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Hosteleros de Bilbao: "Cobramos por un servicio, no por los hielos en el café"

Mientras la OCU califica de "abusivo" cobrar por el vaso con hielos, la hostelería bilbaina defiende el coste del servicio en una temporada marcada por la subida de precios

Hosteleros de Bilbao: "Cobramos por un servicio, no por los hielos en el café"Natalia Garcia Zamora

A escasas semanas del verano, las terrazas de Bilbao ya van mostrando una de las estampas más clásicas de la temporada estival: el café con hielos ese infalible aliado para combatir el calor y el sueño al mismo tiempo. Sin embargo, lo que para el cliente es un gesto cotidiano de supervivencia térmica, para los hosteleros se ha convertido en un debate de servicio. La picaresca y la sorpresa se mezclan en la barra cuando llega la factura.

¿El motivo? Mientras que algunos locales mantienen el coste cero para este servicio, un número creciente de establecimientos ha empezado a cobrar una cantidad extra por esos cubitos que enfrían la consumición.

Conversación de barra

La mecha de la discusión suele prender de la forma más casual en cualquier conversación de barra. Hoy en día, la sensación generalizada entre los clientes es que lo raro ha pasado a ser que no te cobren el suplemento. Las quejas sobre los extras inesperados en la hostelería no son nuevas; de hecho, en estas tertulias de bar es habitual escuchar anécdotas de indignación, como la de Javier Núñez, que le llegaron a cobrar un extra "por un simple sobre de mayonesa" para acompañar el menú.

La mecha de la discusión sobre el cobro de los hielos suele prender de la forma más casual en cualquier conversación de barra

El enfado de los consumidores no es solo por el dinero en sí, sino por la calidad de lo que reciben a cambio.  Existe una rabia compartida cuando vas a un bar donde te exigen el pago por el hielo y, para colmo de males, te ponen un vaso que todavía está caliente por haber salido recientemente del lavavajillas. "La experiencia cambia por completo. En cambio, hay bares que además de no cobrarte por el hielo, te dan el vaso completamente congelado, y eso se agradece", comenta Javier a la espera de que le sirvan un café.

El coste del frío

No obstante, si se pone la vista en el otro lado de la barra, los hosteleros tienen sus propios argumentos económicos y logísticos. En el centro de Bilbao, la normativa interna de cada negocio dibuja un mapa de precios muy diverso. En la Plaza Nueva o Gran Vía, se encuentran locales como el Bar Zaharra o elBar Zurekin, donde se mantiene firmemente la tradición de no cobrar nada por el vaso con hielos. Sin embargo, a pocos metros de allí, la perspectiva cambia por completo.

Víctor Sainz, dueño del emblemático Víctor Jatetxea de la Plaza Nueva

Víctor Sainz, dueño del emblemático Victor Jatetxea de la Plaza Nueva, explica con transparencia la postura de una parte del sector. "Cobramos por un servicio, no por los hielos del café". Según detalla el hostelero, el precio del café se estipula en base al tamaño del vaso que se utiliza en la consumición. "Si tú pides un vaso con hielos para el café, no importa el tamaño, yo, y la gran mayoría de bares, te vamos a cobrar diez céntimos por el vaso con hielos". La razón detrás de este suplemento es puramente comercial: el coste del hielo "se ha duplicado" en los últimos años, lo que obliga a muchos negocios a buscar la forma de cubrir ese gasto anual para que las cuentas no salgan en rojo.

¿Qué dice la ley?

Ante esta creciente práctica de tasar los cubitos de hielo, las asociaciones de consumidores ya han fijado una postura muy clara al respecto. Desde la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) se muestran tajantes ante lo que consideran una estrategia comercial desmedida: "A nuestro juicio, cobrar por el hielo de un refresco, un café o agua es tan abusivo como si te cobraran por usar la vajilla...".

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La OCU aclara que si el establecimiento decide libremente cobrar por este concepto, está obligado a indicar de manera clara y visible el coste del producto

A pesar de la crítica ética, la legalidad vigente otorga margen de maniobra a los empresarios, pero con una condición indispensable: la transparencia de cara al público. La OCU aclara que si el establecimiento decide libremente cobrar por este concepto, para poder hacerlo de forma legal está obligado a indicar de manera clara y visible en su lista de precios el coste del producto tanto con hielo como sin él. De lo contrario, el cliente tiene todo el derecho a reclamar un suplemento que no venía anunciado explícitamente. Al final, la decisión queda en manos del consumidor, que deberá elegir si prefiere pagar esos diez céntimos por el servicio o buscar las barras donde el frío sigue corriendo por cuenta de la casa.