El aeropuerto de Bilbao ha demostrado este pasado mes de marzo para crecer en pasajeros no siempre hace falta saturar las pistas con más aviones. La infraestructura vizcaina ha cerrado el pasado mes con 561.161 usuarios, un 5,7% más que el mismo mes de 2025, firmando el mejor marzo desde su inauguración en 1948. Además, en lo que va de año se han conseguido optimizar las rutas, logrando cifras récord de pasajeros en el primer trimestre del año.

La radiografía de lo que llevamos de 2026 ofrece un dato curioso. Mientras que el número de pasajeros en el acumulado del año sube un 6,4%, rozando ya los 1,4 millones de viajeros, la operativa de aeronaves ha hecho el camino inverso, descendiendo un 0,9%. La clave de esta contradicción está en la ocupación. Las aerolíneas están operando aviones con menos asientos vacíos. Esta eficiencia permite al aeropuerto batir récords históricos de tráfico sin necesidad de aumentar proporcionalmente el estrés sobre las pistas de aterrizaje.

Sube el número de viajeros extranjeros

El motor de este fenómeno es, sin duda, el viajero extranjero. Los datos de marzo reflejan un cambio de ciclo en la tipología del usuario de La Paloma. Y es que, el pasaje internacional se dispara un 16,3%, superando los 246.800 viajeros, mientras que el pasajero doméstico cae un 1,3%, situándose en 313.497 personas.

Este trasvase de tráfico desde el mercado estatal al internacional suele traer aparejado un mayor gasto por pasajero y estancias más largas, lo que refuerza el impacto económico del aeropuerto en el territorio más allá del simple número de operaciones.

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Un trimestre de vértigo

Con este cierre de marzo, Bilbao consolida el mejor arranque de año de su historia. En total, 1.394.695 personas han pasado por la terminal en los tres primeros meses, un crecimiento sólido que se apoya en una operativa que, aunque ligeramente menor en número de vuelos, resulta mucho más efectiva. A las puertas de la temporada de verano, Loiu demuestra que ha aprendido a crecer "hacia dentro", maximizando cada despegue y consolidándose como la referencia absoluta del arco atlántico.