El Surne Bilbao y Miribilla, ante el mayor de sus sueños
El conjunto vizcaino aspira a revalidar este miércoles ante el PAOK su título de la FIBA Europe Cup, para lo que debe remontar la desventaja de seis puntos cosechada en Salónica
El esfuerzo innegociable, el respeto absoluto hacia la competición y todos sus participantes y actuar con la misma intachable profesionalidad tanto ante rivales de primer orden como contra otros cuya inferioridad ha sido absoluta, tanto bajo los focos de Miribilla como en las remotas y casi anónimas Tiflis o Prievidza, no garantiza el éxito final, no supone el pasaporte directo a la coronación, pero sí le ha dado al Surne Bilbao el premio que deseaba desde que el primer balón de la presente FIBA Europe Cup se lanzara al aire el ya lejano 14 de octubre: la batalla final para conocer la identidad del campeón tendrá lugar en Miribilla, en territorio propio, en un infierno con 10.000 almas empujando en pos de un objetivo común.
Revalidar
Querían Jaume Ponsarnau y su tropa ese escenario y a eso es a lo que se enfrentarán este miércoles (20.00 horas) en su titánica e histórica lucha por revalidar unos laureles que el pasado curso llegaron prácticamente a pies del monte Olimpo y que ahora pueden renovarse en el lugar más deseado, en el epicentro del latido de un equipo y una afición que forman una simbiosis perfecta en lo que a hacer historia, desafiar a la lógica y derribar barreras y gigantes se refiere. Territorio de sueños, ecosistema para las grandes gestas.
Rival
La conjura es absoluta y el reto claro: remontar ante el PAOK la desventaja de seis puntos con la que los hombres de negro regresaron de Salónica la pasada semana (79-73). A diferencia de los cuartos de final de hace dos cursos ante el Legia Varsovia o del milagro contra el Dijon de la semifinal del año pasado, en esta ocasión la principal dificultad no la marca el déficit de puntos (-19 en ambos casos), sino el potencial del rival. En el actual baloncesto del ritmo trepidante y el triple como arma de destrucción masiva, seis puntos van y vienen a velocidad de vértigo. El problema radica en que el PAOK está muy lejos de ser un equipo timorato o de cimientos poco sólidos. Al contrario, en sus filas hay calidad y experiencia a raudales y la propia institución exuda historia y gloria pasada, lo que eleva la exigencia del reto.
Contra la historia
En la FIBA Europe Cup el campeón nunca ha repetido éxito. En las finales de esta competición nunca ha levantado el trofeo el equipo que perdió el primer partido. La historia juega en contra del conjunto vizcaino, pero… ¿qué ha sido fácil y cómodo a lo largo de su más de cuarto de siglo de existencia, fabricada a base de superar obstáculos, algunos dignos de K.O. absoluto, y desafíos constantes a lo establecido por los presupuestos y las jerarquías deportivas? El Surne Bilbao ha hecho de la rebeldía, de rendir casi siempre por encima del latido institucional, su gran rasgo identitario y esta noche vislumbra otro techo a traspasar. Y qué puede haber más placentero que hacerlo con el respaldo y aliento de la afición de Miribilla, la misma que impulsa al equipo en los malos momentos, brinda consuelo en las desgracias deportivas, ha mantenido vivo su latido en los momentos de hundimiento, ha celebrado como nadie las alegrías y ahora sueña con vivir en vivo y en directo la mayor de las glorias, sin desplazamientos de por medio.
Potencial
Ahí radica el reto ante un hueso durísimo de roer, un PAOK que con la entrada de dinero desde su adquisición por parte del magnate Telis Mistakidis tiene en su horizonte aterrizar en el menor plazo posible en la Euroliga y al que se asocian ya nombres de primer rango en el baloncesto continental. Durante este ejercicio han reconfigurado medio equipo con el objetivo de que la conquista de la FIBA Europe Cup sea el primer paso de su renacer el año en el que la institución celebra su centenario. Jugadores como Breein Tyree o Patrick Beverley demostraron en la ida tener aguijón afilado en las grandes citas y otros como Cleveland Melvin, Timmy Allen, Tomas Dimsa, Clifford Omoruyi o Ben Moore pueden sumarse en cualquier momento a la causa.
Roles
Ante eso el Surne Bilbao opone un grupo compacto con roles claramente definidos y estandartes como Justin Jaworski o Darrun Hilliard cuando el resto no tiene el día como aconteció en Salónica. Pero en la vuelta cabe esperar más acierto de Melwin Pantzar, Harald Frey y Margiris Normantas (2 de 20 entre los tres en la ida), mayor protagonismo de los cuatros Martin Krampelj y Luke Petrasek (solo dos tiros de campo y tres puntos entre ambos) y que Tryygvi Hlinason marque territorio en la pintura. El escenario es el deseado y ahora solo falta conquistar el final soñado tanto por el equipo como por la afición. Juntos. Batera.
