Oficial Azkuna
El regidor bilbaino mantuvo una estrecha relación con Francia, país por el que sentía una gran admiración, y que le condecoró con la medalla de Oficial de la Legión de Honor de la República Francesa
Bilbao ha perdido a un padre. Francia ha perdido a un amigo. Y Europa ha perdido a un gran político". Estas palabras pertenecen a Jean-André Viala, director del Instituto Francés de Bilbao, y demuestran el intenso vínculo que unía a Iñaki Azkuna con el país vecino. Su pérdida ha provocado reacciones en diversos estamentos institucionales galos. "Gran alcalde de Bilbao, hombre de corazón y fiel amigo de Francia", expresó Jérôme Bonnafont, embajador francés en España. "Los franceses conservarán presente su memoria gracias a los múltiples vínculos estrechados a lo largo de los años con tantas de nuestras ciudades", agregó con respeto. "Amigo de Francia, amigo de Burdeos y amigo personal", añadió el alcalde de Burdeos, Alain Juppé, con quien mantenía una gran amistad.
El idilio entre Azkuna y Francia se desencadenó en los años sesenta al quedarse prendado de la "pluralidad, libertad y oxígeno" que se respiraba al cruzar la frontera y evadirse de una España franquista "beata, pacata y bastante bobalicona", según describió. Posteriormente, en 1971, vivió una nueva experiencia en territorio galo cuando se trasladó a París para trabajar en el hospital Broussais, de la Universidad de París. Precisamente allí, en la Ciudad de la Luz, conoció a su mujer Anabella Domínguez, que por aquel entonces estudiaba Filología Francesa. Desde el primer momento, el país de Víctor Hugo, Voltaire, Rousseau, Jean Paul Sartre?, le fascinó y le cautivó de tal manera que incluso llegó a decir públicamente que era "el país más completo" de los que había conocido. Le enamoraron "los discursos políticos franceses" y su estudio de "la Historia y Literatura" en contraposición con los inconstantes planes de estudio españoles. En definitiva, quedó prendado de su libertad, democracia y cultura, además de encontrar el amor de su vida, por lo que se siempre llevó un pedazo de Francia en su corazón.
Cuando en 2011, el Instituto Francés de Bilbao regresó a la capital vizcaina, en la calle Epalza, se sintió reconfortado. Allí además recogió uno de sus galardones más queridos: la medalla de cinco puntas de Oficial de la Legión de Honor de la República Francesa. Azkuna pasó a formar parte de una elite. El orgullo de Francia desde que Napoleón Bonaparte la instaurase en 1802. La emoción le invadió. "Es una gran ilusión", comentó entonces. Su labor de promoción y cooperación cultural entre Euskadi y Francia quedó abrochada para siempre en la solapa de su chaqueta. "Francia siempre estará en mi corazón", declaró.
'Método Azkuna' La altura de miras de Azkuna como alcalde quedará para siempre como patrimonio de Bilbao. Su apuesta por la internacionalización, las gestiones por vender a la capital vizcaina en todo el mundo, son el legado de lo que se conoce como Método Bilbao. Sin embargo, su homólogo en Burdeos, su amigo, Alain Juppé, reconoció su valía en esta apuesta internacional bautizándolo como el método Azkuna. Asimismo, en diversos actos públicos manifestó la profunda admiración hacia su persona. "Un líder europeo, visionario por su ciudad y sus conciudadanos", alabó. Según Juppé, en sus quince años al frente de Bilbao, "supo reinventar su ciudad y hacerla evolucionar hacia una nueva, al servicio de los ciudadanos y de su vida diaria". También destacó su "preocupación por el prójimo, la atención prestada a los transportes y a los centros culturales, deportivos o sanitarios, a la revitalización de la ría y del espacio público" que convirtieron al nuevo Bilbao, -en su opinión-, "en un ejemplo para todos".
"Adiós Iñaki Azkuna, descanse en paz con nuestra amistad, nuestro respeto y nuestro intenso pesar", concluyó Jérôme Bonnafont, que hoy estará presente en su funeral. La República Francesa llorará a su Oficial.