En 48 horas, Arkaitz Fernández, un joven portugalujo con problemas de salud mental, de adicciones y con una discapacidad reconocida del 49%, ha pasado de estar internado en el Hospital psiquiátrico de Zamudio a ingresar en la prisión de Basauri. Entre medias, ha pasado dos noches en la calle y ha estado en el Hospital de Cruces a causa de los graves cortes que se hizo en una mano en mitad de una de sus crisis.
La decisión de que Arkaitz fuese trasladado a prisión se ha adoptado este mediodía en un juicio por diversas causas que el joven jarrillero aún tiene abiertas. La juez, una vez ha analizado la situación, ha tomado la decisión de que Arkaitz ingrese en prisión, aunque tal y como han señalado a DEIA fuentes del entorno de Arkaitz, se desconoce el periodo que pasará en la cárcel este jarrillero que lleva 13 años tratándose contra la esquizofrenia. La familia de Arkaitz no comparte la medida adoptada por la juez y recuerda que “la cárcel no es el lugar en el que debe estar. Arkaitz ha de ser tratado en un centro especializado para su situación”. En este aspecto, el entorno familiar del joven ha puesto en relieve la “vulnerabilidad que tiene en prisión dado su estado” y han indicado que durante estancias anteriores en prisión, el joven ha sufrido “varias agresiones llegando, incluso, a ser apuñalado”.
De este modo, la de este viernes será la primera noche que Arkaitz Fernández pasará en prisión en esta nueva etapa, mientras sus allegados y, en especial Mertxe, su ama, tratan de que sea trasladado al centro Aita Menni de Arrasate, lugar que indicó como propicio para su tratamiento el Juzgado de Familia Número 5 de Barakaldo en una sentencia pronunciada hace varios meses.