El pulso se concentró este sábado en la Plaza Nueva, donde el bar Urduña, abierto desde 1923, siguió recibiendo a visitantes sin pausa. Yolanda Etxebarria e Iñaki Méndez, al frente del local desde hace 25 años, valoraron la jornada con cierta prudencia. “Se nota el turismo y se agradece, porque el invierno ha sido largo y muy lluvioso, pero no es la avalancha de hace un par de años”, dijo Etxebarria. La clientela llegó sobre todo de Madrid y Barcelona, y el patrón de consumo quedó claro: más raciones que pintxos y cuentas alrededor de un 20% superiores a las del público local, además de propinas.

Los días fuertes

A pocos metros, en el Restaurante Víctor, Rebeca Sainz, junto a Víctor y Javi, segunda generación del negocio familiar, evaluaron la Semana Santa con un criterio similar. “Hoy y mañana son los días fuertes”, afirmaron, aunque admitieron que la afluencia no igualó la de la Korrika. “Hubo muchísimo ambiente, incluso mayor que ahora, y con mucho público local”, recordaron, mientras el bacalao seguía saliendo con regularidad en la barra.

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Entre tanto, la ciudad acumuló un sinfín de historias de viajeros. Frente a la Catedral de Santiago, Romina Barrionuevo posó con su familia en una estampa casi de postal. Llegados de Mallorca, aprovecharon tres días para explorar Bilbao y hacer pequeñas escapadas. “Hemos estado aquí, pero también en Donostia, Santander y Cabárceno”, dijo, acompañada de sus hijos Pedro, Mila y Joaquín.