Cristina Aral y Edurne Domínguez, tras años trabajando como empleadas en la tienda de interiorismo Concha Calle Decoración en Portugalete, han dado el gran paso de tomar las riendas del negocio tras la jubilación de sus fundadores. Unidas por una misma filosofía de trabajo y una visión muy personal y cercana de la decoración, ambas decidieron asumir el riesgo de liderar el proyecto, integrando también su propia marca, Domara Studio, para seguir ofreciendo espacios únicos y adaptados a las necesidades de cada cliente.
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Para dar este importante salto empresarial de empleadas a propietarias, no estuvieron solas. Además del apoyo moral de sus antiguos jefes, contaron con la ayuda clave de la Fundación Gaztenpresa de LABORAL Kutxa, que les brindó el asesoramiento necesario para ordenar sus ideas, estructurar el proyecto y garantizar la viabilidad del negocio.
Gracias a este respaldo, hoy dirigen con éxito un espacio donde acompañan a los particulares durante todo el proceso decorativo, desde la idea inicial hasta el último detalle, para convertir cada casa en un verdadero hogar.