‘Totolo’, guardián de los recuerdos
José Mari Urrutia fue puntista y colecciona todo lo relacionado con juegos de pelota Su sueño es crear un museo con todo el material que ha ido recopilando en su vida
Gernika - José Mari Urrutia, más conocido como Totolo en las canchas, es un expuntista que, hoy en día, se dedica a coleccionar y salvaguardar todo tipo de objetos relacionados con juegos en los que se utilice la pelota de cualquier punto del mundo . Con más de 200 libros, miles de recortes de prensa o distintos materiales para jugar a diferentes disciplinas deportivas en su haber, su gran sueño ahora es poder ayudar algún día a la creación de un gran museo que aúne todo el material que posee.
El sino de Urrutia estaba marcado desde la cuna. Parte de una larga estirpe de pelotaris, su futuro estaba ligado a calzarse una cesta y pelotear en los frontones. “En mi familia ha habido muchos pelotaris y los jugadores más antiguos que han salido de Ondarroa han sido parientes míos: Txikito de Ondarroa, por ejemplo, que fue el primer profesional de la localidad, Isidoro Urrutia, tío de mi padre, un gran pelotari. Según cuentan, el mejor pelotari que ha dado la cesta fue Erdoza, y dicen que mi bisabuelo le ganó a pelota mano y que, al querer éste la revancha, no se la otorgó”, detalla el exjugador profesional. Años visitando distintos frontones en todo el mundo le hicieron darse cuenta de todo el material que rodeaba un deporte puntero hace 35 años, razón por la que empezó a coleccionar todo lo que tuviera relación con una pelota.
“Yo suelo coleccionar todo tipo de objetos que tengan que ver con una pelota. No solo de Euskal Herria, juegos de pelota de cualquier parte del mundo. Hoy, por ejemplo, he encontrado la primera maquina de videojuego de tenis que hubo en Francia. Por eso me gusta andar por mercados y rastros de todo tipo, ir a hemerotecas, etc.”, detalla el ondarrutarra. A tal punto llega su pasión que alguna vez se ha encontrado con pequeñas joyas desconocidas de su propia familia. “Suelo andar buscando imágenes antiguas y hace un tiempo, el Ayuntamiento de Aulestia publicó un librillo de fotografías. Fui a comprarlo y, dándole una primera hojeada, me encontré con una foto de mi padre con un grupo de pelotaris durante la guerra civil posando con armas. Me fije en el pie de foto y no ponía ningún nombre. Y les dije que era mi padre y que pusieran su nombre”.
José Mari Urrutia busca en lugares recónditos joyas que muchas veces están condenadas a desaparecer, aunque otras veces hay adquisiciones que resultan imposibles por su precio o porque no se venden. “Estuve a punto de hacer una locura una vez que fui a México a ver los mundiales de cesta. Estuve con una señora que me enseñó una txapela original del cestalari Guillermo de Amutxastegi, que le fue otorgado por el Ayuntamiento de Ondarroa. Le quise pagar 10.000 pesos de la época pero no me lo quiso vender. Me dijo que no lo vendería ni por todo el oro del mundo” relata. Hace poco ha encontrado un capricho aunque su valor lo convierte en algo prohibitivo. “Ando detrás de un póster, pero me piden mucho dinero por el, unos 5.000 euros. Es un póster de un frontón que hubo en Madrid. Un póster muy, muy raro”.
El excestalari tiene un sueño por cumplir: desea poder contribuir a crear un gran museo que una en un mismo espacio los deportes tradicionales vascos y todos aquellos que se juegan alrededor de una pelota. “Me gustaría que en un futuro pudiera haber oportunidad de crear un museo con los juegos tradicionales vascos y todos aquellos que se juegan alrededor del mundo como el tenis, el golf, baseball, juegos milenarios de Japón, etc.”. Material no le falta y, por tener, posee vestigios de los primeros juegos de pelota que practicaban los antiguos mayas. “Tengo una esfera en polvo de mármol con la figura de la serpiente bicéfala con un agujero dentro, que era por donde se metía una pelota que jugaban en Chichen Itza, México. O un busto de un pelotari de la tribu Palenque, que jugaban a un juego de pelota, donde, según dicen, los ganadores eran sacrificados para ofrecer su sangre a los dioses”. Un Indiana Jones en la búsqueda constante de tesoros relacionados con una pelota.
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