La reciente decisión del Gobierno Vasco y el Ayuntamiento de Bilbao de detener de manera temporal los trabajos de descontaminación que se están ejecutando en el vertedero de Artxanda abre un periodo de incertidumbre sobre el futuro de este antiguo basurero. La continuidad de esas labores depende de que Berriz Recycling, la empresa encargada de gestionar el actual vertedero y limpiar los terrenos del antiguo, contrate a una compañía ambiental acreditada que supervise las obras.

Para ello, la empresa dispone de un plazo de 30 días para que aporte la documentación que se le ha requerido por parte de las administraciones públicas competentes en la gestión de este espacio. Por un lado, el Gobierno Vasco es el responsable del control en el plano ambiental lo que incluye los análisis de los resultados de los dispositivos de seguridad instalados. Por otro, el Consistorio de la villa se encarga del control urbanístico sometido a licencia.

Además del contrato con la empresa ambiental acreditada, Berriz Recycling está obligada a presentar “documentación adicional de las modificaciones realizadas en el desarrollo de la obra, ajustes técnicos propios de su desarrollo”, según pudo saber DEIA. Una vez entreguen todos los datos que se le requieren, se evaluará si cumple los requisitos. Desde el departamento de Industria, Transición Energética y Sostenibilidad afirmaron ayer a que “después de analizar esa documentación, se verá si se puede dar o no el OK” para que Berriz Recycling continúe con los trabajos de remediación. Hasta que no obtenga el visto bueno se mantendrá la paralización de las obras ya que es imprescindible cumplir con las condiciones establecidas en la Autorización Ambiental Integrada. Según el Área que dirige Mikel Jauregi, “la medida se levantará cuando quede acreditado en el expediente sancionador que se cumplen las condiciones para el inicio de las obras fijadas en la Autorización Ambiental Integrada” porque las obras “siguen siendo responsabilidad de la empresa”.  

En el punto de mira  

La remediación del vertedero de Artxanda es una cuestión que se ha tratado en diferentes instancias administrativas. En el pleno del 21 de noviembre de 2025, el consejero de Industria, Transición Energética y Sostenibilidad, Mikel Jauregi, reconoció que en una resolución emitida por su Departamento el 1 de marzo de 2024, se autorizó a la empresa Berriz Recycling “la excavación para la puesta en seguridad” del antiguo basurero que se ubicaba en terrenos de Bilbao, Sondika y Erandio. Y en ese proceso fue la propia empresa explotadora la que advirtió del riesgo de inestabilidad.

El vertedero de Artxanda estuvo en funcionamiento desde el 1 de enero de 1967 al 30 de junio de 1976. Y en aquellos años la palabra sostenibilidad no existía y tampoco había conciencia social de la importancia de eliminar los materiales peligrosos de una manera adecuada. Como reconoció Jauregi en su comparecencia “se depositaron residuos en el vertedero de Enekuri; entre ellos, lindano, un compuesto que hoy sabemos que es altamente persistente y peligroso”. De hecho, en una pregunta al pleno del Ayuntamiento de Bilbao, Asier Abaunza, concejal de Planificación Urbana, Proyectos Estratégicos y Espacio Público, respondió a Elkarrekin Bilbao que del vertedero de Artxanda se habían retirado “casi 16.000 toneladas de lindano en superficie”.

El “legado ambiental” estaba latente en el basurero cuando clausuró sus puertas y las inundaciones que asolaron Bizkaia en 1983 tuvieron su reflejo también en este depósito de residuos ya que se produjo un deslizamiento de tierras que alcanzó el pozo Sangroniz. Tal y como detalló el consejero en aquel momento la situación era “crítica” y tras la petición del Ayuntamiento de Sondika de aportar una solución que permitiera consolidar el terreno se decidió “levantar un dique de escollera en la zona más estrecha de la cerrada y reforzarlo con material seleccionado del propio vertedero”. Todo ello para estabilizar los terrenos. Esos trabajos se decidieron el 9 de septiembre de 1983.  

Durante casi cuatro décadas y al estar inactivo el vertedero, no se ejecutó ningún trabajo más. Fue en 2019 cuando el Gobierno Vasco, el Ayuntamiento de Bilbao y Berriz Recycling, que ya gestionaba el actual depósito, apostaron por recuperar ambientalmente el antiguo que concluyó en la citada autorización recibida en 2024. Según aseguró Jauregi, “nuestro objetivo final es que se retire el lindano de Artxanda” pero “no podemos permitirnos correr riesgos ni para el entorno ni para las personas que trabajan en la estabilización”.

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Garantizar que no haya riesgos ambientales es la obligación de las compañías ambientales acreditadas. Por ello, la rescisión del contrato que ejecutó Berriz Recycling a la compañía subrogada ha provocado la paralización de unos trabajos que podrán continuar si aportan la documentación que el Gobierno Vasco y el Ayuntamiento de Bilbao le precisan, porque como señaló el consejero de Industria, Transición Energética y Sostenibilidad, “la empresa gestora es la responsable de realizar los trabajos necesarios para su seguridad”. Y la supervisión de que se actúa correctamente es dependiente de Lakua y desde que comenzaron los trabajos en el vertedero antiguo se realizaron “en poco más de seis meses cinco inspecciones en la zona” para comprobar que todo marchaba al ritmo que debía.  

DEIA se ha puesto en contacto con Berriz Recycling sin obtener respuesta por parte de la empresa.