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El Surne Bilbao roza la heroicidad en Valencia (83-80)

Los de Ponsarnau, que ganaban por 62-75 a seis minutos de la última bocina, encajaron un 14-0 en un final con demasiada influencia del factor arbitral

Justin Jaworski intenta superar a Jean Montero.Efe

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Soñó el Surne Bilbao con una campanada antológica en el Roig Arena, con mantener su bella costumbre de mirar de frente al poder establecido, encontrarle las cosquillas y derrocarlo. Coquetearon los hombres de negro con abrir su serie de cuartos de final de la Liga Endesa subidos a la chepa del Valencia Basket, el equipo maravilla de Europa, el del baloncesto insostenible para sus contrincantes, pero acabaron ahogados en la orilla en seis minutos finales en los que el juego físico de los de Pedro Martínez, con cierta colaboración del trío arbitral, frustró su espíritu de rebeldía.

Gran partido

Y es que los de Jaume Ponsarnau protagonizaron 34 minutos de baloncesto soberbios. Intachables. De matrícula de honor. Con un magnífico trabajo defensivo, gran aportación de sus dos pívots (20 puntos, 14 rebotes y 36 créditos de valoración entre Tryggvi Hlinason y Bassala Bagayoko) y acierto en el triple hasta esos fatídicos últimos compases, los visitantes se vieron con un extraordinario 62-75 a 6:02 de la última bocina. Había motivos para creer en el éxito, en continuar con el constante más difícil todavía y convertir el duelo del viernes en Miribilla en una cita con pasaporte directo a su favor para las semifinales, pero los taronja no dieron su brazo a torcer.

Juego físico

Adelantaron líneas defensivas sin que los colegiados consideraran oportuno castigar su constante uso de contactos y manos, cortocircuitaron a su contrincante y de la mano de Jean Montero, Braxton Key y Brancou Badio enlazaron un 14-0 para ponerse al mando de las operaciones: 76-75. Sacó del bache a los suyos Justin Jaworski con un triple a un minuto del final, pero Nate Reuvers, demasiado liberado, contestó acto seguido con la misma moneda. Una pérdida de Darrun Hilliard subiendo la bola castigada con mate por el pívot taronja colocó el 81-78 y en la siguiente jugada los árbitros anularon el misil de Jawsque colocaba el empate al considerar que la falta señalizada sobre Hlinason -un contacto mínimo atendiendo a su propio criterio de los minutos previos- había sido anterior.

Final amargo

Jaworski falló en el siguiente ataque y el 82-80 tras dos tiros libres de Hlinason fue insuficiente aunque Badio fallara uno de sus lanzamientos desde la línea a tres segundos del final, pues el pívot islandés no fue capaz de conectar con Hilliard para un triple final a la desesperada. De esa forma cruel bajó el telón de un duelo inaugural en el que muy poco se les puede achacar a los hombres de negro. Colocar al borde del abismo al gigantesco Valencia Basket, pese a sus bajas, tuvo un mérito soberbio y la reacción final de los taronja puede entrar también dentro de la lógica pues tiene armas para ello, sobre todo si el criterio arbitral les permite exprimir sus recursos físicos. Pesaron las siete pérdidas de balón en ese acto final, mayor contundencia en esos momentos de superlativa intensidad y acierto en los pocos tiros liberados permitidos por la defensa rival.

Pantzar pasa el balón a un compañero en el Roig Arena.

Buen arranque

Con una magnífica puesta en escena en retaguardia, cerrando a cal y canto los caminos hacia su aro y robando bolas con asiduidad, y un Margiris Normantas tremendamente atinado desde la larga distancia -metió los ocho primeros puntos de los suyos-, el conjunto vizcaino se hizo pronto con el control del partido hasta colocar un gran 2-10 en el luminoso. Como cabía esperar, el Valencia Basket no tardó en encontrar focos de anotación. Montero y Key fueron llamados a filas desde el banquillo y el marcador se fue estrechando, aunque los hombres de negro también encontraron alternativas para cerrar en ventaja el acto inaugural: 18-19. 

Factor Hlinason

Con Hlinason luciendo dominio y efectividad en las cercanías del aro, el Surne Bilbao seguía sintiéndose poderoso frente a los de Pedro Martínez, que tuvo que llamar a capítulo a los suyos a 7:53 del descanso con un 23-29 tras triple liberado de Harald Frey. Incluso tuvo Luke Petrasek un triple para elevar la diferencia hasta los dobles dígitos, pero los anfitriones aprovecharon la ausencia en cancha de Hlinason, con Amar Sylla como cinco, para empezar a hacer daño cerca del aro. Igualaron el marcador a 31 puntos con un 8-0 aprovechando también el bajón de los de Ponsarnau en ataque. Con dos tiros libres de Martin Krampelj como único suministro de puntos durante más de seis minutos, fue su tremendo esfuerzo en defensa lo que permitió a los hombres de negro mantener la verticalidad, alcanzando el ecuador de la cita con empate a 35 puntos.

Soñar despiertos

Tras la reanudación, el Valencia Basket aumentó la intensidad de su juego, más vertical en ataque y con más contactos en defensa. Un triple de Montero dio su primera ventaja a los locales, pero Frey contestó con seis puntos seguidos, incluido un tres más uno. Pese a que los locales amagaron con llevar los acontecimientos a su terreno (45-41), la respuesta de los hombres de negro fue majestuosa. Con siete puntos de Bagayoko, incluido un triple, otros dos misiles lejanos de Melwin Pantzar y Stefan Lazarevic y un par de tiros libres de Hilliard, el Surne Bilbao enmudeció el Roig Arena con un 4-16 que colocó un tremendo 51-62. Lástima que Montero, con cuatro puntos seguidos con una canasta tras pérdida bilbaina en el ataque final de cuarto, estrechara la brecha: 55-62 a diez minutos de la última bocina.

Sentencia

Con un triple de Frey y dos tiros libres de Hlinason, el conjunto vizcaino elevó su renta hasta el 55-77. El conjunto de Martínez se veía contra las cuerdas y activó el factor Pradilla, con siete puntos seguidos -con un mate agarrándose previamente al aro que debió ser anulado- para no hundirse, pero se encontró delante a un Petrasek inspirado desde la larga distancia que, con dos triples seguidos, instauró ese 62-75 que daba permiso para soñar aunque finalmente fue anulado por los anfitriones, privando a los hombres de negro del premio por el que tanto habían luchado. El viernes tocará realizar un nuevo ejercicio de supervivencia para tratar de llevar la serie al desempate.