"Cada día hay menos civismo"
Tras casi dos décadas de trabajo y esfuerzo, Jose Ruiz Díez se jubila como barrendero en Trapagaran
tRAPAGARAN
Jose Ruiz Díez, es ante todo una buena persona; tanto en el trato con sus vecinos del barrio de Lasesarre en Barakaldo, donde reside desde hace unos 20 años, como en su cometido profesional manteniendo limpias las calles de Trapagaran desde hace casi dos décadas. "Antes ya había trabajado en otra empresa relacionada con la limpieza industrial durante casi siete años hasta que pude entrar a trabajar en el servicio de limpieza viaria del Ayuntamiento de Trapagaran", recuerda este vallisoletano de Castroverde de Cerrato que, a sus 61 años, ha decidido acogerse a la modalidad de contrato de relevo que le llevará hasta la jubilación definitiva.
"De momento he colgado los trastos y es posible que hasta dentro de un año no tenga que volver a cogerlos, pero ya no será como el día a día de ahora, será otra cosa", señala con cierta pena este barrendero cuya estampa entre los trapagarandarras estaba marcada por el perenne puro en la boca -las más de las veces apagado- con el que se le veía barriendo por las calles del centro urbano de la localidad minera.
Las plazas de Lauaxeta y de los Derechos humanos, las calles Jose Rufino Olaso, Iparragirre o Unamuno o los grupos Mendipe o Txurruka, en la frontera con Ortuella, eran algunos de los puntos donde habitualmente uno podía tropezarse con este afable barrendero que llegó a Bilbao desde la otra punta del mapa estatal: Cádiz. "Yo salí de Castroverde para ir al servicio militar en infantería en Cádiz y una vez que terminé me vine a Bilbao", apunta este soltero de sonrisa franca y despreocupada al que su nueva situación laboral le abre la posibilidad de pasar largas temporadas en su terruño donde aún vive su madre y una hermana aunque, quienes le conocen en Barakaldo apuntan que será difícil que Jose rompa definitivamente amarras con esta tierra en la que se siente tan a gusto. "Yo soy de Castroverde de Cerrato pero a mí me encanta esta tierra, Euskadi", defiende este soltero por convicción que a pesar de que reseña que actualmente no hace ningún tipo de deporte se declara aficionado a la pelota vasca -de la que disfrutó en sus primeros años en Bizkaia- y, sobre todo, al fútbol.
Del Barakaldo "Soy socio del Barakaldo desde hace mucho tiempo pero para mí el mejor equipo, el equipo de mi corazón es el CD Moraza", puntualiza Jose Ruiz quien al llegar a Euskadi residió algunos años en el bilbaino barrio de Uribarri, en Monte Aldamiz, cerca del campo de Artxanda donde jugaba y aún juega este modesto equipo de la división de honor territorial y del que salieron jugadores del Athletic como Tini o Carlos Ruiz, quien fuera Pichichi de la Primera División.
No fue sin embargo este populoso barrio de Bilbao el único lugar donde residió este vallisoletano antes de instalarse de patrona en Barakaldo ya que posteriormente residió en Otxarkoaga y en La Arboleda con una familiar. "En Bilbao fue una época muy interesante ya que era bastante más joven y además de empezar a trabajar en un almacén de valvulería estuve un tiempo ayudando a un conocido en un bar de "la palanca", lo que me permitió conocer y disfrutar de la noche bilbaina en la que había un ambiente que no tiene nada que ver con lo que hay hoy día", comenta resuelto.
Tras este periplo por la capital, que le llevaría a trabajar en una empresa de limpieza ubicada en el Casco Viejo y que atendía diversas infraestructuras del Gobierno vasco, Jose vio la oportunidad de lograr un puesto mejor en Trapagaran donde ha estado subrogado por varias empresas hasta completar casi dos décadas atendiendo, escoba en mano, las calles de este municipio de Meatzaldea.
La escoba de Txurruka "Trapagaran es un municipio muy majo para vivir. Ha mejorado mucho en los últimos años pero tengo que romper una lanza por los barrenderos a los que no se les tiene la consideración ni social ni económica que se merecen", resalta este hombre de gesto tosco que no sirve sino para esconder una timidez que nunca reconocería. "Hay más de uno que menosprecia a los barrenderos porque les parece una profesión poco importante -destaca Jose- pero tendrían que preguntarse qué pasaría con su pueblo si no se limpiasen a diario las calles y se dejara todo lleno de hojas, de papeles y de todo lo que la gente tira en la calle, sobre todo ahora que cada vez hay menos civismo".
Hombre de trato y gustos sencillos, Jose es un honrado trabajador muy conocido en el barrio baracaldés de Lasesarre en cuyas tabernas y bares es frecuente verle disfrutando de un vino rosado en compañía de sus vecinos. "Hoy estoy tomando patxaran porque acabo de venir de una comida con un compañero del trabajo con el que he quedado para comer y celebrar mi jubilación".
Atrás quedan muchos madrugones para coger el tren de cercanías de Renfe en Desierto Barakaldo para ir a Trapagaran. Aparcados permanecen los rigores del frío y la lluvia o el calor sofocante que durante años han ido marcando el día a día de este barrendero que simplemente se define como un trabajador "cumplidor". "Nadie me ha tenido nunca que llamar la atención por no hacer bien mi trabajo", declara con energía. La misma que alguna vez ha tenido que emplear con algún propietario de perros que en vez de cumplir con su obligación de recoger las heces de su mascota prefieren pasarle el regalo al barrendero con la peregrina justificación de que "para eso le pagan", algo que encorajina a Jose Ruiz, la escoba más conocida al oeste del río Granada en Trapagaran. "Hay cosas que se compran con dinero pero la buena educación no es una de ellas", sentencia.
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