El aeropuerto de Bilbao vive uno de los mejores momentos de su trayectoria. "La Paloma" cerró noviembre con 527.000 pasajeros, el mejor dato jamás registrado en ese mes y un crecimiento del 9,3% respecto al año pasado. Con este impulso, la infraestructura vizcaina acumula 6,54 millones de viajeros en lo que va de 2025 y se prepara para superar con holgura la barrera de los 7 millones, un hito que hace apenas unos años parecía lejano.
6,54 millones de viajeros
La comparación con años anteriores deja claro el salto. En diciembre de 2024 pasaron por la terminal casi 493.000 personas. Incluso si la cifra este año fuese algo menor, Loiu ya tiene prácticamente garantizado el récord. Sería además el tercer cierre anual consecutivo en máximos, signo evidente de la solidez del aeropuerto y del peso creciente de Bilbao como destino.
Tercer cierre consecutivo en máximos y nueva ruta
El tirón llega, sobre todo, del tráfico internacional, que en noviembre volvió a acelerar y creció más del doble que el estatal. La demanda exterior no deja de incrementarse y este diciembre se suma una nueva ruta a Cracovia, que amplía el mapa europeo desde el territorio.
El buen momento de la terminal se da en paralelo a un año de actividad histórica en la red estatal de Aena. Entre enero y noviembre, los aeropuertos del Estado sumaron 299 millones de pasajeros, un 4% más que en 2024. Noviembre fue especialmente positivo: 22 infraestructuras, entre ellas Bilbao, firmaron su mejor registro para ese mes.
Nuevos horizontes
Este crecimiento continuado vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de ampliar y adaptar el aeropuerto a un volumen de viajeros que ya supera con creces el que se planteó cuando se inauguró la terminal diseñada por Santiago Calatrava. "Debemos dotar a la infraestructura de la capacidad y la calidad necesarias para los próximos 20 o 30 años", señaló a Deia, el director del aeropuerto, Iván Grande hace unas semanas.
Si las previsiones se cumplen, el aeropuerto bilbaino despedirá 2025 no solo con un nuevo récord, sino con la confirmación de que la conectividad de Bizkaia e Euskadiatraviesa una etapa de expansión que todavía no ha tocado techo.