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Los nuevos guardas del refugio de Arraba (Gorbea)

Yolanda Martín y Joseba Elorrieta, un matrimonio ochomilista con gran experiencia montañera, coge el testigo de Javier Fombellida como guardas del refugio Ángel Sopeña que la Federación Vizcaina tiene en Arraba (Gorbea)

Arraba - Aunque son de Basauri y residen en Orduña desde hace diez años, Gorbea siempre ha significado “algo muy especial” para ellos. En las campas de Londokorta se hicieron novios, con apenas 15 años, y recorriendo los senderos del macizo vizcaino se forjó su amor por la montaña y su larga trayectoria alpinista. Muchos años después, el Gorbea vuelve a entrar de lleno en sus vidas. Yolanda Martín y Joseba Elorrieta son los nuevos guardas del refugio Ángel Sopeña que la Federación Vizcaina de Montaña tiene en Arraba. Toman el relevo de Javier Fombellida, que ha estado 23 años al frente del refugio, con mucha ilusión y nuevas ideas para potenciar un equipamiento que “está en un sitio fantástico”. Yolanda y Joseba han aceptado el reto convencidos de que “coger este refugio no es un trabajo sino un proyecto de vida para nosotros que teníamos en mente”. Por eso tienen la intención de, en un futuro, mantener abierto todo el año el refugio a pesar de que ello no figure en el compromiso que han firmado con la Federación. El único problema que deberán solventar, si quieren llevarlo a cabo, es compaginar ese “proyecto de vida” con la educación de su hijo Tasio, que actualmente tiene 14 años. “Habrá que ir encajando el puzzle”, dice Yolanda. Pero por ahora sólo piensan en lo inmediato, que es darse a conocer y ofrecer un buen servicio a las personas que se acerquen estos días hasta el refugio.

Para ellos no es ninguna novedad pasar la Navidad en la montaña. Siempre lo han hecho tras salvar los compromisos familiares en Nochebuena y Natividad. Pirineos ha sido su destino favorito para estas fechas, dejando para el verano las grandes cordilleras: Alpes, Andes e Himalaya. Sí, porque Yolanda y Joseba son dos montañeros con una gran trayectoria a sus espaldas. Sobre todo ella, que fue la primera vizcaina en hollar un ochomil, el Cho Oyu (8.201 m.), y la primera mujer del Estado en lograr la cima del impresionante Ama Dablam (6.812 m.), también en el Himalaya. Con quien no pudieron fue con la exigente cara Norte del Everest, expedición que les dejó bastante endeudados. Ahora son felices viviendo a 1.066 metros de altura y cumpliendo un viejo sueño.

Ambos tienen 50 años y un largo y variado currículum laboral. Joseba ha hecho de todo: montaje de eventos deportivos, tala de árboles en el monte y hostelería, entre otras cosas. Actualmente trabaja como técnico de senderos en la Federación Vizcaina de Montaña gracias a un convenio con la Diputación Foral de Bizkaia. Yolanda también pasó por la hostelería. Sin embargo, los últimos 18 años ha trabajado como técnica de Cooperación al Desarrollo en una ONG hasta que le despidieron hace 12 meses. Esa circunstancia lo determinó todo. “¿Y qué hago yo ahora con 50 años?”. Esa es la pregunta que se hizo Yolanda con la tarjeta del paro en la mano. Fue entonces cuando, enterada de que la Federación había sacado la plaza de guarda del refugio de Arraba, se animó a solicitarla. “Esto de ser guardas de un refugio siempre lo habíamos tenido en mente”, señala Joseba. Y recuerda que en algún momento de su vida “ya pensamos en irnos a la sierra de Guara”. Por eso, cuando se enteraron del anuncio de la Federación, “no hizo falta pensarlo mucho”, dice Yolanda. “Ha sido algo muy natural”, recalca.

Proceso

Tomada la decisión, Yolanda y Joseba enviaron su solicitud a la Federación estando convencidos de que tenían bastante posibilidades de ser elegidos. “Cuando nos apuntamos”, señala Yolanda, “nosotros teníamos claro que teníamos un buen currículum para este puesto, tenemos un perfil que se adapta bien: somos euskaldunes, Joseba tiene formación como guía de montaña y técnico en senderos y los dos hemos trabajado en la hostelería”. “Sí, teníamos esperanzas”, concluye. Pero no fue tan sencilla la selección para los dirigentes de la Federación Vizcaina, ya que se presentaron 80 candidatos para el puesto. Al final, hicieron una selección hasta que quedaron tres parejas. Y de ellas, salió la formada por el matrimonio Elorrieta, aunque la titular de la plaza es Yolanda. “Nos hizo mucha ilusión”, dice, “aunque también fue una locura porque una de las condiciones era que la incorporación debía ser inmediata, y en cinco días ya estábamos en el refugio”. Comenzaron su cometido el puente de la Inmaculada, y el balance es positivo. “Estamos teniendo muy buenas sensaciones con la gente”, dice Joseba, “aunque todavía es temprano para hacer valoraciones”. “Todavía estamos en un periodo de adaptación”, dice. Aun así, tienen muchas ideas en la cabeza. Por ejemplo, quieren potenciar “los productos Gorbea”, dentro de sus posibilidades en el servicio de hostelería que ofrece el refugio. “Esto no va a ser un hotel”, advierten. Pero sí pueden prometer que habrá “un nivel de hostelería normalito”. Eso se traduce en “platos combinados a base de huevos con chorizo y panceta o lomo con pimientos”. Y todo a precios económicos, que son puestos tras recibir el visto bueno de la Federación. En mente también tienen la posibilidad de poner en valor su experiencia montañera ofreciendo excursiones con guía. “Pero a eso hay que dar tiempo al tiempo”, dicen. Por ahora se conforman con darse a conocer. Para ello van a poner en marcha dentro de poco un página web con los servicios y las posibilidades que ofrece el refugio. “Tenemos que trabajar el tema del alojamiento”, señala Yolanda, “porque este refugio está en un sitio fantástico y además, accesible a todos los públicos”. Los precios por noche también están al alcance de todos los bolsillos. Entre 2 y 13 euros, según la edad y si los alojados están federados o no.

Calendario

Durante estas fiestas el refugio estará abierto hasta el próximo día 12 de enero. Y a partir de esa fecha mantendrán el calendario que marca la Federación. Es decir, abrirán todos los fines de semana hasta completar el mes de abril, incluidos Carnavales y Semana Santa, y desde mayo hasta final de octubre permanecerá abierto todos los días. Pero Joseba advierte de que “si algún grupo llama para hacer una reserva, les daríamos servicio”. Porque la idea de este matrimonio es “abrirlo todo el año”. “Este es un proyecto de vida”, insiste Yolanda, “y ésta va a ser nuestra casa”. Quieren darle un toque personal a su nueva casa. Su experiencia en alta montaña y los muchos refugios que han visitado les dan el suficiente conocimiento como para saber qué hacer. No les preocupa que nieve o se queden incomunicados. “Subiremos andando”, afirman, “y además estamos acostumbrados a portear”. Desde que se han hecho cargo del refugio apenas han tenido tiempo de hacer lo que más les gusta, pasear por la montaña. Pero para eso está Tasio, que sube y baja a la cruz en un ver y no ver. Ha mamado la montaña. Con meses ya pasaba las navidades en el Gorbea.