. Son noches siempre de máxima tensión y alerta y, cómo no, de muchas más salidas aunque, afortunadamente, para intervenir en pequeños fuegos de algunas hogueras que se desmadran o las desmadran algunos inconscientes.

La labor de concienciación y prevención que realizan los ayuntamientos en los días previos a la cita también ayuda a que los incidentes graves hayan prácticamente desaparecido en las últimas ediciones de esta celebración tan popular.

En Bilbao, por ejemplo, se acotaron a 15 el número de permisos para instalar las tradicionales piras de maderas, palés y otros elementos combustibles y todas ellas en zonas despejadas donde no existe riesgo de que, por muy altas que lleguen las llamas, no afecte a viviendas o comercios.

En Donostia también estuvo prohibido prender fogatas en las playas de la capital guipuzcoana y el Ayuntamiento se encargó de que agentes municipales velaran para que, sobre todo grupos de jóvenes, no se saltaran la directriz ni saltaran sobre hogueras ilegales.