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"En horas punta la gente se queda fuera y tiene que esperar al siguiente bus"

Lo que debería de ser un trayecto de 30 minutos se ha convertido en una lotería para miles de trabajadores y estudiantes que dependen de la línea Bilbao-Castro operada por IRB

"En horas punta la gente se queda fuera y tiene que esperar al siguiente bus"Pankra Nieto

El trayecto que une Castro Urdiales con Bilbao sigue siendo una prueba de paciencia diaria para miles de personas. Lo que sobre el papel es un viaje de treinta minutos, en la práctica es una lotería donde el premio es conseguir un asiento. Los usuarios denuncian que, años después de la pandemia, el servicio no ha recuperado la eficacia necesaria, dejando a trabajadores y estudiantes en una situación de vulnerabilidad constante ante un transporte que consideran insuficiente.

Falta de plazas

La frustración es especialmente visible en las horas punta. Álvaro Puerta, usuario habitual de la línea, explica que "es frecuente que los autobuses se llenen en las primeras paradas", obligando a quienes esperan después a aguardar al siguiente servicio y descuadrar sus horarios laborales. Esta falta de refuerzos automáticos genera colas interminables en puntos críticos como la Plaza de Toros de Castro o la Intermodal de Bilbao, donde la incertidumbre sobre si se podrá viajar es la tónica general.

Colas interminables en Intermodal para la línea de bus Bilbao-Castro Urdiales

El problema de la falta de plazas alcanza su punto más crítico durante las primeras horas de la mañana, cuando la demanda desborda por completo la capacidad de los vehículos. Según relatan los propios usuarios, es habitual que el autobús complete su aforo tras realizar "únicamente las tres primeras paradas" del recorrido en Castro Urdiales. Una vez lleno, el vehículo se ve obligado a circular sin detenerse en los puntos restantes, dejando a decenas de pasajeros esperando al siguiente bus.

Nada nuevo

A la carencia de plazas se suma un preocupante "apagón" en la atención al cliente. Según reclamaciones registradas ante la OCU, la empresa concesionaria, IRB Castro, ha dejado de responder a los correos electrónicos de queja desde el verano de 2022. Este silencio administrativo deja a los viajeros sin cauces reales para protestar por retrasos o servicios que no aparecen, una situación que se agrava en la ruta hacia el Hospital de Cruces, donde la escasez de frecuencias dificulta el acceso a turnos de trabajo sanitarios y visitas médicas.

La indignación de los usuarios se volvió unánime ante el diseño de unas rutas que consideran totalmente desconectadas de la realidad laboral de la zona. Críticas como las de Monica Mañueco calificaban de "cabezas de chorlito" a los responsables de planificación, denunciando que el aumento de paradas en el casco urbano penaliza gravemente a quienes necesitan llegar puntuales a sus puestos de trabajo. Existe la convicción generalizada de que cualquier usuario habitual de la línea diseñaría un trayecto mucho más eficiente que las actuales "mentes pensantes" de la compañía.

Un servicio "precario"

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Este descontento se percibe como una falta de respeto sistemática hacia los viajeros, comparando la situación con las históricas deficiencias en las conexiones hacia Laredo o Santander. Como señala Marcelo Ignacio Canale, esta gestión no solo castiga al usuario, sino que supone un fracaso en las políticas de sostenibilidad: ante un servicio público ineficaz, el aumento de vehículos particulares en la carretera es inevitable, contradiciendo cualquier discurso oficial sobre el cuidado del medioambiente.

A pesar de las críticas, el factor económico sigue siendo el único lazo que mantiene a muchos usuarios fieles al autobús. Pablo Fernández, quien utiliza el servicio para acudir a sus turnos de tarde y noche, señala que el bono de transporte de 21 euros por cada 10 viajes, "es mucho más rentable" que el vehículo privado. Sin embargo, este ahorro económico tiene un alto coste personal: la resignación ante un servicio "precario" que obliga a los ciudadanos a adaptar sus vidas a las carencias de la empresa, en lugar de contar con un transporte que se adapte a sus necesidades.