"Le mandé un vaso de sidra a Iñaki y lloró"
La ciudad sigue sin Azkuna cuyos restos mortales fueron incinerados ayer en la más estricta intimidad
BILBAO - Las cenizas de los restos mortales de Iñaki Azkuna serán depositadas hoy en el cementerio de Durango, de donde él era natural. Hasta allí asistirán sus familiares, siendo el último adiós en un entorno privado. Ayer, por expreso deseo del alcalde fue incinerado en el cementerio de Derio, a donde fue trasladado su féretro desde el tanatorio Nuestra Señora de Begoña en Bolueta. Sin embargo, el amor de la ciudad por él también lo arropará. Aunque sea en el sentimiento. Y es que Iñaki no pasaba desapercibido para nadie. Ya han pasado tres días de su inevitable marcha. Tiempo suficiente para que el brillo de la villa desapareciese. Más gris, empañado de la tristeza que sufren todos los que conocieron a Iñaki. Pero siempre mostró un especial trato con las personas mayores. Su debilidad, tal vez. Por eso en los centros regionales sienten devoción por él.
"Hace cinco años nos hizo un homenaje a todas las casas regionales. Fue un día muy emotivo, algo para no olvidar", recuerda Ana Canteli, propietaria de la Casa de Asturias, de Bilbao. Su mirada se humedece cada vez que lo recuerda. Y se pierde mientras viaja a su pasado, tiempo en el que Iñaki y ella compartieron momentos únicos para ella. "Venía muchas veces por aquí", dice Ana. Pasan unos minutos y ella permanece en silencio. Enmudece. Y, de golpe, sonríe. "Es curioso, siempre bebía sidra. Siempre", añade. Sin embargo, a finales del año pasado no acudió a su cita. No fue a la Casa de Asturias a visitar a Ana ni a los que frecuentan el local. Sus motivos de salud de lo impedían. Pero Ana le quiso animar. "Le mandé un vasito de sidra a Iñaki y su secretaria me dijo que al dárselo él lloró", relata Ana mientras cuelga en la pared una fotografía en la que aparece con su alcalde. "Ahora sin él no sé cómo funcionará todo. A lo que a nosotros se refiere... siento que se nos ha muerto un padre y que nos quedamos huérfanos", lamenta Ana Canteli.
Bromista Iñaki también era querido en los batzokis. En Deusto sienten un gran cariño por él. "Vino aquí hace dos meses y nos pareció un hombre muy agradable y cercano", comenta Felipe Rivas. "En cuanto entró se fijo en las setas y exclamó si eran hongos en un tono muy bromista", le interrumpe Alfredo Jiménez. "Es una gran pena, estaba muy malo ya pero aún así fue encantador hasta el final", concluyeron los cocineros orgullosos de haber conocido al mejor alcalde del mundo. Tras la muerte de Iñaki Azkuna empiezan a fluir propuestas para recordar al alcalde. En este sentido, los populares bilbainos han planteado cambiar el nombre de la plaza Circular por plaza Azkuna.