Un honor, míster Azkuna
Gehry, el director de la Fundación Guggenheim de Nueva York, Richard Armstrong, y el diseñador Phillippe Starck, envían sus condolencias
FUE uno de los momentos más emotivos de la cena que se celebró el 28 de febrero en la que el arquitecto Frank Gehry festejó sus 85 años en su "casa" de Bilbao, el Museo Guggenheim que él diseñó y que marcó un antes y después en la trayectoria del famoso arquitecto. Pero, entre las 350 personas que asistieron para agasajarle faltaba un invitado muy especial: Iñaki Azkuna, cuya salud debilitada no le había permitido acudir.
Y, sin embargo, el alcalde mejor del mundo - casi nada- no se quiso perder el homenaje al arquitecto, que tanto había contribuido a convertir su ciudad en uno de los máximos exponentes de la cultura en el panorama mundial. En un vídeo que los responsables del museo grabaron con las felicitaciones de 25 personas muy vinculadas a él, no podía faltar la suya. Una felicitación que además contenía un presente muy especial: el alcalde notificó a Gehry que el futuro puente de Zorrotzaurre llevaría su nombre.
A Frank Gehry le ha cogido la noticia de la muerte del alcalde de Bilbao entre vuelo y vuelo. A sus 85 años, el arquitecto tiene una agenda profesional tan intensa que ni siquiera muchos de sus colaboradores pueden seguirle la pista. Pero, no ha querido dejar de pasar la ocasión para, a través de DEIA, mandar su mensaje de condolencia: "La noticia de la muerte de Iñaki Azkuna me ha entristecido mucho. Durante mi última visita a Bilbao, me sorprendió cómo la ciudad se había desarrollado y había madurado. Las cosas se han calmado y la imagen de la ciudad es gratificante. Todo se ha hecho bajo la mirada y vigilancia de Iñaki Azkuna, y aunque yo no tuve la oportunidad de conocerle bien, me siento muy orgulloso de haber sido parte del esfuerzo de Azkuna para hacer de Bilbao una gran ciudad".
Richard Armstrong
Desde su casa, Azkuna veía todos los días a través de su ventana las placas de titanio del Guggenheim Bilbao. Todavía no ostentaba la alcaldía cuando el museo abrió sus puertas en octubre de 1997, pero siempre fue consciente de su importancia. Porque la espectacular transformación de la capital vizcaina ha sido, en gran parte, fruto del espíritu innovador y visionario de este alcalde, que supo continuar con la regeneración que supuso para Bilbao la llegada del Museo Guggenheim. "Los bilbainos estamos orgullosos del Guggenheim, pero también de los reflejos del titanio en las recuperadas aguas de la Ría", confesaba el alcalde, que ostentaba la representación del consistorio bilbaino en el comité ejecutivo y en el Patronato de la Fundación del Guggenheim Bilbao.
Al enterarse de su muerte, el director de la Fundación Solomon R. Guggenheim de Nueva York, Richard Armstrong, enviaba también un mensaje de condolencia: "En esta situación triste, me gustaría honrar a Iñaki Azkuna como un excepcional alcalde, un entusiasta, mecenas de las artes y de la cultura y un inestimable defensor, que siempre apoyó el Guggenheim, tanto el de Bilbao como el de Nueva York, además de una extraordinaria persona. Él entendió perfectamente la importancia del Guggenheim Bilbao desde el principio y desde entonces, ha sido un extraordinario socio".
Phillippe Starck
Tan solo unas pocas palabras, pero no por ello menos emotivas. El diseñador francés, Phillippe Starck, que convirtió el antiguo edificio de la Alhóndiga en un centro de cultura y de ocio de vanguardia, ha mostrado su cariño y aprecio hacia el alcalde de Bilbao a través de una carta enviada a Lourdes Fernández, directora del centro bilbaino: "Estoy muy triste. Todos vamos a echar de menos su fuerza extrema, fruto de su marcada personalidad. Yo le quería mucho".
Una admiración que siempre había sido mutua y que el alcalde había expresado en numerosas ocasiones. La apertura de la Alhóndiga, que se encontraba en "franca decadencia y en una situación tremenda", fue una prioridad durante su mandato como alcalde. "Quiero hacer un centro cultural como los que existen en Europa. La Alhóndiga tiene que ser un equipamiento de ocio para todos los bilbainos". Así defendía sus planes para un edificio que llevaba 25 años en desuso y que él frecuentó como alcalde y como usuario en numerosas ocasiones. Azkuna siempre se mostró entusiasmado con el proyecto de este diseñador francés que concibió el edificio como "un espacio interior de libertad, magia y misterio". Desde el principio, Azkuna lo dejó bien claro: "La Alhóndiga es para los bilbainos". Y su sueño se hizo realidad. Ahora, su creador, Phillippe Starck, le echará de menos. Todo un honor conocerle Mister Azkuna.